Construir política en femenino es plantear un cambio de chip, impregnar la política de valores y actitudes característicos de lo que llamamos femenino, es mejorar la forma de hacer política, creando un nuevo paradigma con tres elementos esenciales: paciencia, creatividad y feminización de la gestión pública.
Es momento de reflexionar para construir una forma diferente de hacer política, crear una política incluyente, innovadora y creativa; que permita, mediante la escucha ciudadana, el consenso y el intercambio de perspectivas, generar respuestas que se deriven del diálogo y que logren, un verdadero equilibrio de las diferentes visiones que se tienen de los complejos problemas que nos aquejan en la actualidad.
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Construir política en femenino es un trabajo que debemos realizar de manera conjunta como sociedad, pero la pregunta es, ¿cómo llevamos a la práctica estos conceptos? En realidad, no tengo una respuesta certera a esta pregunta, creo que la respuesta debe ser construida por la colectividad; sin embargo, considero que debemos comenzar por la comunicación, el diálogo, la empatía, el compromiso, la conciliación, la inclusión y, la cohesión social. Los políticos dispuestos a hacer política desde la energía femenina, deben actuar como generadores de encuentro, creadores de consenso e impulsores de valores y de opiniones compartidas con la única finalidad de recuperar la confianza social.
En tiempos de incertidumbre, de hartazgo social y de desgaste de todos los temas que tengan que ver con política, como los que actualmente vivimos. Debemos replantearnos las formas de llegar al poder; es necesario proponer nuevos modelos de gestión pública y, de esta manera, construir un nuevo paradigma que nos conduzca a un despertar social y a una nueva organización de la colectividad.
El viejo paradigma del poder ha fracasado, ha demostrado su incapacidad para resolver los problemas de la gente; se ha mantenido rígido, no se ha abierto al diálogo, es competitivo, se mueve desde una visión racionalizadora y eficientista, actúa desde el ego, se comporta como si las opiniones y los efectos sociales le resultaran ajenos. La política tradicional considera que cada uno debe ser autosuficiente y ocuparse de sus propios problemas. La vieja forma de hacer política se olvidó de su finalidad: resolver los problemas de la ciudadanía y generar bienestar colectivo.
Construir Política en Femenino, como yo le llamo a este cambio de paradigma, será una tarea que llevará tiempo, que requiere un cambio de mentalidad y el despertar de una conciencia colectiva.
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