¿Alguna vez han hecho esa ecuación?
No la que incluye, sólo esa sensación motivante de imaginarlos e imaginarnos dentro de ellos. Su valor real, el que resulta de tomar la ilusión y restarle el dinero que no tenemos, el contexto que no favorece, las carencias que deberemos pasar, la gente que ya no visitaremos, el hobby que esperara un mejor momento para perder el tiempo, los besos a los que el cansancio quita la prioridad, las relaciones que no se arruinarán pero tampoco van a iniciar.
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Todo ello dividido entre las horas que nadie paga, aplaude ni reconoce, aumentando la suma de la ansiedad, la gastritis, las ojeras, la angustia constante de días inconstantes e impredecibles, por ahí agregamos el residuo de algún buen día y la señal anhelada de que podría salir bien, pero por lo regular volvemos a iniciar porque todo el proceso estuvo mal.
¿Alguien ha hecho la ecuación de los sueños antes de iniciarlos? Han hecho ayuno de certeza y aún así, siguen el día mareados solo con inspiración inyectada que busca refugio en cualquier palabra o papel volando en forma de señal que un día común sería sólo lo de siempre, pasando siempre.
Cuál es el valor real de los sueños cuando ya no tienen el empuje de tres whiskys secos, de una madrugada que se disfraza de mundo sin mierda, de compañía que apoya sólo porque en la mañana se irá a vivir los propios y nos dejará solos con la resaca de la emoción de más, sin la servilleta llena de letras y la cartera vacía sólo con lo justo para pedir otro old fashion con tres dedos mientras el cenicero enmarca la cara con el humo de la mitad de colillas de una cajetilla entera.
¿Cuánto valen los sueños cuando llega el momento en que deben dejar de serlo?
¿Qué precio tienen realmente?
Y cuánto traes tú en los bolsillos de ganas, compromiso, sacrificio, inteligencia y decisión, ¿cuánto crédito tiene tu fe? ¿En verdad te alcanza para alcanzarlos? Quizás sea preferible que sigan siendo una ilusión de almohada que te relaje durante la realidad que carece de ellos, y cuando lo que ahora tienes, no te llena en nada pero tampoco te exige más allá de lo que te dé la gana.
@RafaGoli