El día de ayer me encontré a un matrimonio salvadoreño con su hijita, afuera de un Oxxo en la Zona Rosa de la Ciudad de México. Estaban sentados en el piso y mostraban un letrero improvisado en un pedazo de cartón que decía: Me apoya con algo de comida que te sobre. Soy de El Salvador.
La pareja y Melissa, su pequeña de sólo año y medio de edad, salieron de su país hace apenas un par de semanas, pero ya vivieron una larga odisea. Atravesaron la selva, se subieron a la Bestia, pagaron a gente que les decía qué rutas tomar y al final, se unieron a una caravana de haitianos y venezolanos que los ayudaron a salir de Chiapas para llegar en aventones hasta la Ciudad de México.
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Salvador, el muchacho de 24 años, me contó que, aunque el presidente de su país, Nayib Bukele, ha hecho muchos progresos, apresando a miles de integrantes de pandillas y maras, persisten problemas graves como la falta de empleo y de oportunidades en toda la nación. Para la mayoría, emigrar a Estados Unidos no es un asunto de deseo personal, sino la única opción para salir de la pobreza.
Como usted sabe, el presidente salvadoreño cumplió ya más de un año desde que implementó el régimen de excepción, luego de que un estallido de violencia dejara 62 homicidios durante un fin de semana de marzo de 2022. Su severa política con la que suspendió derechos y garantías contempladas en la Constitución, ha recibido aplausos entre algunos sectores de la población, pero también muchas críticas internacionales por las violaciones a los derechos humanos.
Lo cierto de acuerdo con las estadísticas oficiales, en 2018, año previo a que Bukele asumiera la Presidencia, El Salvador registró una tasa de 50.4 homicidios por cada 100 mil habitantes. Para 2022, esa tasa bajó a 7.8 y para este año, las autoridades proyectan que el promedio sea cercano a sólo dos homicidios en la misma proporción de habitantes.
Hasta el momento, la policía salvadoreña ha detenido a cerca de 65 mil pandilleros e integrantes de las maras, quienes deberán ser enviados a una cárcel gigantesca con capacidad para 40 mil presos, la más grande de América Latina. La Dirección General de Centros Penales ya ha trasladado a esta megaprisión a unos 4 mil. La cárcel tiene tres columnas de camarotes metálicos, los reos duermen sin colchones y deben trabajar. Bukele, quien está buscando su reelección contra los principios constitucionales, ha sido duramente criticado; pero también, elogiado por su estrategia de seguridad.
Pero volviendo a la pareja que pedía dinero afuera del Oxxo, Salvador relató que en su comunidad ya pueden salir a la calle a pasear a los niños, pero siguen siendo pobres y muchas veces el dinero no alcanza ni para comer. Sin pensarlo mucho, tomaron a la niña y se vinieron con algunos ahorros a México para de aquí partir al norte. Por lo pronto estaban alojados en el albergue Venustiano Carranza, cerca de la Alameda, donde el pastor encargado los dejaría pernoctar, con la condición de que siguieran su viaje.
Y es que Salvador, y su familia, no tienen intención de quedarse en México. Quieren viajar a Estados Unidos donde pedirán asilo, para darle un futuro cierto a la pequeña Melissa.
Recordó que desde hace meses está tratando de hacer, sin éxito, una cita con las autoridades migratorias estadounidenses mediante la aplicación CBP One, puesta en marcha desde enero pasado, por el gobierno del presidente Joe Biden.
El CBP One es una aplicación destinada a aquellos que buscan asilo o desean ingresar al país a través del parole humanitario; pues la app permite a los inmigrantes sin documentos enviar información por adelantado sin tener que acudir de manera directa a un puerto de entrada. De tal modo, se atestigua que el usuario, su pareja o un hijo que los acompaña, cuentan con criterios de vulnerabilidad específicos, por lo que se les programa una cita para presentarse a una inspección.
En otras palabras, la función de CBP One es programar una cita y enviar cierta información biográfica antes de llegar a los puertos de entrada estadounidense; lo que, hipotéticamente agilizará el proceso de admisión al país aún cuando no cuenten con los documentos correspondientes.
Al hacer uso de la aplicación móvil, se les solicita a las personas una foto en vivo y demás datos personales, posteriormente, se les otorga una fecha y hora en específica para que se presenten en alguno de los puertos de entrada.
La administración Biden ha argumentado que la aplicación ayudará a crear un proceso más ordenado para los solicitantes de asilo; no obstante, su desarrollo ha generado polémica ya que hay quienes afirman que sólo promueve el ingreso ilegal al país.
Defensores de migrantes han denunciado que la app ha generado controversia ya que “ha demostrado ser inaccesible para muchas personas y ha estado plagada de problemas técnicos, violaciones a la privacidad y prejuicios raciales”.
La pareja de salvadoreños por ahora piden dinero en la Zona Rosa, caminan por la ciudad y se sienten satisfechos si las monedas les alcanzan para comprar la leche de Melissa. No saben cuándo ni cómo partirán a Estados Unidos, pero se sienten seguros en la CDMX.
Aunque los organismos internacionales ubican a México como uno de los grandes receptores de solicitantes de asilo en el mundo, la realidad es que los migrantes centroamericanos y extracontinentales siguen abrigando la esperanza de poder alcanzar el sueño americano. Esa es la realidad.
Querido lector, si usted ve por ahí algún migrante, dele algunas monedas. Todo ellos son gente buena, lo único que buscan es dar un mejor futuro a sus hijos, como usted o como yo.
Hasta aquí la historia. Si tiene algo que contarme, escríbame a: norcudi@gmail.com me interesa mucho su opinión.