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Jueves, 14 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

La fórmula de Dolan para ser más feliz

El placer y el propósito son el trampolín para construir una vida más satisfactoria

Eduardo Tovilla

Economista egresado del ITAM y maestro en Administración de Negocios por la Universidad de las Américas Puebla. De 1995 a 2019 se desempeñó como funcionario público. Su conexión con el pádel se fusiona con una exitosa carrera empresarial y su compromiso filantrópico.

Martes, Abril 8, 2025

En esta ocasión quiero hablarles sobre un libro muy importante para mí, Eduardo Tovilla, se llama Diseña tu felicidad. Antes de compartirles sobre qué trata, quiero platicarles sobre el autor Paul Dolan, un economista conductual y profesor de Ciencias del Comportamiento en la London School of Economics (LSE). Dolan se ha especializado en temas como la felicidad, la toma de decisiones, la salud pública y las políticas públicas basadas en evidencia. Es conocido por aplicar conceptos científicos al bienestar subjetivo, lo cual hace en su libro.

Sí, Diseña tu felicidad tiene un enfoque científico. Eso la pone en el top 10 de mis obras favoritas. Está basada precisamente en la Ciencia del Comportamiento, que estudia cómo las personas piensan, sienten y actúan en la vida cotidiana, combinando conocimientos de disciplinas como la Psicología, la economía, la Sociología, la Neurociencia y la Antropología. De manera más precisa, este campo de estudio busca entender por qué las personas no siempre se conducen de manera racional y cómo los pequeños cambios en el entorno pueden influir en sus decisiones (esto se llama nudging o empujoncito). Esta idea es el puntapié de mi recomendación de hoy.

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Paul Dolan tituló a su obra Diseña tu felicidad porque considera que, al igual que un diseñador organiza y estructura elementos para lograr un objetivo, nosotros podemos trazar nuestras rutinas, hábitos, entornos y decisiones para maximizar dos componentes clave de la felicidad:

1. Placer: aquello que nos hace sentir bien en el momento.
2. Propósito: aquello que nos da sentido a largo plazo.

Dolan plantea que, si bien la felicidad es una meta abstracta o un estado emocional pasivo, es algo que podemos construir conscientemente a través de nuestras elecciones diarias. En el libro, prevalece la idea de que la felicidad depende en gran medida de cómo dirigimos nuestra atención hacia diferentes estímulos y actividades, por lo que, al modificar conscientemente nuestras acciones y el enfoque de nuestra atención, podemos aumentar nuestra sensación de bienestar. ​Estos son sus principales planteamientos:

1. La atención es la clave del bienestar. Somos tan felices o infelices, no por lo que tenemos, sino por aquello a lo que prestamos atención. Esto es muy sencillo de comprender, aunque difícil de llevar a la práctica: si pones atención en lo negativo, te sentirás peor; si te enfocas en actividades o relaciones significativas, aumentas tu bienestar. De ahí que sea muy importante diseñar tu entorno y tu rutina para que te enfoques en lo que sí te aporta.
2. Puedes "diseñar" tu felicidad haciendo pequeños ajustes. Inspirado en la economía conductual, el autor dice que pequeños cambios en tu entorno, tus hábitos y tu rutina, pueden hacer una gran diferencia. Haz cosas que posibiliten mejorar tu modus vivendi, por ejemplo, tener lista la ropa de ejercicio te puede motivar a hacerlo o silenciar notificaciones en el celular puede ayudarte a disfrutar más los momentos valiosos. Estos "empujoncitos" (nudges) auxilian a tomar mejores decisiones sin necesitar fuerza de voluntad extrema.
3. Tus acciones valen más que tus intenciones. Pensamos que sabemos lo que nos hará felices (ganar más dinero, casarnos, tener éxito), pero muchas veces no es así en la práctica. Dolan sugiere que midas tu felicidad con base en: 1) lo que realmente haces, 2) cómo te sientes mientras lo haces y 3) si lo que haces te aporta placer o propósito.
4. Debes dejar de vivir la vida que crees que deberías vivir. Muchas personas diseñan su vida con base en expectativas sociales, familiares o culturales (tener un cierto estatus, familia, carrera, etc.), pero no siempre les hace felices. Así que te invito a preguntarte: ¿esto me da placer o propósito, o sólo lo hago porque “así debe ser”?
5. No hay una fórmula única para todos. Cada persona tiene su propia mezcla ideal de placer y propósito. Lo importante es identificar nuestras propias fuentes de bienestar y tomar un rol activo en torno a ellas: no dejemos nuestra felicidad al azar, a la suerte o a las circunstancias; debemos moldearla de forma consciente, basándonos en cómo distribuimos nuestra atención, nuestro tiempo y nuestras energías.

Quise traer a colación el tema porque en marzo pasado se publicó el Índice Mundial de la Felicidad 2025, por el Wellbeing Research Centre de la Universidad de Oxford en colaboración con Gallup y la Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible de la ONU. Este informe evalúa el estado de la felicidad en más de 140 países, basándose en factores como el PIB per cápita, el apoyo social, la esperanza de vida saludable, la libertad para tomar decisiones, la generosidad y la percepción de corrupción.

Un hallazgo destacado del informe es que Finlandia ha sido nombrada el país más feliz del mundo por octavo año consecutivo, seguido por Dinamarca, Islandia y Suecia. En estos países los factores que tienen peso en los resultados son los altos niveles de confianza social, apoyo comunitario y calidad de vida. ​

En el caso de México, logró posicionarse en el décimo lugar de la lista, reflejando una mejora significativa en comparación con años anteriores. De acuerdo con lo analizado, factores como las conexiones sociales y la cultura comunitaria son determinantes en el bienestar de la población mexicana.

El informe también menciona la importancia de las conexiones sociales y actividades compartidas, como las comidas en familia o con amigos, que están fuertemente correlacionadas con mayores niveles de felicidad. Esto refuerza la idea de Dolan sobre cómo la forma en que estructuramos nuestro entorno social influye directamente en nuestro bienestar. ​

Quiero concluir mencionando que la felicidad no es un destino fijo, es más bien una especie de viaje continuo de elecciones y adaptaciones que reflejan nuestras verdaderas prioridades y valores.​ Quizá si logramos entender los planteamientos de Dolan, el próximo año nos vaya mejor en el ranking de felicidad mundial, que, si bien mide el bienestar de todo un país, y hay otras variables como la economía que lo impactan, nuestro crecimiento y bienestar personal puede sumar al general, porque como diría Shawn Achor, experto en Psicología Positiva: "La felicidad es una increíble ventaja competitiva".

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