Hoy es uno de esos días que se han vuelto prácticamente sagrados, pues es la oportunidad de recordar y de honrar a nuestros antepasados, que se fueron antes que nosotros y que en algunos casos tenemos la esperanza que los hemos de alcanzar y ellos nos han de esperar en algún lugar santo junto al Creador.
Hoy, es de esos días que nos ponemos entre nostálgicos y eufóricos, por los grandes recuerdos de quien se nos adelantó y que en algunas veces pensamos que pudimos decirles más, o dedicarles más, y en otros casos que no fue así, que estamos felices por que cumplieron su ciclo y que trascendieron a un mejor lugar que aquí.
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Hoy es de esos días, en que en lo particular e independientemente de mis familiares y amigos que tanto recuerdo, me pongo a pensar por aquéllos que se fueron en un momento de entrega y de trabajo, de decisión y de responsabilidad.
Me pongo a recordar en tantos compañeros que se fueron en cumplimiento del deber, en cientos de policías, en cientos de soldados y marinos, en otros tantos miembros de la Guardia Nacional o de las diferentes fiscalías; y qué decir de los bomberos, de gente de protección civil y recientemente y debido a la pandemia que nos aqueja; a cientos, o tal vez miles de médicos, enfermeros y enfermeras, camilleros y trabajadores de la salud además de voluntarios en lo general, que al no dejar de hacer su trabajo en beneficio de nuestra comunidad, dejaron su vida para cumplir a cabalidad.
A esos, a ellos a quienes no se su nombre ni cuál era su realidad, quiero dedicarles estas palabras y darles las gracias de verdad. Que quisiera apretarles la mano y un abrazo hacerles llegar, de darles las gracias a miles de familias por ese ser amado que simplemente ya no volverá.
A ellos, quisiera darles las gracias y que todos lo hiciéramos de verdad. Darles las gracias y honrarlos cuidándonos y cambiando de una vez por todas con tanta banalidad. Cierto, esto ya no tiene marcha atrás, debemos de entender y acostumbrarnos que la tranquilidad de antes ya no volverá, pero debemos aprender la lección, de vacunarnos y tener nuevas costumbres de sanidad.
No podemos quedarnos en casa y encerrarnos porque hay que salir a trabajar, hay que seguir creciendo, e incluso divirtiendo porque es ahora es nuestra realidad, pero debemos de honrar a nuestros muertos enseñando que aprendimos la lección y que en ello vamos a trabajar, en ayudarnos todos; y entre todos debemos de esforzarnos para construir un nuevo mundo que seguramente encontraremos buscando en el fonde de nuestro corazón, en la confianza en la humanidad, agradeciendo a Dios y a los que se fueron y que la entrega fue tanto que su vida nos vinieron a ofrendar…
¿O no?
Juzgue Usted…