La Pascua es la fiesta más importante en la religión cristiana. Conmemora la resurrección de Jesús, y nos da la oportunidad de abrir un tiempo para reflexionar desde el corazón para darle un mayor sentido a su significado.
Sin lugar a dudas todas las personas y en la mayoría de los hogares se experimentan tiempos difíciles, es posible que haya mucho sufrimiento; por ello independientemente de la religión o creencia de cada uno, la Semana de Pascua nos ofrece algunos temas en los que pudiéramos detenernos y profundizar como la alegría, amor, gratitud, perdón, así como aprender, en estos tiempos a generar más esperanza en nuestras vidas.
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Quizás en un primer momento es hacerte cargo de tus emociones, identificar aquellas que oscilan en el día a día para aprender a ser una persona más positiva y resiliente; identificar las emociones aflictivas como el enfado, la ira, el conformismo, la indiferencia, la frustración; en su caso la duda, envidia o intolerancia, entre otras. Todas estas emociones sin duda repercuten no solo en tu salud emocional, sino en tu salud física y lo peor de todo en tus relaciones con tus seres queridos.
Sin duda, las emociones con las que nos conducimos en el día a día abren o cierran oportunidades, nos brindan bienestar o malestar y generan salud o enfermedad.
Desde la Psicología Positiva existen evidencias científicas que demuestran que la práctica de las emociones positivas mejoran la salud física, las fortalezas del carácter, además acrecentar los lazos interpersonales; en general rescatan las emociones y cualidades de las personas, asimismo pueden ayudarnos a rescatar nuestras relaciones más cercanas; y no perder de vista que generan un estado de ánimo que pueden ayudar a encontrar nuevos vínculos y oportunidades.
Mihlialyi Csikihliikszentmihalyi refiere que la felicidad es un proceso que se construye gracias al control de la propia vida interna, orden en la conciencia de nuestros pensamientos y de las emociones; por ello trabajar en alegría, amor, gratitud, perdón y esperanza pueden ser una plataforma robusta generadora de bienestar.
Alegría
La alegría es el sentimiento de placer producido normalmente por un suceso favorable que suele manifestarse con un buen estado de ánimo, la satisfacción y la tendencia a la risa o la sonrisa.
Se experimenta como una energía radiante y ligera, con las cosas más sencillas de la vida, que no hay que comprar, sino simplemente percibir qué te pone alegre. Cuando se está en este estado los colores parecen más vivos, caminas con más fuerza, tu cara se ilumina con una sonrisa y surge un brillo especial en tus ojos. Son muchos los motivos que nos producen alegría, lo importante es aprender a identificarlos y a generarlos. La alegría es una emoción que se contagia.
Elabora una lista de todo aquello que te produce alegría.
Amor
Es la integración de todas las emociones positivas. La capacidad de amar y ser amado es una fortaleza que promueve un vínculo cercano con las personas, es un recurso que nos permite enfrentar las adversidades; es aceptación, no juicio, tolerancia, escucha, empatía, conexión, voluntad, generosidad, seguir adelante.
Barbara Fredrickson le da un nuevo y más profundo significado a esta palabra. Para la autora, el amor es la clave para mejorar la salud mental y física, así como para alargar nuestra vida. Ello se desprende de sus investigaciones clínicas, las cuales muestran que el amor (entendido no como ese sentimiento arrebatado de raíz romántica, sino como los “momentos de conexión significativa entre las personas”) es capaz de producir resultados sorprendentes sobre nuestro cuerpo y nuestra psique.
A través del amor se transforma el contexto, amplía nuestra mente y expande nuestro campo de posibilidades, nos ofrece un nuevo camino para enfrentar la vida. Fredrickson refiere que simplemente con tomarnos unos minutos cada día para conectarnos con los demás, desde un interés auténtico y significativo, vamos a generar relaciones más sinceras y profundas.
¿Cuántas cosas realizas en el día a día en nombre del amor?
Gratitud
Una de las emociones más hermosas de la experiencia humana, es ser agradecido, pasar la gratitud de la cabeza al corazón. Expresar gratitud en tu vida cotidiana, expresar gratitud a las personas y con todo aquello que se presenta en tu vida.
Los estudios más recientes demuestran que la gratitud hace a las personas más felices y más resilientes. La gratitud es una de las diez emociones positivas que cita Barbara Fredrickson.
La práctica continúa de la gratitud como una emoción, es decir pasar la gratitud de la cabeza al corazón, permite generar una sensación de abundancia y pensamiento positivo, ubicando cada día en lo que si se tiene.
- Agradecer al despertarse como un hábito e intencionar el día, visualizando cómo resolveremos esas situaciones difíciles que hay que atender.
- Pedir las cosas por favor y agradecer, fortalece nuestros vínculos con las personas.
- Hacer un diario de gratitud y cada día agradecer por esas pequeñas cosas que recibimos y normalmente no nos percatamos.
