Cuando empezaron a salir las propiedades y la riqueza de Manuel Bartlett quien fue nombrado director de la Comisión Federal de Electricidad al inicio de la denominada 4T, muchos creíamos que esa posición del exgobernador de Puebla era insostenible para el nuevo gobierno; sobre todo, ante el discurso de Andrés Manuel López Obrador de que él y todos los nuevos funcionarios de su gobierno eran impolutos. En ese momento fue evidente que Manuel Bartlett mintió en sus declaraciones patrimoniales al no declarar todos los bienes inmuebles que se encontraban a nombre de su pareja sentimental Julia Abdala.
Y se sacó un as de la manga al declarar que la señora Julia Abdala no es su cónyuge y ni siquiera su concubina y en consecuencia no tenía la obligación de declarar esos bienes, por lo que debe ser una extraordinaria empresaria, ya que de ser ama de casa al iniciar la relación con él, se volvió una gran proveedora del Gobierno Federal y de varios gobiernos estatales principalmente otorgando servicios (seguros). Y dice el tabasqueño que también es poblano que con ello había podido adquirir cuantiosas propiedades.
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En plena pandemia salió el hijo de Manuel Bartlett de nombre León Manuel, vendiendo a varias delegaciones del IMSS ventiladores usados como nuevos y medicamentos a excitantes sobreprecios, aprovechando la urgencia de estos insumos ante esta crisis de salud mundial. Dicho de otra forma, haciendo negocios con la desgracia de los seres humanos. Y también ahí el exgobernador de Puebla salió con un dislate de que León Manuel sí era su hijo, aunque ya tenía mayoría de edad para dedicarse a la actividad que él deseara; cuando todos en las posiciones directivas del IMSS saben que lo que ocurrió fue un tráfico de influencias para que un poderoso (Manuel Bartlett) presionara a estos funcionarios para que le compraran estos productos a él y quise decir a su hijo.
Se dice que la señora Julia Abdala de vender seguros a los gobiernos se ha convertido en una especie de bróker para solucionar problemas, de acuerdo con personas a quienes les han ofrecido sus servicios para obtener contratos o desbloquear trámites con el gobierno, actividad en la cual nuevamente le ha ido super bien, ya que ahora Julia Abdala salió a la luz pública como propietaria en los Pandora Papers, pues resulta que la señora emergió en los documentos como socia en Roybell International Inc., y no es lo único. De acuerdo con la investigación, a finales de 2017, Abdala abrió una cuenta bancaria en el Lyford International Bank and Trust en las Bahamas.
Ninguna de estas acciones fue reportada por Bartlett, quien como lo señalamos, se ha escudado en el argumento cobarde de que no es su esposa ni ha sido su concubina.
Esta estrategia de enviar dinero a los paraísos fiscales con la finalidad de ocultar el origen y además pagar impuestos nulos o casi simbólicos en esos países, es sin lugar a dudas una poderosa entramada para ocultar lavado de dinero.
A ver ahora con qué sale el Sr. Bartlett. Lo escuchamos.