Domingo, 17 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

La disputa por la universidad pública en México

Urge una reforma para que la universidad aporte soluciones

Lorenzo Diaz Cruz

Doctor en Física (Universidad de Michigan). Premio Estatal Puebla de Ciencia y Tecnología (2009); ganador de la Medalla de la DPyC-SMF en 2023 por su trayectoria en Física de Altas Energías. Miembro del SNI, Nivel lll. Estudios en temas de educación en el Seminario CIDE-Yale de Alto Nivel (2016). 

Domingo, Abril 13, 2025

La universidad pública vive tiempos inéditos. Presente desde su fundación en la vida política, social y económica del país, debe ahora encontrar su lugar en un México del siglo XXI que está cambiando, cuando está sujeta a presiones de todo tipo, desde presupuestales hasta demográficas.

El espectro de universidades en México es muy amplio, como corresponde a un país tan desigual. Así, mientras algunas universidades están más consolidadas y trabajan para mejorar o mantener su nivel, existen otras que hacen lo mejor que pueden para merecer el nombre de Universidades, esto es como instituciones que forman profesionistas, difunden la cultura y generan conocimiento de frontera. Entre esas universidades existen otras que apenas cumplen con los mínimos, algunas veces aprovechando aquello de que en tierra de ciegos el tuerto es rey.

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Aunque el discurso oficial presenta y defiende el status quo como garante de la estabilidad, en la realidad se abren paso y se confrontan diferentes modelos, que más que surgir de manera sistemática o acompañadas por un debate académico, se van abriendo paso desde la práctica misma. 

Es interesante que tuviera que llegar una situación de emergencia, como lo fue la protesta estudiantil y el paro de actividades en la BUAP, para que por fin se haya abierto el debate, de manera sobresaliente en las páginas de los medios, más que en el seno de la misma universidad. A partir de lo que se ha escrito, se advierte que existe una variedad de modelos de universidad, defendidas o criticadas por unos y otros. Entre esos modelos podemos identificar los siguientes:

1. La Universidad-contestataria: Este modelo, que dominó en los años setenta y ochenta, parece haber quedado en la historia, sin embargo existen sectores que piensan que esa universidad debe regresar. Estos sectores se declaran abiertamente anti capitalista, y consideran que su papel central es alumbrar la lucha anti-sistema. Al parecer, sus simpatizantes no pretenden que los egresados entren al mercado laboral dominante, sino más bien a la militancia o la lucha por demandas políticas. El desastre ecológico y la violencia que se vive en muchas regiones del país parecen darle la razón a los promotores de este modelo, al menos en parte.

2. La Universidad-profesionalizante: Está ha sido la cara más tradicional de la universidad, con una labor dedicada a la formación de todos esos profesionistas que integran la columna vertebral de la economía del Estado y del país. Entre esas profesiones están las ingenierías, medicina, derecho, contabilidad, principalmente. Esta labor es parte fundamental de la universidad de todos los tiempos, al menos en el contexto nacional. Más aún, debe funcionar con altos estándares técnicos, con calidad y formación humanista.

3. La Universidad-tecnológica: En esta categoría se encuentran las universidades politécnicas y tecnológicos, mismos que se concentran en formar ingenieros y técnicos, con un enfoque más dedicado a la solución de las necesidades inmediatas de la industria. El egresado con esta educación está listo para incorporarse al mercado laboral. La situación laboral del país, con el desarrollo de la maquila o el llamado nearshoring, parecen apuntalar la viabilidad de este modelo.

4. La Universidad-multicultural: Aquí se ubican una serie de instituciones nuevas, como las universidades multiculturales, que tratan de encontrar alternativas a la educación tradicional. En ellas se plantean líneas de investigación que buscan incidir o conectarse con las comunidades originales de México. Por elemental justicia, dado el abandono centenario de las comunidades indígenas, así como la lucha de los pueblos mismos por mantener una identidad, es necesario que este modelo se mantenga y se consolide en el futuro.

5. La Universidad-generadora de conocimiento: Este es un modelo de universidad relativamente reciente, las cuales albergan grupos de investigadores, cuyo propósito principal es generar nuevo conocimiento. En principio se esperaría que el personal cuente con doctorado, que sea miembros del Sistema Nacional de Investigadores, participe en docencia y en la formación de maestros y doctores.

Cada una de estas universidades-modelo tiene sus virtudes, necesidades, también sus contradicciones.  Uno de los problemas de algunas macro-universidades, como la BUAP, es que alberga varios modelos en una misma institución, con las tensiones consecuentes de tener una institucionalidad que oscila entre una y otra.

Aunque se podría pensar en una convivencia armónica de estos sectores en una universidad tradicional, sacando lo mejor de cada uno de ellos, en los hechos hay tensiones. Tal vez sea conveniente pensar en nuevos modelos; por ejemplo, una universidad enfocada en la ciencia desde las comunidades.

Hay un recelo entre los diferentes sectores, desde los académicos que se dedican primordialmente a la docencia, incluidos los horarios-clase, hasta los que hacen sólo investigación, con los diferentes niveles de ingreso. Dicen que dijo Kissinger: “¿Por qué las disputas en la academia son tan encarnizadas? Pues por lo poco que está en juego”. En realidad, los salarios de todos los profesores universitarios son bajos, y mejoran en la medida que se tiene la disposición, talento o maña, para ingresar al SNII o los sistemas de estímulos de cada universidad.

Algunas veces la inconformidad por los bajos salarios de los docentes por horas-clase se dirigen a los profesores de mayor ingreso, como si ellos hubieran puesto las reglas. También se lanzan las flechas contra la burocracia dorada, y sus abusos.  Pero muy pocas veces se dirige la crítica contra el mismo Estado, incluida la llamada 4T, que han evadido tomar el toro por los cuernos, y abrir la discusión sobre los modelos de universidad que necesita Mexico.

El país de este tiempo es muy diferente al que vieron en el pasado, ahora es más inseguro y violento, con jóvenes que ingresan al sistema universitario con menos formación, aunque con más información. El régimen actual no acierta definir bien a bien que quiere de la universidad, con unas secretarías y programas dominados por la inercia. Todo esto se refleja en limitaciones presupuestales que parecen dirigir a la Universidad hacia una irrelevancia de fondo. Incluso, es posible que la presión por hacer de la docencia la actividad principal de la universidad, provoque que la investigación pierda lo que ganó en el pasado, y pase a ser una especie de hobby del personal académico.

Sin embargo, es tanta la relevancia de la universidad pública, esa institución que cumple funciones clave en el país, incluida la movilidad social, la formación de una identidad, lo cual contribuye a la estabilidad y cohesión social, que bien vale la pena detenerse a pensar que podemos hacer por la misma. La situación exige de todos los sectores responsabilidad y altura de miras, que se ponga todo el talento para reformar lo que sea necesario para lograr la Universidad que México necesita.

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