Es de conocimiento general que el fumar cigarrillos, pipa o puros produce un efecto nocivo sobre nuestra salud. Lo más conocido es que lesiona a los pulmones y puede producir dificultad al respirar e incluso cáncer del pulmón, así como un riesgo muy alto de infarto del corazón. Sin embargo, son menos conocidos los efectos dañinos del humo de cigarro sobre otros órganos, entre ellos las distintas estructuras del ojo.
En un estudio reciente del Dr. Wataru Osu de la Universidad Gifu en Japón ha demostrado que el hábito de fumar puede producir la muerte de células de la retina, la capa de células con la que percibimos la luz y los colores; así como del cristalino, el lente para ajustar la mirada de cerca y de lejos e incluso del nervio óptico, que lleva las imágenes de la retina a nuestro cerebro.
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Adicionalmente, se ha demostrado que el tabaquismo, el hábito de fumar cigarrillos, produce el denominado síndrome de ojo seco, que es la incapacidad de mantener húmeda la córnea, la capa más externa del ojo; lo que produce irritación, color rojo del ojo y sensación de picazón y en casos extremos inclusive desarrollar úlceras. Todo esto debido a que las personas que fuman muestran una degradación de la capa de lágrimas que protege la córnea.
El Dr. Osu ha desarrollado un sistema donde cultiva córneas a las cuales puede disolver el humo de cigarrillo en un medio que pasa a través de estas células y observar sus efectos. De manera sorprendente los productos de la combustión del cigarrillo son capaces de matar a las células corneales, y además altera la respiración de las células por cambios en el contenido de hierro y su proteína específica que le ayuda a moverse en el interior celular denominada ferritina. De manera relevante, esto no se debe a la acción de la nicotina, el compuesto adictivo del tabaco, sino a los productos de la combustión que contiene decenas de compuestos, que ya se había mostrado juegan un papel en la producción del cáncer.
Un aspecto relevante es que el hábito de fumar se ha ligado a decenas de cánceres como boca, lengua, pulmones, estómago, riñones, mama, entre otros. Estos resultados del Dr. Osu pueden ser la base para el desarrollo de nuevos medicamentos en pacientes que dejen de fumar, y tratar de reparar los daños que el hábito de fumar produce en el organismo.