Sin duda, la administración de las finanzas en el hogar es un tema que genera demasiado estrés y presión en la vida cotidiana de las parejas, de todas las edades y diferentes sectores socioculturales de la población, lo que demanda sensibilidad, inteligencia y sobre todo cambiar viejos hábitos y creencias, así como desarrollar habilidades de comunicación asertiva.
Tener un proyecto en común; la honestidad y transparencia en el manejo del dinero, así como la buena comunicación en la pareja, son los ingredientes indispensables que le mantienen unida, que incluso, la fortalece y desarrolla resiliencia en tiempos de crisis.
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Debemos reconocer que mucho de nuestros saberes y creencias sobre el dinero, bien o mal, se vienen transmitiendo de generación en generación. Palabras como abundancia, escasez, administración, control, poder, oportunidades, problemas, carencias, ahorro, inversión, previsión, retiro; entre otros, son parte de nuestras creencias, lenguaje, actitudes; así como la forma en cómo nos relacionamos con el dinero, el uso que le damos y las decisiones que tomamos.
Por otra parte, los bajos sueldos, la pérdida del poder adquisitivo en las familias ha presionado el consumo, incluso de satisfactores básicos, en consecuencia, incrementado el endeudamiento, con el consecuente desgaste al interior de las familias endeudadas.
De acuerdo a datos del INEGI, por cada 100 matrimonios en 1980 había 4 divorcios; en el 2000 esta cifra se elevó a poco más de 7 divorcios; para 2010 fue de 15, y para el 2022 se incrementó a 32.
Los expertos refieren que son cuatro los factores que motivan los divorcios en los matrimonios mexicanos y están relacionados con falta de comunicación, infidelidad, violencia y problemas económicos.
Dentro de los factores económicos, diversos estudios refieren los errores más frecuentes que traen tensión y desgaste emocional en las parejas, destacando:
Engaños y mentiras relacionadas con el gasto o el manejo del dinero. Esto sucede también cuando hay un problema de ludopatía o de compras compulsivas.
Falta de dinero para lo básico. Cuando este no es suficiente para cubrir los gastos necesarios los conflictos y las discusiones empiezan en la pareja.
Mala administración del dinero. No se tiene un control sobre el dinero y se realizan los gastos hormiga, consumiendo alimentos, refrescos y golosinas.
Endeudamiento innecesario con tarjetas de crédito, deudas de artículos, cuando se gasta más de lo que se gana o de los que se puede pagar.
Actitudes de tacañería por parte de quien maneja el dinero, esto generalmente provoca enojos y resentimientos.
Darle mayor valor a los bienes y el dinero que incluso a la presión personal y a la salud.
Ejercer poder, abuso, control y violencia, cuando uno solo es el que aporta o cuando gana más que su pareja e intenta someter, ofender y controlar, lo que provoca baja autoestima, ansiedad, mal humor y afecta a todo el sistema familiar.
La ausencia de comunicación ante los problemas económicos, es un tema de por sí difícil, pero el hecho de no hablarlo no implica que no está, o que se está resolviendo, es como una piedra en el zapato.
Cuando los dos trabajan, las mujeres tienden a asumir la doble jornada. Las expectativas de hombres y mujeres en el tiempo se transforman, no tenemos los mismos roles que nuestras padres y abuelos; en tanto los hombres siguen esperando alguien que les cocine y atienda; las mujeres esperan un compañero con quien compartir su vida.
Malos hábitos de consumo, buscar distractores o fugas emocionales externas que dañan la relación y merman la economía de la familia.
No acordar con la pareja las compras importantes, fractura la relación y genera resentimiento.
Ambición desmedida de uno de los cónyuges o de ambos, “porque nunca es suficiente”, lo que implica un desgaste innecesario por los excesos y las complacencias.
Gastar más de lo que se gana, por presión social o pretender demostrar más de lo que se tiene, más allá de la realidad económica familiar.
Algunas sugerencias:
Independientemente de la edad de la pareja es importante abrir un espacio para conversar, planear y acordar sobre las finanzas familiares.
1. Elaborar un plan de vida y metas financieras
Dependiendo de la etapa en la que se encuentren la pareja, ya sea que estén solos, con hijos de acuerdo a sus edades, o en su caso si han llegado al síndrome del nido vacío y los hijos han partido.
2. Saber hablar de los problemas en el momento adecuado
- Bajar la guardia
- Ser empático
- Atreverse a escuchar sin tratar de imponer las ideas.
- No pelear, discutir con argumentos, sin alterar la voz.
- Llegar acuerdos y cumplirlos
- Periódicamente dar seguimiento a los avances.
3. Hacer un presupuesto de una forma diferente y divertida
- Tomen tres hojas limpias de papel, tomen una cada uno, y la otra la dejarán en blanco por ahora.
- Cada uno deberá escribir en su hoja asignada su idea de presupuesto compartido, principalmente los gastos comunes (alimentos, rentas o hipotecas, transporte, gastos educativos pago de deudas, entre otros); así como planes que quieren cumplir a corto o largo plazo (hacer un viaje, remodelar la casa, etcétera).
- Ahora, lo que deben hacer es poner cada uno su lista sobre la mesa y compararlas. ¿Muchas coincidencias, muchas diferencias? ¿Sorpresas?
- Con un plumón de color marquen los puntos comunes y transcríbanlos a la tercera hoja en blanco que había quedado.
- Posteriormente conversen sobre las diferencias que tuvieron para intentar llegar a un acuerdo donde ambos estén satisfechos y cómodos.
- Rompan los papeles individuales y tomen el compromiso de respetar el presupuesto compartido que han acordado.
- La conversación no debe terminar ahí, es un ejercicio de comunicación constante.
4. Tener libertad financiera cada uno
Es importante que cada uno experimente cierta libertad financiera, de modo que no se sienta controlado y presionado por lo que gasta y en qué lo gasta, dando la confianza de que se tiene un proyecto, objetivos y metas financieras.
5. Asignar al administrador
De acuerdo al mejor perfil de la pareja, con un sentido de realidad, uno de los dos es el que debe administrar y ahorrar los recursos, las ventajas son:
- Se aseguran los pagos en tiempo y forma.
- Disminuyen las fugas económicas.
- Se incrementa el ahorro.
- Se mejoran las inversiones.
- Se logran las metas planeadas.
6. Acordar las compras importantes
Platicar y acordar los temas importantes de inversión y compras disminuye el estrés y violencia hacia el interior del hogar.
7. Hacer trabajo en equipo.
Es indispensable la colaboración del esposo cuando ella trabaja, tanto en los temas domésticos, más aún en la educación financiera de los hijos y del trabajo colaborativo en casa.
Piensa y actúa en las cosas que tendrías que hacer para mantener o en su caso recuperar tu amor propio, el amor de tu pareja y mejorar tus finanzas.
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