Cuando tienes pensado ir al supermercado, sales en el carro o vas por la calle caminando pensando en lo que comprarás, te distraes por un segundo observando el día soleado, el semáforo, los anuncios publicitarios, la gente, y llegas al super y terminas comprando productos de más que no estaban en tu lista. La razón, las supuestas ofertas, lo necesito, la publicidad, alternativas que propician a llenar el carrito de cosas.
Si no es por el almanaque, por el calendario que muestra el teléfono móvil, la fecha y hora no se sabría en qué día se vive. Incluso las estaciones del año, y los meses ya no son un referente que indique el espacio y tiempo determinado. Cada año es diferente: unos son más lluviosos y otros más calurosos que dan ganas de estar bajo el agua todo el día. Hay personas que están al día con las noticias, pendientes de los famosos puentes para poder viajar, descansar, aprovechar ese espacio para vender o continuar su rutina.
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En la era de la distracción damos lugar a las tecnologías de la información, de estar con el teléfono móvil, jugando, escuchando música, viendo videos, leyendo alguna receta o noticia de entretenimiento que no te permite continuar con las tareas del día. Te sientas frente a la computadora a realizar tu trabajo y de repente te distrae un mensaje de Whatsapp o el Messenger de Facebook, entras a esta red social y después te das cuenta de que ya pasaron 15 minutos, reaccionas y procuras continuar con tu trabajo para no atrasarte más.
Te propusiste leer un libro cada mes, sin embargo, las celebraciones en casa, los cumpleaños, la familia, las preocupaciones, los problemas, el cansancio, la salud, el trabajo, los hijos, la escuela, los amigos, el café, los videojuegos, la falta de concentración, Youtube y porque no TikTok conllevó a no poder organizar y distribuir de mejor manera el tiempo. Aterrizas un momento y piensas es febrero, el segundo mes del año y aun puedo seguir con lo que había planteado.
Comúnmente son los jóvenes quienes se encuentran en este momento de la era digital, donde gran parte de su desarrollo escolar, social y cultural se ve influenciado por lo que ven y escuchan en las redes sociales, a través de la música, memes y diversos videos que localizan en la red, por lo que su proceso de aprendizaje se ve afectado, llegan a la escuela con sueño, y sin ganas de hacer las actividades de clase.
Aunque, es de mencionarse en la era de la distracción, no falta quien se dé cuenta del contexto histórico, social y cultural que se vive. Precisamente son las redes sociales las que recuerdan a la memoria colectiva las fechas festivas, ya que una gran cantidad de videos, frases y publicidad permite acercarnos a una realidad virtual.
Las fechas cívicas y de celebración nos recuerdan en qué momento histórico estamos. Hay quienes están concentrados en el campo laboral, de proveer a la familia, pagar deudas, comprarse algo que sea de buen agrado, también están aquellos que no se percatan del tiempo y el espacio, porque solo caminan robotizados, teléfono en mano y cumpliendo con lo que se presente en el día.
Los comerciantes nos dan una idea de las fechas venideras, locales adornados, calles repletas de flores, globos, dulces, chocolates y promociones por el Día del Amor y la Amistad; todo esto nos recuerda que es febrero el mes más corto del año. En la era de la distracción, el ritmo de vida es cada vez más rápido, el trabajo, las clases de niños y jóvenes, las películas, series, todo aquello que en ocasiones nos lleva a posponer ciertas tareas de casa y de la vida diaria.