Logo e-consulta

Jueves, 14 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Las “paradojas” de la Educación Media Superior

Cómo propone solucionarlas el Marco Curricular Común anunciado por la SEP

Guadalupe Grajales

Licenciada en Filosofía por la UAP con Maestría en Filosofía (UNAM) y Maestría en Ciencias del Lenguaje (UAP). Candidata a doctora en Filosofía (UNAM). Ha sido coordinadora del Colegio de Filosofía y el posgrado en Ciencias del Lenguaje (BUAP), donde se desempeña como docente. Es la primera mujer en asumir la Secretaría General de la BUAP.

Martes, Febrero 25, 2025

Una de las formas más claras de plantear la manera en que se concibe la educación, y en este caso la educación media superior, es la de contrastar sus principios, métodos y metas con una concepción distinta. Esto es lo que se pretende con el Marco Curricular Común de la Educación Media Superior 2022. Sus autores, Juan Pablo Arroyo Ortiz y María Elena Pérez Campuzano, lo presentan abordando siete paradojas, así denominadas por ellos.

 Aclaremos primero el sentido en el que los autores emplean el término ‘paradoja’: “Entendemos por paradoja como una proposición aparentemente contrapuesta a lo que se admite generalmente como lo más verosímil.” Esta caracterización del término nos hace pensar que “lo que se admite generalmente como lo más verosímil” es lo que los autores consideran son los problemas, las necesidades y las expectativas de la sociedad y de los educandos. Los problemas son los vinculados con la desigualdad, la discriminación, la violencia y la degradación del medio ambiente; y las necesidades a resolver son de tipo psicosocial, de salud, de estabilidad socioemocional indispensables para desarrollar un proyecto de vida propio. (cfr. Fundamentos del Marco Curricular Común de Educación Media Superior, 2022, p.5)

Más artículos del autor

Asimismo, consideran relevante y pertinente a aquella educación dirigida a resolver estos problemas y necesidades, de manera que descalifican el enfoque basado en competencias, tal como fue incorporado en la Reforma Integral de la Educación Media Superior (RIEMS) de 2008 y posteriormente en el currículum del 2017. Al respecto citan dos Acuerdos de la SEP:

“La pertinencia en los estudios [de media superior] implica dar respuesta a los jóvenes que desean seguir estudiando, como a quienes requieren incorporarse al mercado laboral, por lo que éstos deben ser acordes con las exigencias de la sociedad del conocimiento y con la dinámica que requiere dicho mercado". (Acuerdo SEP 653, 2012)”

Según este Acuerdo, la Preparatoria es tanto propedéutica para el nivel superior como terminal. Aquí la pregunta que nos hacemos es si un joven no continúa sus estudios porque no quiere o porque no tiene la oportunidad de hacerlo. Y esta pregunta vale tanto para el plan de estudios anterior como para el vigente. En realidad, el sistema educativo debería impulsar a todos los educandos a alcanzar el mayor nivel educativo y garantizar efectivamente su derecho a la educación generando las condiciones para lograrlo, esto es, una verdadera oportunidad de acceso a la educación superior.

Los y las jóvenes no “eligen” trabajar y dejar de estudiar, simplemente no tienen la oportunidad de seguir estudiando.

El otro Acuerdo al que aluden es el siguiente:

“La posibilidad de obtener ventajas en los mercados mundiales y nacionales radica en buena medida en la formación de personas que puedan participar en la sociedad del conocimiento: sólidas bases formativas, capacidad para aprender de forma autónoma a lo largo de la vida, y habilidades para resolver problemas y desarrollar proyectos, entre otros. (Acuerdo SEP 442, 2008)”

Este Acuerdo se centra en la importancia de la formación académica para obtener ventajas en los mercados, lo que a primera vista no parece una meta despreciable. Sin embargo, la crítica apunta a la “estrechez de miras” de semejante objetivo pues, “si bien la incorporación de las y los estudiantes al mercado laboral es parte de la pertinencia y calidad educativa, éste no puede ser el único elemento por considerar”. (Ibid., p.6)

¿Por qué? Porque “no debemos aceptar más el pensamiento único que reduce a mercancía la condición humana de las personas en la sociedad.” Esta razón es contundente porque justamente es el no tener precio, como todas las mercancías, lo que nos distingue como seres humanos: nuestra dignidad. Y es la dignidad junto con nuestro ser racional y nuestro ser libres lo que nos dota de autonomía, indispensable para tomar nuestras decisiones y determinar nuestro proyecto de vida.

¿Cuál es el peligro de someter todas las demás esferas de la vida a la lógica del mercado?

La respuesta que ofrecen es de tipo político: “La lógica de mercado también está interesada en formar ciudadanos, pero estarán definidos por ajustar su conducta a los preceptos normativos sin cuestionarlos, reproducen de manera reactiva la lógica de mercado en todos los órdenes de su vida, lo que significa que la ganancia es su único criterio conocido para la interacción social y acepta como destino lo que decidan otros que defienden intereses políticos y sociales ajenos al bienestar general.”

En otras palabras, la educación basada en la competencia y la ganancia forma sujetos obedientes y acríticos, preocupados por observar las reglas establecidas, entrenados para reaccionar a estímulos de manera inconsciente o automática, con el único objetivo de ganar en cualquier orden de actividad y, sin embargo, son pasivos en lo que respecta a la conducción de su sociedad puesto que su interés no se centra en el bienestar general sino sólo en el propio.

Este cuadro es verdaderamente lamentable pero nos explica, por ejemplo, la situación prevaleciente en las universidades públicas cuyos sindicatos han aceptado en su gran mayoría un incremento salarial del 4 por ciento. Vemos aquí una muestra flagrante de lo que es actuar de manera obediente, acrítica, automática y totalmente al margen del bienestar de sus representados: los trabajadores universitarios.

A pesar de la crítica, los autores concluyen: “La nueva propuesta curricular no omite la importancia de lo económico ni tampoco el valor del desarrollo de competencias específicas en la formación para el trabajo; éstas deben seguir siendo parte de los planes y programas de bachillerato tecnológico y profesional técnico bachiller”

Esto concuerda con lo anunciado en el programa “Bachillerato para todas y todos” que incluye un marco curricular común los tres primeros semestres y se bifurca en General y Tecnológico en los últimos tres. En este punto tal pareciera que se está orientando a las y los jóvenes a optar por un bachillerato tecnológico, dada la cantidad de instituciones creadas con este perfil y dada la enorme desigualdad prevaleciente para acceder a la educación superior.

Como lo hemos señalado en otras ocasiones, no sólo hay que analizar la coherencia del discurso sino su correspondencia con las acciones emprendidas.

Vistas: 1150
AL MOMENTO
MÁS LEIDAS

Blogs