¿Quién no ha sentido esa sensación de picazón que antecede a un estornudo? Y la pregunta inmediata es qué me lo produjo y en tiempo de pandemia de COVID-19 y de influenza estacional pensamos, ¿no me iré a enfermar? Debemos de ser claros que un par de estornudos pueden deberse a muchas cosas y las más comunes es una irritación de la mucosa de la nariz, como cuando estornudamos al asar chiles.
A pesar de los avances en la investigación biomédica es hasta ahora que un grupo de investigadores empleando ratones y usando a la capsaicina, el principio que le da el picor a los chiles, abordó las causas del estornudo. Los estudios del Dr. Liu y sus colaboradores de la Universidad de Washington en San Luis en los Estados Unidos de América, han mostrado que una vez que se irrita la mucosa nasal existe una vía que usa a un péptido denominado neuromedina B como el mediador en las áreas que controlan la respiración en una parte del sistema nervioso denominado tallo cerebral, el cual se localiza por debajo de la corteza.
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Neuromedina B es la que produce esa fase de inhalar mucho aire denominada inspiración, para seguir después con la salida abrupta de todo ese aire, y el ruido que se asocia con el estornudo. Los investigadores lograron manipular a nivel génico a otros ratones y les quitaron la capacidad de tener neuromedina B, y estos animales se vieron imposibilitados de estornudar. A estos ratones los inocularon con el virus de la influenza y obtuvieron que los que carecen de este péptido presentaban síntomas más severos de infección. Estos estudios han mostrado que el estornudo es un mecanismo importante de defensa para evitar las enfermedades gripales, incluyendo la influenza.
Por otra parte, debemos pensar que aquellos que tienen alergias se ven agobiados con muchos estornudos asociados a los otros síntomas de este padecimiento. Ahora que se tienen estos resultados, es que se puede desarrollar nuevos medicamentos más allá de los antihistamínicos.