En el ciclo de la reproducción de las moscas es necesario poner sus huevos en materia orgánica. Quizás la experiencia más común es la mosca de la fruta (Drosophila melanogaster) que ponen sus huevos (oviposición) en la pulpa de diversas frutas. Pero existe otro grupo de estos insectos que ponen sus huevos en la carne de diversos mamíferos, entre ellos destaca la mosca Cochliomyia hominivorax, literalmente “la que come carne humana”.
La mosca hembra pone sus huevos en cualquier herida, rasguño o raspón o en las cavidades de diversos mamíferos, entre los que destacan el ganado vacuno y los humanos que tienen estrecho contacto con vacas. Los huevos puestos eclosionan (salen), las larvas se alimentan de los músculos haciendo trayectos en forma de barreno, esto es un agujero con forma de una rosca en espiral similar a los que se hacen al taladrar. Las moscas que originan al gusano barrenador son originarias de países tropicales de América.
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Una vez que se diagnostica que se tienen larvas de gusano barredor han infestado el tejido se debe de limpiar las heridas con agua, jabón y un antiséptico; se deben extraer además los gusanos uno por uno con ayuda de pinzas, y si se requiere emplear antibióticos. Para el caso del ganado es similar el procedimiento y se debe aplicar además un antiparasitario como es la ivermectina.
Pero lo más efectivo para el control de las moscas es por dispersión de moscas macho esterilizadas por radiación. Lo anterior porque las hembras solo copulan una vez y al hacerlo con un macho estéril no dará progenie.
Así que la medida más efectiva para el control de esta miasis es la de aumentar la producción de moscas estériles y su dispersión. México dejó de producir las moscas estériles, y ahora estas provienen de Panamá, ya se está rehabilitando la planta que se tuvo por décadas en Chiapas. Es una acción urgente para controlar a este insecto.