Dormir mal la primera noche de vacaciones es un fenómeno frecuente, que se debe principalmente a que se está en un entorno desconocido. Recuerde que cualquier viaje implica estrés anticipatorio ya que se tiene la expectativa del viaje y los planes activan el sistema nervioso, elevan el cortisol la hormona del estrés, y reducen la melatonina la hormona que nos ayuda a dormir bien.
Entonces, al dormir en un lugar nuevo se tiene sueño ligero y despertares frecuentes. Además de que usualmente se cambian los horarios de sueño, comidas y otras actividades alteran el ritmo circadiano, dificultando la conciliación del sueño.
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Adicionalmente, se tienen factores físicos del nuevo lugar como el ruido, la luz, la temperatura y un colchón y almohadas que impiden dormir bien.
¿Cómo mitigar el problema antes de su viaje? Trate de mantener sus horarios regulares de sueño, evite desvelarse las noches previas al viaje, y de ser posible ajuste gradualmente su horario al horario que tendrá en la ciudad de su destino, por ejemplo, puede comer una o dos horas antes, y lo mismo en la hora de dormir.
Es muy importante que durante el viaje evite beber cafeína y alcohol por la tarde-noche, cene ligero y procure exponerse a la luz del sol durante el día, y sobre todo debe repetir su rutina habitual antes de ir a dormirse, procure además llevar objetos familiares, procurar que el cuarto sea oscuro, silencioso y fresco.
En caso de que no pueda conciliar el sueño tras 20–30 minutos puede levantarse y respirar lentamente, tratando de relajar la musculatura o poner música suave. En conclusión, el dormir mal la primera noche de vacaciones es una respuesta normal del cerebro a la novedad del entorno y suele resolverse espontáneamente a partir de la segunda noche.