Enseñanzas del beisbol para la vida

Domingo, Octubre 17, 2021 - 12:48

El beisbol es un deporte, sí, pero su práctica apasionada rebasa ese marco y nos da lecciones

Reportero y director de medios impresos, conductor en radio y televisión. Articulista, columnista, comentarista y caricaturista. Desempeñó cargos públicos en áreas de comunicación. Autor del libro “Ideas Para la Vida”. Conduce el programa “Te lo Digo Juan…Para que lo Escuches Pedro”.

Todos los deportes son excelentes. Verlos y mejor aún practicarlos. Del futbol ignoro muchas cosas. Del beisbol ignoro menos.

Tengo la impresión de que en el fut es común que el éxito gire en torno a una estrella. O dos o tres figuras extraordinarias que son el eje del equipo. Le sirven los demás del equipo o él se beneficia de ellos.

En el beisbol es distinto. No es mejor uno u otro, sencillamente son diferentes.

Veamos cosas que suceden en el beisbol, a propósito de las vísperas de la final de este deporte en los Estados Unidos. Hay enseñanzas en este, aplicables en la vida común, en la familia, en la empresa.

El pitcher es la figura estelar. Está en el centro del campo, en un nivel físicamente superior a los demás; luce, el público lo halaga, se le entrega. Él se regodea en cada pichada y al final de un partido, si se gana, suele salir con la corona de laurel. Algunas veces, literalmente en hombros.

Ah pero una pichada, un parpadeo, un error mínimo o mayúsculo, lo puede convertir en villano. Y sale abucheado con la corona abollada.

Como la vida misma, de la cúspide del éxito a la sima. Del traje y empaque de triunfador al montón de desecho de los derrotados.

El catcher, atrás del home, en cambio, es sinónimo de cerebro y humildad.

No está en el centro del diamante, no está en la mira de la fanaticada, pero es -en buena medida- el estratega. Guía o dirige al pitcher, mueve a todo el cuadro, los ubica en cada posición. Conoce o debe conocer a cada bateador y saber la receta para dominarlo.

Tiene momentos de gloria, claro. Un tiro fulminante desde su nada cómoda posición frena o anula al enemigo. Representa un enorme poder en el campo, pero debe ser discreto… Eso sí, un zorro, desde su esquina domina todo el campo, roba señales, mirada poliédrica, brazo de oro.

Su mano recibe tiros fortísimos, disparos en forma de pelota dura a una velocidad de entre ochenta y cien millas por hora. Un héroe anónimo. Extraordinariamente bien valorado por los conocedores.

A cambio de todo esto, tiene que ser discreto. Y hasta practicar la secrecía. Usa un lenguaje secreto que sólo entiende su socio el pitcher. Visto así, es todo un maestro cuya labor deja enseñanzas para la vida.

El short o parador en corto es el primero en la línea de fuego. Él se enfrenta a los disparos de cara, de frente. No hay disimulo, jamás cobardía. Para él nunca hay mañana, se es o no se es. Igual que como se enfrentan los grandes problemas de la existencia.

El tercera base es un pararrayos. Punto de contención a batazos de fuego y penúltima estación de los anotadores enemigos. Una joya en todo equipo que se respete.

El primera y segunda base deben poseer agilidad de lince y guantes de oro. Pero el de la inicial le agrega una especie de paso de ballet a su tarea. Debe abrir el compás de las piernas al máximo posible, y hasta con un toque de elegancia. Así, logra robar terreno y frenar el avance enemigo desde la primera estación. Es una aduana fundamental.

Los jardineros central, derecho e izquierdo son cazadores del espacio. Flechadores del firmamento.

Todo el tiempo cazando proyectiles en la bóveda celeste. Tener una sincronización perfecta entre vista y oído, y unas piernas de gacela. Y atentos, atentísimos a la estrategia del cuadro corto. Son lobos de la pradera. Sobre su cabeza pende el mayor riesgo del beisbol: el jonrón.

Su habilidad, elasticidad y maestría para fildear en el campo le roba la gloria a las estrellas. Son figuras estelares que pueden llevar a casa, una noche, toneladas de aplausos, satisfacciones, triunfos, trozos del paraíso.

Y todo el conjunto en el beisbol es un modelo de solidaridad, de ayuda mutua, de abejas de panal. Del papel de cada uno depende el éxito y la vida de todos. De su quehacer colectivo depende el pasaporte al cielo…o al infierno.

No olvidar que en este deporte las matemáticas cuentan, y casi podríamos decir que de algún modo es como una ciencia exacta. Baste recordar que el pequeño gran reto es hacer 27 outs y que un trozo de madera choque con un punto de menos de cinco milímetros de una pelota y la saque del campo.

Así de fácil, así de diabólicamente difícil.

Este maravilloso deporte nos enseña el trabajo en equipo. La gloria unipersonal no existe. Es la suma de todos, el trabajo en equipo es el que da resultados, el que gana campeonatos. Hay estrellas individuales, sí, pero ponerse la corona un día requiere el aporte de todos… o no hay corona.

Es cierto, en este deporte hay un poco más de talento que facultades deportivas, físico atléticas, pero la suma de ambos, más el factor suerte, es lo que lo hace maravilloso, apasionante, inolvidable.

Como aquella jornada inolvidable hace un par de años, de ver un partido de Serie Mundial, uno sólo, de ¡¡18 entradas!!, el equivalente a dos juegos. Empezó un día y terminó al siguiente, tiempo ideal para dar cuenta de un par de pizzas y dos botellas de vino con mi hijo…

Así es el beisbol, parte de la vida. Para unos la vida misma. Y como la vida (y parafraseando a Yogi Berra) esta no se acaba hasta que se acaba…

Nuevo libro

El prestigioso abogado Javier de la Fuente acaba de publicar un libro que fue presentado en la Escuela Libre de Derecho. Se denomina “Guía Básica para el Estudio de Derecho Civíl”, un trabajo elaborado en coordinación con su hijo, el Maestro José Francisco de la Fuente Flores. Tuvo dos presentadores de lujo, el presidente del Tribunal Superior de Justicia del Estado, el magistrado Héctor Sánchez Sánchez, y el Director de la referida institución, Alejandro Ramírez Guyot.

La obra es fruto de más de cincuenta años de docencia de Javier en varias de las universidades de Puebla y en el litigio, y será un trabajo editorial indispensable para estudiantes, abogados y la ciudadanía en general, por lo novedoso y exhaustivo de la tarea que emprendieron estos dos valiosos profesionales del derecho.

Se podrá adquirir en la propia Escuela Libre de Derecho de Puebla.

¡Enhorabuena Javier!

xgt49@yahoo.com.mx


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