Cambio de paradigma planetario

Miércoles, Octubre 13, 2021 - 21:05

Si algo nos ha mostrado la pandemia es que el paradigma científico no nos da felicidad

Psicólogo, Master en Recursos Humanos, Maestría en Modelos y áreas de investigación en ciencias sociales. Sus temas de interés son los movimientos sociales, las representaciones sociales y en general la psicología social

Si algo nos ha mostrado la pandemia -nos ha mostrado muchas cosas- es que el paradigma científico no nos da felicidad. En todo caso nos da seguridad y la seguridad siempre viene asociada al miedo. El miedo a perder lo conocido, a soltar lo que nos da estabilidad y que, aunque no nos da crecimiento al menos nos promete una vida larga en la cual tengamos suficiente tiempo para dedicarnos a buscar formas de “matar el tiempo”. El miedo inunda nuestras mentes y seguramente en cincuenta años la gente recordará esta época como aquella en que los seres humanos se dividieron en dos: los que se aferraron al sistema y a la seguridad basada en la conservación y el miedo; y aquellos que despertaron a la vida y como mínimo, se asomaron a algo distinto.

No sé si te has fijado pero la crisis del COVID nos ha permitido hacer reales nuestras crisis individuales: gente divorciándose, hijos marchándose o volviendo a casa, parejas que se animan a comprometerse, la amistad como un vínculo que tiene respuestas creativas, las familias que se distancian (o al menos toman consciencia de la distancia que ya tenían), las instituciones que demuestran que no sirven o que hacen evidente que ya no funcionaban hace muchos años (como el caso de los modelos educativos basados en regímenes tradicionales, la figura de los profesores como “poseedores” del conocimiento o los políticos como “solucionadores” de problemas). A final de cuentas, la vida nos está recordando que el cambio es lo constante.

El cambio es lo único que permanece y nos acompaña. La vida es cambio. Aferrarse a algo -personas, cosas, trabajo- solo crea sufrimiento. Esto no es nuevo; es sabido y repetido desde hace miles de años, pero el modelo de vida que habíamos adoptado nos había adormecido. El consumismo, el capitalismo, la forma en que entendimos -y recibimos- la religión y la forma en que nos explicamos las cosas están colapsando. Todas las instituciones están batallando por seguir existiendo y en este escenario se presenta la gran pregunta: ¿para qué es la vida?, ¿qué sentido tiene todo esto? ¡De todas formas nos vamos a morir y ya ni jubilación hay!

¿Qué sentido tiene vivir de una forma cuyo resultado podemos visualizar y no incluye la felicidad? Hemos ido construyendo un mundo tan poco esperanzador en el que cambiamos nuestro tiempo y nuestra vida por dinero (que ya ni papel es, ahora son números en una pantalla). Hemos dejado de habitar nuestros cuerpos para vivir a través de pantallas y hemos dejado de soñar para consumir.

Pues bien, ha llegado el momento de plantearnos una nueva forma de vida. Los cambios de paradigma siempre han sido dolorosos para la civilización. Así fue cuando el ser humano dejó de creer en los poderes mágicos y se estableció el pensamiento religioso y así también fue cuando este fue sustituido por el pensamiento científico (que a fin de cuentas es también dogmático). Hoy toca fundar otro paradigma. Un paradigma que nos haga ser más humanos, que nos acerque y que nos permita vivir de una manera armónica

Hoy toca empezar a despertar -como a lo largo de la historia mucha gente lo ha hecho- y recuperar los símbolos que han fundado la cultura para redescubrir en ellos el fundamento de lo que significa ser humano. Este nuevo paradigma se construirá con nosotros o a pesar de nosotros y es por ello que todos estamos invitados. Ya no importará el poder, el estatus, la riqueza, el ego inflado… lo que importará será la empatía, el desarrollo humano, la bondad, la paz interior y la generosidad.

Tal vez mientras lees esto pienses que es una utopía y en realidad siempre lo ha sido pero la oportunidad de hacerlo real es que somos muchos quienes lo estamos descubriendo y la única razón por la que tú y yo no nos sumamos es porque seguimos teniendo miedo y nos aferramos a un mundo que, si pones atención, ya no existe.

Hay intentos -algunos muy hermosos y otros torpes- de crear esta nueva realidad y surgirán muchos charlatanes que querrán desde un lugar hegemónico cambiar el discurso y conservar el poder. En esta nueva época no hay gurús. Tu eres el gurú. Tu consciencia y la verdad que no necesita a nadie que la defienda porque es como la luz del sol, son la forma y el síntoma de que vas bien, serán la paz mental y la congruencia que experimentes.

En esta nueva configuración habrá conflictos y todos lucharemos por buscar un espacio para aprender a existir. Las viejas instituciones buscarán conservar lo que durante siglos han acumulado, pero al final todo -no nos tocará verlo, pues esto suele llevar unos 200 años como se ha visto en la historia- tendrá sentido. Lo que nos jugamos no es una quimera de crear algo nuevo sino la felicidad y el sentido personal. Todo esto es por ti mismo. La invitación es la misma que en el templo de Delfos: despierta.