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Seguridad
Desde hace un mes integrantes de la Policía Estatal denunciaron el hecho, pero tuvo que entrar el Ejército para detenerlos
Por lo menos desde el mes pasado, las autoridades estatales ya tenían conocimiento de las actividades ilícitas que realizaban el ex director de la Policía Estatal, Marco Antonio Estrada, y el jefe del Grupo de Operaciones Especiales (GOES), Tomás Mendoza Lozano alias “El Intenso”, sin embargo no actuó en consecuencia hasta que el Ejército Mexicano los detuvo en flagrancia.
La Contraloría del Estado recibió en junio una denuncia por escrito en la que se le dieron a conocer los nombres de los principales policías y comandantes que operaban en complicidad con ladrones de combustible en los municipios de Tepeaca, Acatzingo, Palmar de Bravo, Quecholac, Esperanza y regiones vecinas.
De acuerdo con fuentes policiacas, la denuncia se le hizo llegar a esa dependencia con el fin de que iniciara las investigaciones contra este grupo de policías que brindaba protección a una banda de delincuentes.
Dar clic aquí para consultar la denuncia.
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El documento reveló a las autoridades que un sujeto, de quien sólo se proporcionó su apodo, logró sobornar a un gran número de policías estatales, entre ellos los dos detenidos, quienes presumiblemente recibían por lo menos 25 mil pesos a la semana cada uno.
Además, detalló el modus operandi de los ladrones y los ex elementos del GOES en la Cuarta Región, quienes les avisaban de los operativos en la zona, les permitían circular con libertad y ordeñar los ductos de Petróleos Mexicanos (Pemex), por lo que los policías ya sabían sus horarios y en qué vehículos se movían.
La denuncia también dio a conocer que en la zona operaban dos grupos de ladrones o “huachicoleros”; sin embargo, al brindarle protección a una de estas bandas, tenían problemas con la otra que incluso, recientemente, los amenazó con vengarse por las detenciones de sus integrantes y los aseguramientos de vehículos con combustible robado, del cual sólo la mitad era puesta a disposición de las autoridades ministeriales.
Entre otras irregularidades, se mencionó a una mujer policía que era la encargada de cobrar el dinero que los delincuentes entregaban en uno de los Centros de Operación y Emergencias (Copem) de la Policía Estatal.
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La denuncia refirió que cuando uniformados adscritos a esa zona se percataron de los nexos de los jefes con la delincuencia, avisaron al teniente Estrada sin saber que él también estaba involucrado.
Posteriormente, esos policías fueron enviados a otra área como castigo, pues eran considerados como “estorbo”.
El negocio se les vino abajo cuando personal del Ejército Mexicano fue enviado a esa región, ya que los municipios colindantes son considerados un punto rojo a nivel nacional en el tema del robo de combustible.
Ayer en un comunicado de prensa, la Procuraduría General de Justicia (PGJ) informó que desde el mes de mayo investigaba esta red de corrupción, pero apenas ayer, tras la captura de los ex mandos policiacos, efectuó diversos cateos en coordinación con las fuerzas militares en la comunidad de Palmarito Tochapan, Quecholac, y en el municipio de Felipe Ángeles, donde aseguraron vehículos, armas, dinero en efectivo y combustible de dudosa procedencia.