El envío de 10 mil elementos del Ejército y Guardia Nacional a la frontera de México con Estados Unidos a cambio de no imponer aranceles del 25 por ciento a las exportaciones de nuestro país fue celebrado como un triunfo del gobierno federal; sin embargo, pasado el júbilo habrá que plantearse una serie de preguntas sobre el alcance de dicha acción.
La primera que salta a la vista es ¿por qué ahora 10 mil elementos del Ejército y Guardia Nacional, ya como parte de la Secretaría de la Defensa Nacional, sí detendrán el flujo de migrantes y fentanilo rumbo a los Estados Unidos cuando en 2024 los 40 mil efectivos de las mismas instituciones desplegados para tal fin, no fueron capaces de hacerlo? Y de alguna forma los grupos delictivos que operan en la frontera trataron de introducir 9.3 toneladas de fentanilo, como informaron las autoridades federales del vecino país del norte que las incautaron.
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¿Acaso las instrucciones giradas a los 40 mil 415 efectivos que según Palacio Nacional entre el 9 de enero y el 19 de febrero del 2024 tenían encomendadas las misiones identificadas como “Plan de Migración Frontera Norte y Sur” (32 mil 720) y “Estrategia para el fortalecimiento de Aduanas y Puertos” (7 mil 695), no fueron cumplidas a cabalidad por no pertenecer a la misma secretaría y permitieron que la droga llegara hasta la frontera con Estados Unidos?
Al respecto habrá que subrayar que durante todo el sexenio anterior el gobierno de la República aseguró 8 toneladas de fentanilo (Informe de la Fiscalía General de la República), menos de lo que las autoridades estadounidenses incautaron en un año, pese a que durante casi toda la administración se negó que en México se produjera dicha droga.
¿Será que las labores de patrullaje no fueron suficientes para detectar e interceptar este tipo de droga que tantos problemas ha generado a la relación de México-Estados Unidos y que esa fue una de las razones para que la estrategia fuera cambiada por una que privilegiara la investigación e inteligencia, dejando atrás la que se movía entre los “abrazos no balazos” a la “atención de las causas” según convenía?
Pero yendo un poco más atrás, tampoco sirvió el plan acordado entre el expresidente López Obrador y el presidente Donald Trump en su primera gestión, el 7 de junio de 2019 en el sentido de enviar 6 mil elementos de la GN a la frontera sur para frenar el flujo de migrantes y así evitar que Estados Unidos impusiera aranceles a las exportaciones, pero que finalmente la Secretaría de Relaciones Exteriores en funciones de autoridad migratoria decidió que con 2 mil 400 serían suficientes para atender la frontera con Guatemala y el resto serían distribuidos a lo largo del país.
¿O será que en aquella ocasión solo fueron desplegados para la foto, apagar el fuego y más tarde regresaron a sus sedes de origen, porque nadie dio detalles sobre su desempeño?
Pero volviendo al tema central, ¿que motivó el envío de los 10 mil elementos castrenses a las entidades fronterizas cuyo objetivo es “parar el flujo de fentanilo” hacia Estados Unidos? Por el bien de los mexicanos e incluso de los estadounidenses ojalá les vaya bien, aunque no está tan fácil porque para mantener un despliegue permanente se necesitaría dividir el estado de fuerza en por lo menos tres turnos, con lo cual el personal destacamentado en realidad sería de 3 mil 300 efectivos, casi a razón de un elemento por kilómetro lineal de frontera, independientemente de cómo los distribuyan en las 18 ciudades contempladas en el plan de despliegue.
También es deseable que además del objetivo estén contemplados indicadores cuantitativos y cualitativos, así como metas claras y blancos de carácter político, de entrada para un mes y después para cuatro años, porque no va a ser fácil que el gobierno de Estados Unidos desista de su deseo de imponer aranceles si a su consideración no se cumplieron sus expectativas, sobre todo si de ello depende que para las siguientes elecciones vuelva a ganar el partido en el poder, algo en que ambos gobiernos coinciden y seguramente se esforzarán para conseguirlo.
Finalmente habrá que tomar en cuenta que el estilo de negociación de Donald Trump es primero “golpearte y aventarte contra la pared” y una vez que estás en el suelo te ofrece ayuda para levantarte, pero no te da la mano, porque en cualquier momento la vuelve a ocupar para golpearte hasta ver cumplidas sus pretensiones. Ya lo hizo una vez en 2019, no veo porque no lo podría hacer en 2025.