La semana pasada comentábamos en este espacio sobre el triunfo de Gustavo Petro en las elecciones presidenciales en Colombia y cómo es el primer mandatario emanado de la izquierda, incluso exmilitante de la guerrilla M-19 en los años setenta y ochenta.
Lo anterior no fue bien recibido por los republicanos estadounidenses quienes ya se encuentran en campaña política para las elecciones del 2022, cuando se elija la integración de la Cámara de Representantes, un tercio del Senado y 36 gubernaturas, lo que prepararía el terreno para las elecciones del 2024, cuando el Joe Biden se enfrente a su reelección.
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Uno de los políticos republicanos más notorios es el senador texano Ted Cruz, quien arremetió contra el presidente norteamericano por presuntamente apoyar la elección de Petro en Colombia, con lo que abriría la puerta a la extrema izquierda en América Latina; ya que el gobierno en funciones de Petro se suma a otros nueve gobiernos de izquierda, entre los que se encuentran: México, Bolivia, Perú, Chile, Honduras, Nicaragua, Cuba, Venezuela y Argentina y es muy posible que antes de que termine el año se sume Brasil.
El senador advirtió que los gobiernos anteriores, con una excepción, -sin mencionar por su nombre a México- tienen una ideología antiestadounidense, comprometidos a socavar la seguridad y poner en peligro a los ciudadanos de E.E. U.U.; y que Colombia se sumará a este bloque, ya que Petro es el primer político electo como presidente abiertamente marxista, apoyado por guerrillas y grupos terroristas. Por lo que no estaría dispuesto a dar el dinero de los contribuyentes a izquierdas antiestadunidenses. Cree que su país debería usar la política del “palo y la zanahoria” para incentivar a otros países para comportarse de una forma que beneficie a los intereses de Estados Unidos.
Para lograr lo anterior, el senador Cruz presentó dos proyectos de ley para condicionar ayudas a Colombia: el primer proyecto tiene que ver con la reintroducción de las FARC a la lista de organizaciones terroristas de Estados Unidos y las sanciones al grupo, así como a socios aliados.
El segundo proyecto se llama la “Ley de Cautela”, la cual serviría para institucionalizar una vigilancia para la verificación de transparencia en el uso de los recursos de Colombia. El senador argumentó que:
"este proyecto de ley condicionará toda nuestra ayuda basada en el camino que Petro elija seguir. Si Petro corta la coordinación en defensa con los Estados Unidos, la ley asegurará que no haya más dinero para seguridad en Colombia. Si corta la cooperación en tráfico de drogas, no habrá más dinero para la lucha antinarcóticos. Y si rechaza ayudar a detener la inmigración ilegal, no habrá mas dinero para asistencia en desarrollo.”
Tal parece que desde que Trump apareció en escena hace unos años, trajo de vuelta el Destino Manifiesto. Que los políticos de Estados Unidos creen que Dios los eligió para ser una potencia política y económica, una nación superior; así como protectores y defensores de la libertad y la democracia, por ello sienten la superioridad moral con la que justifican su intromisión en los asuntos internos de otros países, sobre todo de América Latina, ya que América es para los americanos.
Sin duda, la política exterior será un factor que puede ser usado a favor o en contra de la administración de Biden para estas elecciones del 2022.