Opinión

Un enfoque colaborativo para enfrentar la desinformación

Lunes, Diciembre 26, 2022
Leer más sobre Blanca Lilia Ibarra Cadena
Es necesario conformar un enfoque colectivo que dé respuesta a este desafío de política global
Con Licenciaturas en Comunicación, y en Periodismo, cuenta con maestría en Administración de Calidad de la Gestión Pública. Fue directora del Canal del Congreso; y titular de Comunicación del Congreso de Puebla. Con cargos en instituciones de Transparencia, actualmente es Comisionada Presidenta del INAI. 
Un enfoque colaborativo para enfrentar la desinformación

La desinformación es uno de los retos más importantes que enfrentan los sistemas políticos en democracia. Ello debido a que este fenómeno tiene múltiples impactos tanto en los individuos, como en lo colectivo. Por ejemplo: la desinformación vulnera el derecho humano de acceso a la información de las personas, desafía el ejercicio periodístico de calidad y restringe la libertad de expresión, reduce la confianza de la sociedad en las fuentes de información y en las instituciones, y en el plano colectivo, podría debilitar la participación de la sociedad en los procesos electorales.

Este fenómeno en el que se realizan intentos deliberados para confundir, manipular o engañar a las personas a través de información y datos imprecisos o falsos, favorece la confusión e incertidumbre, lo que consecuentemente podría erosionar la capacidad de las personas para tomar decisiones. Además, la desinformación en los espacios digitales representa una de las tendencias más preocupantes del ejercicio periodístico, como lo advirtió la organización independiente Artículo 19.

En el consenso internacional se han puesto en marcha políticas en las que se busca la colaboración de todos los actores involucrados, ello a fin de contrarrestar este fenómeno con un enfoque más integral. En algunas de las políticas que se han implementado destacan la alfabetización informacional y mediática, otras buscan la verificación de contenidos por parte de los proveedores de la información, y las plataformas digitales. ¿Qué tan eficientes han sido? ¿Vamos por buen camino?

En ese sentido, les comparto que un reciente estudio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), en asociación con los gobiernos de Canadá y Francia, encontró que la lectura de recomendaciones para la alfabetización en medios digitales disminuyó en 21% las intenciones de las personas para compartir noticias falsas. En esta investigación se analizó las intenciones para difundir información falsa relativa al Covid-19 en 1,872 personas: estos participantes recibieron dos intervenciones conductuales: a) una evaluación rápida para medir si pueden detectar noticias falsas y b) la lectura de recomendaciones de alfabetización en medios digitales. Entre las conclusiones de este análisis se destacó que obtener sugerencias sobre cómo desarrollar habilidades y hábitos para el uso crítico e inteligente de los medios de comunicación digitales tuvo mayor impacto en la reducción de las intenciones de compartir titulares falsos en línea.

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Aunado a ello, los resultados de este análisis conductual de la OCDE sugieren que fomentar el conocimiento en la alfabetización podría tener efectos positivos en la capacidad de consumo de información de las personas. A partir de las conclusiones de este estudio, se formularon una serie de consideraciones e implicaciones para la formulación de políticas para contrarrestar la desinformación, entre las que se pueden citar: 1) la integración de políticas cuyo enfoque esté centrado en el usuario y el desarrollo de sus habilidades y hábitos para el uso crítico e inteligente de los medios digitales y que, 2) las intervenciones conductuales, como las utilizadas en este caso de estudio, son útiles  para brindar soluciones intermedias mientras se implementan medidas regulatorias integrales. Por último, se destacó la importancia de las alianzas para una respuesta más efectiva y sostenible. Es decir, se advirtió necesario conformar un enfoque colectivo que incluya al sector público, personas expertas, de la academia y otros actores no gubernamentales a fin de integrar una respuesta coordinada e inmediata a este desafío de la política global. 

En esta coyuntura, en la que reconocemos a la desinformación como un desafío que tiene incidencia en el ejercicio de los derechos y libertades de las personas, y la sociedad en su conjunto, especialmente en el ejercicio del derecho a la información y la libertad de expresión. Este Instituto reitera su voluntad para sumarnos y hacer sinergia con diversos proveedores y multiplicadores de la información, tanto del ámbito público como del privado, a fin de garantizar que los usuarios de la información obtengan contenido veraz, oportuno y de calidad.

La desinformación no debe abordarse desde la criminalización de las noticias falsas, o imponiendo mecanismos de censura, sino con información objetiva y de calidad, garantizando plenamente la libertad informativa y de expresión a la sociedad en su conjunto.

 

 

 

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