El gobernador Barbosa tiene razón. Eric Cotoñeto nunca fue servidor público. Ni público ni privado, ¿o sí? Sí, si se toma en cuenta que sirvió a los intereses políticos del oriundo de Zinacatepec. No, si se toma en cuenta que nunca sirvió a la ciudadanía, más que a sus propios intereses.
Su historia ya debe conocerla el lector. De albañil y velador del PRD estatal pasó a ser el operador político estrella de Miguel Barbosa, de quien se ganó su confianza con el paso del tiempo y que, al parecer, perdió en días pasados, pues sus recomendados en cargos clave de la burocracia estatal, fueron despedidos y con ello, queda desarticulada la red que había tejido para conformar el grupo “EC”: Estamos Contigo (o Erick Cotoñeto, como son sus iniciales), quedando fuera de las decisiones para el 2024.
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Aunque… ¿es cierta la ruptura? Ya el gobernador dijo que lo quiere, lo aprecia e incluso lo admira. Si hacemos caso a comentarios en el sentido de que Barbosa no aguantó más sus desplantes, excesos y protagonismos, debemos pensar que le dio un estate quieto temporal y, fiel como es Cotoñeto, deberá esperar a que las cosas mejoren para poder entrar nuevamente al redil del Señor Gobernador.
Cotoñeto lo sabe. Su valor político reside solamente en eso: la lealtad. No conoce de academia o trayectoria propia. Sabe que, si Barbosa lo abandona, deberá buscar un nuevo grupo político ofreciendo lo único que sabe ofrecer: lealtad.
Bueno y también trabajos de albañilería.
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Su caso, el de Cotoñeto, si bien es sui generis, no es el único. Si alguien se pregunta porqué la Cuatro-te es tan mal hechota, debemos remitirnos a los perfiles de sus integrantes. Si bien en otros partidos, particularmente en el PRI, se sabe de perfiles bajísimos que alcanzaron después la cumbre del poder, muchos de esos perfiles siempre fueron rebeldes porque decían que nunca los tomaban en cuenta. O lo que se traduce en que nunca fueron competitivos dentro de su propio partido para alcanzar cargos destacados. Y entonces venía el consabido: “siempre son los mismos”. Pero una vez que el PRI dejó de ser el partido único, esos personajes comenzaron a emigrar sin pudor alguno, buscando acomodo en cualquier lado: PAN, PRD, Verde Ecologista, Nueva Alianza, Movimiento Ciudadano y –of course- en Morena.
Échele un vistazo a los alcaldes, diputados, senadores, gobernadores y operadores políticos de Morena. Por lo general son el cascajo de PAN, PRD y PRI. No es raro que al llegar al poder no sepan ni qué hacer, aunque sí saben hacer algo mejor que nadie: enriquecerse a costa del poder, algo que no pudieron hacer en sus partidos de origen, no porque no los dejaran, sino porque no les gusta repartir.
Cotoñeto, una vez alcanzado el poder como el brazo derecho del gobernador, comenzó a cambiar su perfil, buscando saciar sus intereses, buscando nuevos amores, prometiendo el oro y el moro y castigando a quienes se quisieran salir del huacal. ¿Cómo decirle que no a quien le hablaba al oído al Gobernador y al que todo le decía que sí? La voz de Cotoñeto, llegó a ser, la voz del gobernador. De ese tamaño.
El lector podrá imaginar entonces porqué las cosas en el Estado marchaban (marchan) tan mal.
Se sabe que, incluso los propios delegados que fueron despedidos, se dijeron aliviados, liberados del fuete del capataz Cotoñeto.
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Acompañamos en su dolor a Ernesto “Neto” García, presidente de Venustiano Carranza por el sensible fallecimiento de su señora madre, Isabel Rodríguez, “Doña Chabelita”. “Gracias por estar conmigo en estos momentos”, musitaba a los presentes al recibir las condolencias bajo el ardiente calor pozarricense. Fue mucha la gente que acudió a acompañar a Neto, un hombre que ha sabido ganarse el aprecio de la gente, como presidente y como ser humano.
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Regularmente los días 7 de junio, Guillermo Reyes, periodista y abogado huauchinanguense, organizaba un convivio con los compañeros de los medios de esa zona. Hoy no podrá hacerlo, pues se encuentra delicado de salud. Deseamos desde este espacio su pronta recuperación. Porque el festejo espera, estimado Memo.
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Muchos me preguntan en cualquier lado si Pancho Aguas Frescas existe o es sólo un personaje de ficción. No lo sé, les contesto. Solo sé que es un informante nuestro. Que ama, que ríe, que llora y que sufre. De hecho, pocas veces lo hemos visto en persona. Pero nos envía información correcta y precisa. Y eso es lo que vale. Por cierto, ¿alguien lo ha visto últimamente? Nosotros tampoco, pero puede llegar de un momento a otro con información más valiosa que un filón de oro puro.