En la entrega anterior, desglosamos la robustez técnica que herramientas como TransCAD aportan a la planeación del transporte en Puebla. Sin embargo, existe un componente que no siempre se puede cuantificar en una matriz Origen-Destino, pero que define si una inversión millonaria en tecnología, como el Aerial Cable Transit (ACT), se convierte en una solución real o en un elefante blanco: la cultura vial.
Si la infraestructura y el software de modelación representan el "hardware" del sistema de transporte, la cultura vial es el "software" social que lo hace operativo. Sin una base sólida de educación, respeto al espacio público y una legislación coercitiva pero justa, incluso el sistema más avanzado está condenado a la ineficiencia (Gehl, 2014).
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Más allá de la Infraestructura: El factor humano
La introducción de un sistema de transporte masivo como el Cablebús no ocurre en el vacío. Se inserta en un tejido urbano preexistente donde las jerarquías de movilidad suelen estar distorsionadas. En ciudades como Puebla, donde el automóvil ha dominado el paradigma de diseño durante décadas, la cultura vial se entiende erróneamente solo como el conocimiento de las señales de tránsito.
En realidad, la cultura vial es un contrato social que prioriza la seguridad y la dignidad de todos los usuarios, especialmente de los más vulnerables. El éxito del ACT depende intrínsecamente de cómo el ciudadano interactúa con las estaciones, los conectores peatonales y los sistemas de transporte alimentadores.
Si el entorno de una estación de Cablebús carece de iluminación, señalética clara o respeto al peatón, la percepción de inseguridad reducirá la demanda proyectada en los modelos matemáticos (Secretaría de Movilidad [SEMOVI], 2022).
El rol de la educación y la legislación
Para que un nuevo paradigma de movilidad funcione, se requiere de una estrategia integral que abarque tres frentes:
1. Educación vial sistémica: No basta con campañas temporales. Es necesaria una pedagogía constante que comience desde los niveles básicos de educación, formando ciudadanos que comprendan la movilidad como un derecho humano y no como un privilegio de quien posee un vehículo motorizado.
2. Infraestructura de apoyo: La cultura vial florece en entornos que la facilitan. Estaciones accesibles, banquetas amplias y cruces seguros son los "mensajes" físicos que la autoridad envía al ciudadano para fomentar el comportamiento correcto (Gutiérrez, 2020).
3. Marco legal y vigilancia: La legislación en materia de movilidad debe ser actualizada para proteger el flujo del transporte masivo. Esto incluye desde la penalización de invasiones a carriles exclusivos hasta la regulación del comercio en los nodos de transferencia, asegurando que el espacio público cumpla su función primordial: el movimiento eficiente.
La resistencia al cambio y el rechazo institucional
Un punto crítico en el debate actual en Puebla es la aparente desconexión entre las propuestas de especialistas y la ejecución de la autoridad. Cuando existe un rechazo a las observaciones técnicas de la sociedad civil, se corre el riesgo de implementar sistemas que, aunque tecnológicamente avanzados, son culturalmente ajenos a la zona que pretenden servir.
La modelación nos da los números, pero la participación ciudadana nos da la legitimidad operativa. Un sistema de transporte que no es apropiado por la comunidad suele enfrentar vandalismo, subutilización y una degradación acelerada del servicio.
El éxito del Cablebús no se medirá solo por la reducción de minutos en el trayecto, sino por su capacidad de catalizar una transformación en la forma en que los poblanos ocupamos la calle. Sin una política pública que priorice la cultura vial y la educación ciudadana, seguiremos atrapados en un ciclo de "mejoras" cosméticas que no resuelven el fondo del problema.
La pregunta que debemos hacernos es: ¿Estamos preparando al ciudadano para el transporte del futuro, o solo estamos instalando cables sobre una realidad que preferimos no mirar?
Referencias:
Gehl, J. (2014). Ciudades para la gente. Editorial Infinito.
Gutiérrez, A. (2020). Transporte, movilidad y territorio. Editorial Universitaria de Buenos Aires.
Organización Panamericana de la Salud (OPS). (2023). Informe sobre la situación regional de la seguridad vial en las Américas. OMS.
Secretaría de Movilidad (SEMOVI). (2022). Lineamientos de diseño de infraestructura para el transporte masivo. Gobierno de la Ciudad de México.
Los invito a ver los videos de 30 segundos para conocer las señales, las leyes y reglamentos de tránsito (municipal, estatal y federal) con base en un proyecto de Educación Vial propuesto por quien esto escribe e impulsado por el Dr. Román Sánchez Zamora, académico del ICGDE de la BUAP, con su personaje Rommyn Ciudadano. Los encontrarán en estas direcciones:
https://youtube.com/playlist?list=PLx4rAyJ6jwp-xwOBe7NUwB2SL9SfCf0gi
https://youtube.com/playlist?list=PLx4rAyJ6jwp-SKW-DVP5V7hgdzkcLYqx1
En X: #romynciudadano