- Agradecer los alimentos que recibimos cada día.
Hacer una carta de gratitud a un familiar o a un amigo y expresarle cuán agradecido estamos por lo que hizo por nosotros, lo que representó y que tan importante fue, así como dedicarle el tiempo suficiente para entregársela y leerla personalmente es una experiencia muy especial que recomiendo ampliamente. Te aseguro que la persona se va a sorprender, son esos pequeños detalles que tenemos que llevar a la práctica para acercar y acrecentar nuestra relación con las personas con las que estamos profundamente agradecidas.
Vivir con la emoción de la gratitud en forma cotidiana nos lleva a percibir nuestra vida desde la abundancia.
¡Pasar la gratitud de la cabeza al corazón!
Perdón
El perdón es el acto de amor propio más grande que podemos darnos a nosotros mismos. El primer acto de perdón debiera ser hacia nosotros mismos por aquellos errores, omisiones que hemos cometido en el pasado; por haber hablado de más y lastimado; o por no haber dicho en su momento lo que era importante, por haber callado, quizás hemos sido demasiado permisivos y no supimos poner límites a tiempo; cualquier circunstancias en la que agredimos o lo permitimos, es motivo de perdonarnos.
Todas las personas tenemos a alguien a quién perdonar y a alguien a quien pedirle perdón, por lo que debemos:
- Pedir perdón o saber perdonar.
- Perdonarte para vivir con serenidad.
- Saber perdonar a los demás.
- Pedir perdón a quien hemos agraviado.
¿Qué hacer?
El perdón es una decisión personal, es un proceso de abandonar ese apego negativo, es decir, de desvincularse emocionalmente del ofensor. Tal vez el más grande acto de valor del que somos capaces es el de perdonarnos a nosotros mismos. Perdonarnos por todo lo que hicimos y no deberíamos haber hecho; por todo lo que pudimos haber sido y no fuimos; por todo lo que pudimos hacer y no hicimos.
Lo que necesitamos es tener fortaleza para reconocer la verdad, asumir la responsabilidad, ser auténticamente humildes y trabajar por la libertad para seguir adelante.
La persona o el evento que nos ha lastimado debe ser importante solamente por el aprendizaje que nos deja, de ninguna manera debemos quedarnos aferrados a esa experiencia, que lejos de traernos algún tipo de ganancias, hace que el daño que padecimos nos arrebate nuestra tranquilidad y sobre todo de la posibilidad de alcanzar nuestros objetivos y metas hacia adelante.
Si persistimos en alcanzar esas metas, dejando el pasado atrás, superaremos cualquier daño que se nos haya podido causar; la vida continúa. Imagínate a ti mismo conectado con esa intención positiva, decide perdonar y saldrás adelante.
Elabora una carta de perdón en la que te liberes de esa emoción, la cual no es necesario que la entregues simplemente la puedes quemar con la firme decisión de liberación.
Esperanza
Es tener la certeza de que las cosas van a salir bien, teniendo la noción de que si no sabes cómo hacerlo, pedirás ayuda para lograrlo.
La esperanza te sostiene, te impide rendirse a la desesperación, y te motiva a aprovechar tus propias capacidades e ingenio. Gracias a la esperanza encontramos la energía necesaria para hacer todo lo posible por forjarnos una buena vida para nosotros mismos y quienes nos rodean.
Prácticas para generar esperanza desde tu ser:
- Realiza un “ayuno de queja y de malas palabras” por 21 días, si te quejas vuelve a empezar; hazte de un amuleto que te lo recuerde.
- Empieza a verte desde tus talentos; detente un momento y también observa a las personas desde donde brillan, desde sus talentos y fortalezas, escríbelo y hazlo saber a la persona.
- Deja de señalar
- Deja de criticar
- Deja de minimizar
- Concéntrate y resuelve todo lo que esté en tus manos.
- No procrastines, no pospongas y mucho menos los temas importantes.
- No cargues cargos ajenos.
- Regala todas los objetos en buen estado que no uses.
- Saluda a las personas invisibles: policías, personal de limpieza; deja de ser arrogante.
- Sé más gentil y sincero con las personas, regala una sonrisa y amabilidad.
- Acompáñate de un Coach que te ayude a lograr tus metas.
- Generar momentos mágicos que incrementen tu bienestar.
Todas las personas buscamos ser reconocidas, queridas y sobre todo respetadas y el dar el reconocimiento; engrandece a las personas y saca lo mejor de sí.
Te deseo que sea una Pascua que te lleve al encuentro y rescate de aquellas emociones que te hacen ser mejor persona.
El espíritu de la Pascua es milagroso, así que pide el deseo más grande que habita en tu corazón; el mío para ti es que este Domingo de Resurrección surja alegría, amor, perdón, gratitud y esperanza que te permitan transitar tus días en paz y prosperidad.
Elige vivir positivaMENTE
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