El suicidio debe desterrarse del ámbito médico y dejar de atribuirse a una enfermedad mental o un destino biológico, señalaron especialistas.

En rueda de prensa en la Universidad Iberoamericana, especialistas reconocieron que en esta “sociedad sufriente” el suicidio consumado se sitúa en una tasa de 5.9 por cada 100 mil habitantes, y según la Asociación Mexicana de Suicidología, Puebla estaría bajo esta media nacional, en un 4.4 por ciento, tasa que ha venido en aumento lento pero sostenido.

Alejandro Vázquez García, presidente del comité científico del Séptimo Congreso Internacional de Prevención del Suicidio, sostuvo que el fenómeno en migrantes ha empezado a documentarse arrojando luz sobre el desarraigo y sus estragos.

Explicó que su acercamiento en el Hospital de Salud de Durango le permitió  saber del ingreso de migrantes que han regresado de Estados Unidos luego de una no exitosa incursión en el país, en el que además fueron presa de las drogas y con graves problemas de alcoholismo.

Reconoció que el suicidio alcanza niveles históricos a pesar de que han proliferado discursos humanísticos y la creación de esquemas de defensa de los derechos humanos que no han impactado en la sociedad que avanza cada vez más a la individualización.

Quetzacóalt Hernández Cervantes, académico de la Ibero Puebla, desvinculó también el esquema de suicidio con el diagnóstico de “depresión” o de trastornos psicopatológicos.

“De las muertes por suicidio, hasta en 80 por ciento se pudo haber establecido un diagnóstico psiquiátrico que no tuvo que ver con la depresión”, explicó.

La fractura de familias es para el académico motivo de análisis al respecto y mencionó el fenómeno que se vive en el municipio de Benito Juárez, en Cancún, Quintana Roo, zona que ha alcanzado una de las mayores tasas en el país.

Aseguró que el acercamiento al fenómeno dejó ver que el municipio tiene un afluente de migración interna de trabajadores de la construcción que han encontrado trabajo lejos de su núcleo social.

Refirió que la estadística de suicidio en los niños o adolescentes registra eventos familiares como el divorcio de los padres o el desapego y abandono, aunque viva en un núcleo familiar. También se incluyen causas de agresiones escolares. La edad de 13 años ha sido identificada como la media en el suicidio consumado o el primer intento.

El especialista aseguró que la tendencia nacional de suicidio en el país se registra en el grupo de edad de 15 a 29 años, etapa humana donde se establecen y consolidan vínculos importantes, amorosos o de amistad

Los especialistas insistieron en que vencer el estigma es una forma de prevenir los suicidios, pues la acción discriminatoria puede incluso ser detonante y fatal para quien sufre.

El Congreso Internacional de Prevención del Suicidio el próximo 25 y 26 de agosto en Puebla.