Las mujeres empresarias y emprendedoras en México han emergido desde hace más de tres décadas como una fuerza económica importante en el sostenimiento de sus hogares y el desarrollo del país.
Las exigencias de las nuevas tendencias económicas, la complejidad de las relaciones sociales que se han generado en los últimos treinta años en México, y en particular, lo ocurrido durante la pandemia de Covid-19, ha obligado a que la vida de las mujeres enfrente nuevos desafíos.
Más artículos del autor
De acuerdo a los datos que refleja la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) para el estado de Puebla en el primer trimestre de 2021, la población ocupada es de 2,777,798, de los cuales 159,923 son empleadores, siendo el 84% hombres y el 16% mujeres. Por lo que se refiere a trabajadores por su cuenta se registraron 662,845, correspondiendo el 61% a los hombres y el 39% a las mujeres. Destaca en forma importante la actividad en forma independiente tanto para hombres como para mujeres, y sobre todo el incremento sustancial para el emprendimiento femenino. En este sentido de acuerdo a cifras oficiales en el estado de Puebla existe una población de 25,588 empresarias y 258,509 emprendedoras. (1)
Las mujeres han tenido una participación activa y se han integrado a la fuerza de trabajo; muchas de ellas lo han hecho desde empleos en empresas e instituciones gubernamentales, otras en el espacio informal, las menos, han incursionado desde su propia empresa a fin de producir los recursos necesarios para ellas mismas y sus hogares.
Estas actividades han impactado a nivel cultural y sociológico en los roles que han venido observando las mujeres en donde éstas se han involucrado con un trabajo extra doméstico, que no las exonera de las responsabilidades al interior de los senos familiares.
Es una realidad que la mujer ha logrado un mayor acceso a la educación, lo que ha permitido tener una mayor inserción social, sin embargo, estos avances no reflejan las oportunidades que muchas de ellas esperan encontrar en el ámbito laboral. Es un hecho que el trabajo y la generación de ingresos para las mujeres supone su independencia económica, lo cual no necesariamente se refleja en una mejor calidad de vida y un mayor acceso a las oportunidades. La proyección económica de México hace necesaria la participación de las mujeres en la actividad productiva del país como estrategia de desarrollo.
Actualmente su inserción en la economía de nuestro país debe ser considerada como un asunto estratégico y emergente para la superación del rezago y mejora de las condiciones de vida de la población.
Principales retos de las mujeres en la operación de sus empresas
Independientemente de las razones para iniciar un negocio, las mujeres empresarias en México, como sucede de manera similar en el resto del mundo, enfrentan diversos retos una vez que su empresa ya está operando.
Estudios a nivel internacional y regional han detectado que entre estos retos se encuentran el acceso al capital, a la tecnología, a la capacitación y a las redes de apoyo, en la comercialización y la conciliación de la vida laboral con la vida familiar. Dentro de los desafíos a vencer se encuentran:
a) Financiamiento. Uno de los aspectos más importantes para las empresarias cuando están en la etapa de hacer crecer sus negocios es el acceso a financiamiento. En México 9 de cada 10 mujeres operan sin financiamiento externo. Aunque está documentado que tanto hombres como mujeres en el sector empresarial tienen problemas de acceso al financiamiento, también se ha demostrado que las mujeres no tienen el mismo grado de acceso que los hombres.
Según los resultados del estudio Diagnóstico sobre la situación de las empresarias mexicanas realizado por INMUJERES (2), los problemas en materia de financiamiento parecen ser comunes a las empresarias en México. Los aspectos predominantes son: la necesidad de acompañamiento cuando se obtiene un crédito; poca información sobre financiamiento especialmente en localidades lejanas a las capitales de las entidades federativas; disponibilidad en el mercado de créditos con requisitos difíciles de cumplir; desconfianza acerca de la eficiencia del gobierno para facilitar el acceso al crédito, y limitaciones a causa de la condición y posición de las empresarias.
b) Capacitación. Uno de los aspectos que más preocupan a las mujeres empresarias en México es la necesidad de entrenamiento formal en temas relacionados con la administración, lo que les brindaría la oportunidad de ser más competitivas en sus negocios. Sin embargo, como se mencionó antes, la multiplicidad de roles en la empresa y la familia limitan el tiempo disponible para capacitarse.
