Comentando con un colega que el próximo febrero estaré cumpliendo mis primeros treinta y cinco años como profesor en Educación Superior, su primera reacción fue de beneplácito y hasta de cierta admiración; sin embargo, cuando llegué a la mención de que siempre había sido en Instituciones Educativas de Financiamiento Privado, su rostro sufrió una contracción marcada por la incomprensión, incomprensión del cómo nunca había participado de las Instituciones Educativas de Financiamiento Público, como si hubiera vivido en el error.
Fue entonces que pasó a la duda y me cuestionó: ¿Cuál es tu postura de frente a la educación pública? Cuestionamiento que, por cierto, me he formulado más de una ocasión; mi respuesta fue en dos partes:
Más artículos del autor
De agradecimiento absoluto a un sistema que hace posible que los impuestos, el dinero de la gente, se traduzcan en oportunidad de ampliar horizontes de vida, de personas, que como en mi caso, no hubiera sido posible de otra forma. El naciente preescolar llamado kinder por aquellos días (en casa de un profesor de primaria), la primaria (Ernesto Alconedo, en CDMX), la secundaria (No. 85, República de Francia, en cdmx), el bachillerato (UNAM-CCH Vallejo) y hasta la licenciatura (ENEP Aragón), fueron mis entornos posibilitadores de una vida enriquecida a partir de mi formación familiar.
De reconocimiento total a profesores que sin duda marcaron mi vida y contribuyeron a definir la trayectoria que hoy me define: aprender a leer y a escribir y hasta contar en kinder fue fantástico; paso sufrido y tortuoso por primaria, exceptuando mi encuentro salvador, con la Profesora Alicia en sexto año; secundaria, como la mejor etapa de mi vida de estudiante, un bachillerato retador en donde la investigación como forma de mejorar como persona se me “integro” a la sangre, la licenciatura en la naciente ENEP Aragón, con compañeros que me enseñaron otras realidades… en fin, mi médula es “educación pública”.
Cuando me preparaba a dar otro rumbo a la charla, surgió la segunda pregunta: entonces… ¿cuál es tu postura de frente a la educación privada? Cuestionamiento que respondí en el mismo tono de la anterior:
De agradecimiento absoluto a un sistema que hace posible la existencia de opciones para continuar formándome, en la línea que he elegido para mi desarrollo personal y profesional; sin duda, mi postura de frente al mundo, en general, y frente a la educación, en particular, ha sido nutrida por el aporte de la tradición humanista de la Ibero en mi maestría, de la misma forma que la posibilidad de comprensión de las realidades, brindada por mis estudios de doctorado en el programa del Sistema Universitario Jesuita.
De reconocimiento total a profesores que sin duda marcaron mi vida y contribuyeron a definir la trayectoria que hoy me define: maestría que no solo aportó elementos de procedimiento de la investigación educativa, sino de la dimensión ética que la sostiene; desde luego aproximarme al estudio del sujeto en cuanto sujeto que conoce, definitivamente me define profesionalmente
Una vez que nos despedimos, me quedé pensando… A resumidas cuentas, cuando es educación auténtica, esa que humaniza, lo relevante es que llegue a todos, independientemente de quien la ofrezca; si insistimos en dividirla, por algo será.