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OPINIÓN

El lado oscuro del género Homo que habita en todos

Un experimento de Philip Zimbardo que nos muestra la naturaleza humana y condición humana

Alejandra Fonseca

Psicóloga, filósofa y luchadora social, egresada de la UDLAP y BUAP. Colaboradora en varias administraciones en el ayuntamiento de Puebla en causas sociales. Autora del espacio Entre panes
 

Viernes, Octubre 21, 2022

El ser humano posee, dentro de su naturaleza y su condición humana, un lado horrendo, primitivo y enfermizo. Hay una distinción importante entre naturaleza humana y condición humana: la naturaleza humana es primordial, se origina en todas las personas en el genoma humano, independientemente del medio ambiente en que se desarrolle porque es donde se encuentra inserto el género Homo con sus diferentes especies fósiles encontradas: neanderthalensis, floresiensis, hidelbergensis, erectus, antecesor, ergaster; y lo propiamente humano: habilis, rudolfensis, erectus y sapiens, con los poderes, las capacidades y potencialidades de cada una de estas transformaciones según la Paleontología humana. La condición humana es el ser cultural, que es diferente en cada cultura que existe, y condiciona la forma, el contenido, la duración, los satisfactores, las necesidades, las tendencias, etcétera, de cada sociedad y cada individuo.

Las ciencias sociales han mostrado con una serie de experimentos el lado oscuro de la naturaleza humana que se dispara según ciertas condiciones humanas. A principios de la década de 1970, el psicólogo de la Universidad de Stanford, en California, Philip Zimbardo ideó un experimento de tipo carcelario. Dividió a 21 jóvenes en 2 grupos: carceleros y presidiarios. Para ayudar a los universitarios a introducirse en su papel, les organizó una completa parafernalia: los presos fueron detenidos en sus casas por la policía local, convenientemente cacheados y llevados esposados a la cárcel donde para borrar cualquier rastro de individualidad se les proporcionó uniformes con un número cosido en la espalda –que sería su nombre en la cárcel– y se les obligó a llevar gorros de nailon para ocultar su cabello. Los guardianes vestían de caqui, llevaban gafas de espejo, porras, silbatos, esposas y las llaves de las celdas. A ellos se les aleccionó para mantener el orden y la disciplina, pero sin utilizar la violencia. Ambos grupos empezaron a interpretar su papel.

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A los dos días de iniciado el experimento, la rebelión se desató. Los prisioneros hicieron trizas sus vestimentas y sus números de identificación, gritaron e insultaron a los guardianes, levantaron barricadas y se encerraron en las celdas. Los presidiarios con ciertas argucias, transformaron en privilegios los derechos de algunos prisioneros, por lo que enfrentaron a los prisioneros unos contra otros. Los guardianes aplacaron la rebelión con violencia, haciendo uso de los extintores de incendio. Poco tiempo después, uno de los reclusos tuvo que ser muy pronto devuelto a su casa porque mostraba síntomas de una grave perturbación emocional. Al tercer día se extendió por la prisión el rumor de un plan de evasión masiva, que, aún siendo falso, fue reprimida por los carceleros. Al cuarto día, tres presos más tuvieron que ser puestos en libertad: sufrían ataques de llanto incontrolado, cólera, angustia y depresiones.

Los guardianes insultaban duramente a los presos, les despertaban para obligarles a repetir sin pausa su número de prisionero, cantar una canción, reír, humillarse o limpiar el váter con las manos; se sentían muy bien utilizando el poder en forma sádica y, por otra parte, la resistencia de los prisioneros se fue apagando hasta desaparecer por completo. Al sexto día, cuando ya los guardianes se paseaban con gesto chulesco blandiendo la porra en medio de los reclusos que caminaban con aire sumiso, el experimento se suspendió.

Como conclusión del experimento Philips Zimbardo escribió al respecto: “En menos de una semana los valores humanos quedaron abolidos y salió a la superficie el lado más horrendo, primitivo y enfermizo de la naturaleza humana”.

alefonse@hotmail.com

Fuente:
https://www.muyinteresante.es/ciencia/articulo/el-lado-mas-horrendo-del-ser-humano-881666007306

 

 

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