c) Tecnología. En lo que se refiere al uso de tecnología, los resultados del estudio de INMUJERES muestran que las empresarias no expresaron dificultades acerca del uso de tecnología como internet, aunque si el acceso a otro tipo de herramientas tecnológicas.
d) Comercialización. En lo que se refiere a comercialización los problemas mencionados tienen qué ver con el desconocimiento del mercado y las dificultades para ingresar; la administración del negocio debido a la falta de conocimientos sobre mercadotecnia, administración y finanzas, y las dificultades para aumentar la capacidad de producción.
e) Conciliación de la vida familiar y el trabajo. Una de las razones para tomar la decisión de ser empresarias es la posibilidad de administrar su propio tiempo, pues necesitan flexibilidad de horarios, y porque hay discriminación en el trabajo remunerado si se es casada y/o se tienen hijas e hijos. Por ello, las empresarias expresaron que un buen servicio de guardería es esencial para las mujeres que quieren balancear el tiempo dedicado a su actividad empresarial con el dedicado a criar a los hijos e hijas y cuidados de la familia.
Entre las características de las mujeres empresarias se encuentran que:
- Han incrementado su participación dentro de la población ocupada femenina como empleadores.
- Tres cuartas partes de las empresarias se sitúan en el rango de edad de entre los 30 y los 59 años, con predominio del rango de 40 a 49 años.
- La mayoría son casadas y con hijos. En promedio tienen más hijos que las mujeres en otros grupos de ocupación. Lo anterior significa que gran parte de ellas tiene que compatibilizar su ocupación con organizar una familia y la crianza de los hijos.
- Tienen niveles educativos altos. El 42% de las mujeres clasificadas como empleadoras cuenta con educación media superior y superior, porcentaje mayor al de los hombres que en ese mismo rubro que alcanzaron dichos niveles de educación (37%).
- Cerca de un 88% son dueñas de micronegocios y 11% de pequeñas empresas y menos del 1% de empresas medianas.
- Aunque hay mujeres empresarias en un gran número de actividades económicas, éstas están concentradas principalmente en los sectores de servicios y comercio.
- La antigüedad de sus empresas es menos de 10 años y un porcentaje significativo menos de 5 años.
- Sus motivaciones para iniciar un negocio son variadas pero predominan las relacionadas con:
1. El propio deseo de tener un negocio
2. La necesidad de mejorar su situación (obtener ingresos o elevarlos)
3. La necesidad de un horario flexible y,
4. La pérdida del empleo previo.
Se requiere una agenda política en los tres niveles de gobierno que favorezca el emprendimiento femenino, como lo sugiere Dell Women Entrepreneur Cities Index (WE Cities), único índice global enfocado en género que considera la habilidad de una ciudad para atraer y promover el crecimiento de empresas que pertenecen a mujeres, enfocando a facilidades de acceso al capital, tecnología, talento, cultura emprendedora y mercados.
El acompañamiento y el trabajo con empresarias y emprendedoras durante muchos años ha permitido identificar las áreas de oportunidad para poder tener mejores resultados en las organizaciones, en los proyectos de emprendimiento y cómo articular los retos profesionales con los espacios familiares y personales.
Justo en este contexto y en el marco del Día Internacional de la Mujer 2022, este año con el lema “La igualdad de género hoy para un mañana sostenible” en el eje de Empoderamiento Económico de las Mujeres, la asociación Soy Emprendedora, A.C., ha abierto una convocatoria dirigida a emprendedoras líderes de impacto que trabajen en colectivos con otras mujeres que estén interesadas en desarrollar y profesionalizar sus proyectos para que puedan ir de la mano con todas las herramientas necesarias, a fin de garantizar modelos de negocios exitosos. Puedes explorar la información en la siguiente liga: https://bit.ly/3GBEpGE
Y no lo olvides: Elige VIVIR PositivaMENTE
https://graten.com.mx/
FB GratenIBN
info@graten.com.mx
Referencias
[1] INEGI (2021) Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo
2 INMUJERES 2012. “Diagnóstico sobre la situación de las empresarias mexicanas”