Este 26 de diciembre de 2021, la revista PROCESO publicó un reportaje donde afirman que un perito de los que estuvieron trabajando a partir del 24 de diciembre de 2018, les reveló hechos intrigantes que ocurrieron horas después del percance donde perdieron la vida la primera gobernadora de Puebla, Martha Erika Alonso Hidalgo, y su esposo, el senador y exgobernador, Rafael Moreno Valle Rosas, el cual ocurrió a las 14:40 horas y donde el helicóptero en el que viajaban cayera en campos de cultivo del cerro de la Chimenea del Chacuaco en Santa María Coronango en el estado de Puebla. Cuando la tragedia se registró, Alonso Hidalgo tenía diez días de haber asumido la gubernatura de Puebla, pues a las 00:01 del 14 de diciembre el Tribunal Superior de Justicia (TSJ) le tomó protesta; y Rafael Moreno Valle era senador de la República. La fuente revela que hubo hallazgos, pero también omisiones y errores de procedimiento en las investigaciones del incidente de hace tres años.
En ese reportaje señalan que, a las “14 horas del 25 de diciembre del 2018, un perro de la Secretaría de Marina (Semar) adiestrado en la detección de explosivos, se sentó tres veces sobre los restos del helicóptero marca Agusta modelo A-109, matrícula XEABON.” Hubo en los testigos un “silencio sepulcral en esos campos de cultivo”, dicen; «solo el viento se escuchaba mientras el canino señalaba una y otra vez el mismo lugar: “Todos se quedaron pasmados y temerosos”. Dos fuentes diferentes confirmaron a Proceso que “altos mandos” presentes se apresuraron a afirmar que “el perro se había confundido”, por lo que este hecho ni siquiera se asentó en el informe». También deducen en este reportaje que con base al entrenamiento que tienen los caninos esta confusión es prácticamente imposible. Se sabe que los caninos mexicanos y en especial los de la Secretaría de Marina son de los mejores en estas tareas en el mundo, ya que el adiestramiento y entrenamiento que reciben además de costoso es infalible para detectar droga y explosivos.
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Cobra fuerza con este reportaje la versión de que después de este hecho lamentable, en plena cena de Navidad en una casa en la colonia Reforma de la ciudad de Tehuacán, eufórico, el exdiputado Gabriel Biestro festejó con la frase: “nos los chingamos”. Por cierto, este testigo presente en ese lugar está en este momento ilocalizable ya que pesan sobre él, al menos una orden de aprehensión.
También cobra fuerza la confusión que días después de este fatídico 24 de diciembre de 2018 en una entrevista con Jesús Martin Mendoza en Radio Red, el ahora gobernador de Puebla, Luis Miguel Barbosa Huerta se refirió a la muerte de Martha Erika Alonso Hidalgo, y de Rafael Moreno Valle Rosas, queriéndola minimizar y dijo: “Pero, a ver, no es la primera vez que pasa un magnicidio”. Y luego corrigió.
¿Puntadas de un mala copa o errores en una entrevista?
O será que el canino de la Secretaría de Marina detectó explosivos en el aparato siniestrado.