A solo unos cuantos meses del inicio de esta administración presidencial, de muchas gubernaturas y más municipios, seguimos teniendo el problema en muchos casos, de una coherencia real de la capacitación policial, de un conocimiento verdadero de la problemática de la delincuencia en el país y el grave problema de una Guardia Nacional que bien a bien no entendemos su esencia nacida de una ocurrencia enferma de protagonismo como lo fue en su momento la Gendarmería. Y qué decir de la lucha de la Secretaría de Seguridad Ciudadana en el orden federal que tiene grandes temas y proyectos, pero no personal.
Quienes hemos vivido y estudiado el fenómeno policial, podemos ver de cerca y de lejos que el llamado Servicio Profesional de Carrera Policial en el orden civil, realmente ha sido solamente una serie de buenas intenciones, de buenas y falsas esperanzas, pero con un fatal resultado y una gran serie de cosas, que si bien no son mentiras no han sido del todo una realidad.
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Posteriormente tenemos a nuestras gloriosas fuerzas armadas, tanto del Ejército y Fuerza Área como de la Marina Armada que no han sido atendidos de manera profunda y contundente a ese cambio, en cuanto a la preparación correcta y que se han allegado de abogados, sociólogos, psicólogos, criminalistas y otros especímenes que se han inventado su experiencia con cursitos o pláticas de empresas engañabobos que nunca fueron operativos y nada saben de la delincuencia ni de la calle, pero que ellos en su momento si se engañaron a sí mismos.
Como exigirle grandes resultados a la Guardia Nacional, si en sus inicios lo que fue un buen proyecto acabó dividiendo a nuestro Ejército y que ahora lo vuelven a unir y muy pocos han hecho esfuerzos realmente acertados para que nuestros militares y marinos no tengan problemas, operativos, tácticos y sobre todo legales en una de las nuevas misiones que les han impuesto y son meramente policiales del orden civil, mismo, que no tenían conocimiento profundo que por cierto no fueron ni alistados ni preparados adecuadamente para ello, salvo en unas cuantas excepciones y estas han tenido que ser al vapor.
De ahí nace que la gente, el ciudadano de a pie, de tenerle un altísimo respeto a nuestras Fuerzas Armadas, lo perdió de repente, se cayó incluso hasta en burlas inaceptables para ellos y ellas, al grado de ponerlos en situaciones que rayaron en lo ridículo y que siempre nuestros soldados y marinos con ese compromiso con la patria, aún a costa de sus vidas, han sabido sacar adelante.
El punto es que, en muchos de los estados de nuestro amado México, los cuerpos policiales y en especial los municipales, se han quedado atrás y en algunas ocasiones hasta nuestros militares que los tienen con las manos atadas al enfrentarse a armas de guerra, drones de alto calado, R.P.G´s lanzagranadas y granadas de defensivas y ofensivas y en algunas partes de nuestro país hasta con minas de presión, sin poderles atender en lo táctico, práctico ni operativo y ni qué decir en el tema de equipamiento que nunca se toma en cuenta al policía para conocer sus necesidades tantos policiales, personales y reales operativamente hablando en la lucha contra la delincuencia organizada a la que los mandamos con dos ligas y medio kilo de naranjas para que a la vieja usanza se agarren a ligazos. Eso y los abrazos y no balazos es lo mismo; ya sólo falta que en sus protocolos de acción y combate tengan que decir al inicio “parque liga o ligazo” como en antaño
Este mal, por supuesto, no solo aqueja a nuestro país sino a muchos sobre todo en nuestro continente, que, aunque en alguna o muchas naciones la policía es casi totalmente militarizada, pero también en otras partes del mundo está sucediendo. Siguen sufriendo de un equipamiento deficiente y una mala e irreal capacitación en el tema policial, no así en el tema castrense que al menos en nuestro país tiene una larga y excelente tradición, tanto en el campo como en la profesionalización y cada día se supera y especializa más.
De igual manera nuestro Ejército como la policía, tratan de recuperar el terreno perdido por malas y deficientes administraciones y concientizar a nuestra ciudadanía que la seguridad es una avenida de dos sentidos, no una calle con uno; y que sólo juntos es como lograremos sacar a nuestro país delante de manera que quien no quiera a nuestro amado México se valla por donde vino y los que ya estaban aquí y decidan no respetar al país, la ley y su ciudadanía se atengan a la normatividad que tarde o temprano los alcanzara.
Por lo pronto estimados lectores y cibernautas, desde nuestra trinchera hagamos lo que nos corresponde y que el gobierno evite a toda costa poner al mando de los cuerpos policiales y academias o universidades del tema, a simuladores de la policía.
De la misma forma esperemos que como siempre nuestro Ejército y Marina nunca se cansen de apoyar y de decir que sí a nuestro amado México.
¿O no?
Juzgue usted.