Viernes, 15 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Chaleco y casco para identificar motociclistas

Se debería tomar conciencia de que las medidas muchas veces no gustan, pero son necesarias

Facundo Rosas Rosas

Ingeniero por la UAM donde obtuvo la Medalla al Mérito Universitario. Estudió maestrías en Administración, así como en Seguridad Pública y Derechos Humanos. Fue capacitado en inteligencia y análisis en EU, Colombia e Iraq. A lo largo de 25 años fue funcionario público en dependencias estatales y federales en materia de Seguridad Pública y Seguridad Nacional.

Jueves, Mayo 29, 2025

Ante el incremento de homicidios y robos en los que el común denominador es el uso de motocicletas para huir de la escena del crimen sin dejar huella alguna por parte de sus autores, autoridades de diversas entidades con alta concentración de este tipo unidades vehiculares han recurrido a medidas de identificación, control y seguimiento sin que hasta este momento lo hayan conseguido.

Entre ellas destaca la integración de un padrón de propietarios de motocicletas a nivel estatal y nacional similar al del Registro Público Vehicular (REPUVE); sin embargo, no ha sido posible consolidarlo dado el crecimiento exponencial de este tipo de unidades vehiculares y la falta de una plataforma digital con alcance nacional.

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Otra medida consiste en colocar el número de placas de la motocicleta en el chaleco o camisa del conductor y en el casco del mismo.

Lo ideal es que dichos números de identificación se coloquen en el frente y parte posterior del chaleco y en la parte posterior y superior del casco del ocupante y de su acompañante en caso de que viajen dos personas a bordo de la motocicleta, esto último para garantizar la observación y trazabilidad de un medio de transporte de este tipo desde las alturas y así aprovechar las cámaras de videovigilancia de los centros de monitoreo, conocidos como C2 hasta C7 con diversos apellidos, así como desde drones o helicópteros tratándose de operativos de reacción ante delitos flagrantes o bien en investigaciones posteriores al hecho.

Cabe subrayar que medidas de este tipo hubieran garantizado resultados inmediatos y más robustos tras los lamentables hechos registrados en la Calzada de Tlalpan de la Ciudad de México la semana pasada.

Entre las entidades que han sido pioneras en esta materia a nivel legislativo y operativo destacan, en orden cronológico Jalisco (solo chaleco, 2016 y 2019), Quintana Roo (chaleco y casco, 2024) y Chiapas (chaleco y casco, 2025) aunque ninguna ha estado exenta de críticas y reclamos por parte de grupos de propietarios de este tipo de unidades de transporte e incluso de Recomendaciones por parte de las Comisiones Estatales de Derechos Humanos como en Jalisco en 2016 bajo el argumento de que era una medida discriminatoria, mientras que en Chiapas se acusó que vulneraba los derechos humanos de las personas al vincularlas con un número de matrícula.

Lo anterior viene a colación ya que en el estado de Puebla, el Congreso local se encuentra impulsando este tipo de medidas conjuntamente con el Ejecutivo estatal y tampoco es que sea un día de campo, ya que ha encontrado resistencias de algunos grupos, sin embargo los argumentos presentados por las autoridades, basados en evidencia empírica y hechos violentos en los que varias personas han sido asesinados por ocupantes de motocicletas, seguramente terminarán imponiéndose ya que el bien tutelado por dicha iniciativa no se limita al patrimonio de las personas sino que se trata de su vida misma.

Además, tratándose de un tema que es transversal a la convivencia social en el que la participación ciudadana es fundamental en la prevención del delito y la cultura de la legalidad, no estaría mal incorporarlo como un tema de la “Mesa de seguridad”, de “construcción de paz” o como quiera que se llamen este tipo de esfuerzos.

Habrá que recordar que medidas como esta (matrículas de motocicletas impresas en chaleco y casco de conductor de motocicleta y acompañante) combinadas con otro tipo de intervenciones de autoridad a nivel local ya han sido puestas en marcha en otros momentos en otros países con resultados comprobables, entre los que destaca Colombia, donde entre el año 2000 y el 2005 en Medellín la tasa de homicidios dolosos por cada 100 mil habitantes disminuyó de 160 a 35, es decir una reducción del 78%.

En esta ciudad desde 2002 la Ley 769 obligó a utilizar chaleco con el número de matrícula de la motocicleta en la parte frontal y posterior del mismo y en la parte posterior del casco por parte del conductor, así como su acompañante, éste último conocido coloquialmente como “pato” o “parrillero”.

Es de mencionarse que veinte años después y luego de que las condiciones de seguridad mejoraron, en julio de 2022 la Ley 2251 eliminó la obligación de plasmar el número de placas de la motocicleta en los cascos del conductor y “parrillero”, dejando únicamente el chaleco.

Ojalá que en México y Puebla en particular no tengamos que esperar veinte años para gozar de mejores condiciones de seguridad y eso se logrará solo si la mayoría toma conciencia de que las medidas muchas veces no gustan, pero son necesarias y de que más allá de colores partidistas está la seguridad de que quien sale de casa volverá sano y salvo.

Desde mi perspectiva la mejor medicina es la que más duele; un “mejoralito” no duele, pero tampoco cura una enfermedad crónica. La inseguridad es una enfermedad social que requiere otro tipo de medicamentos.  

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