Con 28 casos Puebla se ubicó como el cuarto estado del país con más agresiones a periodistas cometidas durante 2016, según lo refiere el informe “Libertades en resistencia” de la organización Artículo 19.

En el país la agrupación documentó 426 ataques, de los que la mitad fueron cometidos por servidores públicos, además la cifra es siete por ciento superior a la reportada en 2015 cuando se registraron 397.

El año pasado destaca por ser el de mayor registro de periodistas asesinados, con 11 casos. Y en lo que va de la administración del presidente Enrique Peña Nieto suman 30 homicidios.

Los casos en Puebla

La agrupación documentó 28 agresiones en Puebla, los cuales representaron una calificación de 46.93 puntos en el Índice Nacional de Órganos Garantes del Derecho de Acceso a la Información (INOGDAI).

Las denuncias ubicaron a Puebla en la cuarta posición con más ataques después de la Ciudad de México (71), Oaxaca (60) y Veracruz (58).

No obstante, la cifra es menor a la que tuvo la entidad poblana en 2015, la cual fue de 38 denuncias.

Los estados con menos denuncias fueron Colima (1), Hidalgo (1), Zacatecas (1), Nayarit (0), Baja California Sur (0) y Querétaro (0).

Entre las agresiones reportadas en Puebla destaca el asesinato de la periodista Anabel Flores Salazar del diario El Sol de Orizaba, cuyo cuerpo fue encontrado el 9 de febrero –un día después del homicidio– en el municipio de Tehuacán.

Negro panorama nacional

Durante el periodo en cuestión la Organización No gubernamental (ONG) documentó 426 agresiones en contra de comunicadores en todo el país. Del total, 81 fueron ataques físicos o materiales, 76 amenazas, 79 actos de intimidación, 27 ataques a medios de comunicación, 11 asesinatos, 43 denuncias por hostigamiento y acoso.

La lista también contempla 11 hechos por intervención de comunicaciones, el mismo número de intrusión no autorizada, 58 privaciones ilegales de la libertad, 27 registros por violencia institucional y dos desplazamientos forzados.

En el 53 por ciento de los casos, equivalente a 226, las agresiones provinieron de funcionarios públicos y en 83 no hubo elementos suficientes para identificar al agresor.

Personas particulares cometieron 69 ataques, los partidos políticos 31 y los grupos del crimen organizado 17.

“La precariedad laboral a la que se enfrentan los periodistas en México los lleva, en la mayoría de los casos, a buscar legítimamente otras fuentes de ingreso. Un periodista en México, por lo general, carece de salarios remuneradores y beneficios laborales que le permitan aspirar a una mejor calidad de vida”, se indica en el documento.

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