Una de las enfermedades más frecuentes que afecta a todos los grupos de edad es el sobrepeso y la obesidad. Debemos diferenciar entre el sobrepeso que es cuando se tienen valores entre 25 a 30 de índice de masa corporal, la cual se calcula como la talla entre el peso del sujeto en kilogramos al cuadrado (talla/peso2).
Los valores de más de 30 y hasta 40 de índice de masa corporal pertenecen a la obesidad y valores de más de 40 a la obesidad extrema o mórbida. Para el tratamiento del sobrepeso se usa dieta con restricción de la cantidad de calorías y una rutina de ejercicio, pero para la obesidad estas intervenciones son generalmente insuficientes. Es por esto que se han desarrollado opciones quirúrgicas como es la reducción del tamaño del estómago o cambios en la disposición de los intestinos denominados como cirugía bariátrica. Los resultados no han sido los esperados y se producen diferentes alteraciones en los niveles de distintas hormonas y sus consecuentes cambios en como opera el organismo, esto es el metabolismo.
Más artículos del autor
Es por esto, por lo que se han buscado nuevas opciones sobre todo con fármacos para disminuir el peso. Recientemente, se ha dado a conocer que una opción podría ser drogas que actúan en el receptor de glucagón, los cuales inhiben el apetito y aceleran el metabolismo, por lo que en varios ensayos clínicos se ha mostrado que los pacientes bajan de peso.
Por lo tanto, se han puesto rápidamente de moda, ya que se les ha visto como una droga “casi milagrosa” para tratar la obesidad. Sin embargo, como cualquier fármaco se tienen efectos indeseables como son náuseas, vómitos y diarrea; y además en cada paciente se debe adecuar la dosis para alcanzar el objetivo de bajar de peso con las menores alteraciones en el tracto digestivo. Un último aspecto es que estos fármacos se administran por inyección intramuscular, esto es, en el músculo de la nalga y se debe ajustar la dosis en cada paciente, lo cual requiere varias semanas con valoraciones estrictas de un profesional de la salud.
Con base a lo antes expuesto es muy importante acudir con un médico internista o gastroenterólogo quién le deberá de hacer una valoración de su estado físico, mental y algunos análisis clínicos para empezar su tratamiento. Acuda solo con más que a los profesionales, para que puedan tomar juntos la mejor solución.