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Miércoles, 13 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

BUAP: Un consejo universitario de machote

Ni código QR ni credencial BUAP ni INE, ¡la universidad es pública!

Guadalupe Grajales

Licenciada en Filosofía por la UAP con Maestría en Filosofía (UNAM) y Maestría en Ciencias del Lenguaje (UAP). Candidata a doctora en Filosofía (UNAM). Ha sido coordinadora del Colegio de Filosofía y el posgrado en Ciencias del Lenguaje (BUAP), donde se desempeña como docente. Es la primera mujer en asumir la Secretaría General de la BUAP.

Martes, Septiembre 13, 2022

El jueves 8 de septiembre hubo sesión de consejo universitario. Aunque es una sesión pública, no fue de carácter presencial, lo cual resulta incongruente dado que ya todas las actividades en la universidad son presenciales.

Después de escuchar dos informes, el de la Comisión Covid-19 y el de la Dirección de Administración Escolar (DAE), y una propuesta de la Dra. Cedillo en boca del titular de la Dirección General de Cómputo y Tecnologías de la Información y Comunicación (DCyTIC), se anotaron 19 oradores. El machote era el mismo: felicitaban a la comisión Covid, felicitaban a la doctora Cedillo por su maravillosa propuesta y opinaban sobre las enormes bondades del código QR, con excepción del director del Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades “Alfonso Vélez Pliego” y de una de sus consejeras alumnas.

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Lo singular es que, sin estar en el orden del día, se votó por unanimidad que a partir del lunes 12 de septiembre ya no se pediría obligatoriamente el código QR para ingresar a la universidad, sino que también se podría presentar la credencial de la BUAP o la tarjeta del INE.

Las razones aducidas por la comisión Covid se referían a la seguridad sanitaria y, sin embargo, las intervenciones de los distintos consejeros aludieron a la seguridad frente a la delincuencia. Ya no se sabía bien a bien cuál era el objetivo de las intervenciones pues, en su mayoría, también le daban la bienvenida a la propuesta de crear una aplicación móvil de usos múltiples, por así decirlo.

Esta última nunca fue desglosada. De hecho, el titular de la DCyTIC propuso al consejo aprobar el proyecto para desarrollar una aplicación móvil que ofrezca la identificación digital y el acceso a servicios y recursos universitarios. Todo esto en aras de la “nueva cultura digital universitaria”, sea lo que sea que esto signifique. Así, se puso a votación la aprobación de elaborar un proyecto. ¿Creen ustedes que para diseñar un proyecto se requiere de la autorización del consejo? ¡Por supuesto que no! Al consejo llevas los proyectos ya diseñados y las propuestas desglosadas. Sólo una de las consejeras estudiantes del Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades lo señaló, y a pesar de esto, el secretario del consejo puso a votación todo “en bola”: lo de la aplicación móvil, sin saber qué era eso, y lo de incluir otras alternativas para ingresar. Por lo tanto, si estabas de acuerdo con una propuesta y no con la otra, podías votar en favor, en contra o abstenerte. Un verdadero dislate.

En realidad, la nueva cultura digital universitaria equivale al gobierno digital universitario. Para muestra un botón. Ahora que salió la convocatoria para la promoción de los docentes, éstos subieron a la plataforma todo lo que les pidieron. Pero resulta que “desaparecieron” elementos para su puntaje como artículos publicados en revistas indexadas. A la pregunta de dónde están esas evidencias ya presentadas, la respuesta es que “han de estar perdidas en la nube”. ¿Un “contratiempo” digital? Más bien se trata de la “desaparición forzada” de las evidencias de que el docente tiene todos los merecimientos para acceder a una plaza mejor que la que actualmente ocupa. A esto se reduce la nueva cultura digital universitaria, a la manipulación de toda la información por parte de quien la controla. No hay ni transparencia ni forma de enfrentar el muro del silencio del gobierno digital. Las y los docentes van a tener que ampararse frente a este acto de autoridad que lesiona sin miramientos sus derechos laborales.

Pero regresemos a la sesión del consejo, ¿por qué creen ustedes que se puso a votación todo “en bola”? ¡Porque les “cogieron las prisas”! Mantener la imposición del QR era ya imposible, dadas las protestas estudiantiles, y no podían quedarse sin una alternativa, no de ingreso, sino de control. Así que se inventaron lo de la credencial de identificación digital para “hacerle la vida más fácil” al universitario y que se sienta “re a gusto” con esta “innovadora” credencial propia de la “nueva cultura universitaria”. “¡Estamos a la vanguardia!” Sí, pero a la vanguardia de cómo mantener el control de los universitarios, porque ahora nos cambian la nueva credencial identificadora por la renuncia a nuestros derechos.

Ahora pretenden llevar la discusión al terreno de la innovación y de la vanguardia tecnológica cuando ¡no tenemos que presentar ninguna identificación para entrar a nuestra universidad! Lo decimos alto y fuerte. ¡Ninguna universidad pública obliga a sus estudiantes y trabajadores a identificarse para entrar o para gozar de sus servicios! Por eso se llaman públicas, ¿es tan difícil entender esto? Claro que no. Pero la forma en que se desenvolvió el consejo, la falta de claridad sobre lo que se estaba discutiendo, la forma desaseada de poner a votación las propuestas, por cierto, de manera incompleta, porque no se puso a votación la aprobación de los informes presentados. Todo esto nos habla de la necesidad urgente de la administración por mantener una medida de control “aprobada por el órgano máximo de gobierno” de la universidad.

¿No les parece a ustedes de la mayor importancia desenmascarar a esta administración central que de manera taimada y nada inteligente le quiere “dar la vuelta” a la exigencia de los universitarios de defender sus derechos más fundamentales?

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