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OPINIÓN

Escribir por consigna: ridículo seguro

El periodismo se muestra como instrumento de manipulación y no como ejercicio de investigación

Eleusis Córdova Morán

Es un estudioso de la realidad nacional y es líder de Antorcha en la región de Izúcar de Matamoros.

 

Miércoles, Septiembre 29, 2021

Siempre he creído que, como en todas las profesiones, la de periodista exige -entre otras muchas condiciones-, la de la objetividad para dar la noticia o al analizar algún suceso de importancia para el público lector. Para el oficio del ejercicio periodístico es requisito indispensable una honradez a toda prueba, capaz de resistir los cochupos que llevan al que los recibe a tergiversar la noticia, a falsear argumentos y a inventar datos para volver lo blanco en negro.

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Hoy, el periodismo se ha agigantado como instrumento de manipulación de la opinión mundial, gracias a las “benditas redes sociales”, a la televisión, a los periódicos y a la concentración, en unas cuantas manos, de todos estos medios masivos de comunicación. Por esta razón se vuelve impostergable que haya periodistas que dignifiquen la profesión, mediante la práctica de un periodismo crítico, objetivo, veraz y honrado, cuyo ejercicio surja en todos los rincones de la tierra y los invada por completo.

Anhelamos un periodismo que sea arma de denuncia de las graves injusticias que sufre la inmensa mayoría de la población, de la explotación inmisericorde de que son objeto los asalariados, de la inmensa miseria en que viven los sin trabajo, de las grandes fortunas amasadas al amparo del poder, de la protección que gozan las bandas criminales de todo tipo, etc., etc. Esto exige un periodismo de investigación profesional, serio, documentado, argumentado sólidamente y demostrado con cifras o razonamientos lógicos irrebatibles. La realidad nos muestra todo lo contrario: nos encontramos con un periodismo deshonesto, de banqueta, vendiendo la línea a precio irrisorio, prestándose de buena gana a ocultar la verdad, a calumniar descaradamente, a hacer aseveraciones absolutamente criminales, a interrogar de manera tendenciosa para avasallar y exhibir al entrevistado, disfrazando de pregunta el ataque artero que permita obtener dividendos por los servicios prestados a los poderosos. Tenemos un periodismo servil, obsecuente, al servicio declarado de los poderosos.

Veamos si no. ContraRéplica (Puebla, 7) del 22 de septiembre, dio a conocer la siguiente nota: “<Evangelista & Cía. inician campaña de lodo contra el Gobernador.> Carlos Alberto Evangelista Aniceto, líder del grupo antibarbosista, comenzó una campaña de desprestigio en contra del gobernador Miguel Barbosa Huerta, a través de su esposa, la diputada Federal Julieta Kristal Vences Valencias, y su aliada, la también legisladora, Inés Parra Juárez, quienes se montaron en el conflicto poselectoral de Santa María Coyomeapan, para acusar al mandatario de fabricación de delitos y persecución. El caso más emblemático fue el de Antonio López Ruiz, candidato de Morena-PT, por el distrito 20 local, quien derrotó en su propio bastión, a la lideresa de Antorcha Campesina, y candidata del PRI-PAN-PRD, Soraya Córdova Morán. Pese a que el petista recibió su constancia de mayoría, las autoridades electorales advirtieron sobre un rebase en los gastos de campaña, lo que permitió que el proceso se judicializara. Al final, la resolución de la Sala Regional del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación favoreció a López Ruiz; pero la alteración tenía como finalidad permitir que la lideresa Antorchista, también opositora a la 4T poblana, pudiera competir de nuevo y ganar el distrito”.

¿Era necesario transcribir tan insulsa nota para poder dejar en claro nuestra aseveración?

Primero: Es total y absolutamente falso que recién se esté armando una campaña de desprestigio en contra de Miguel Barbosa Huerta. Ésta data desde hace tres años y el creador ¡es el propio Barbosa! No echen culpas propias sobre espaldas ajenas. Las declaraciones en torno al COVID y la forma de curarlo; la falta de obra pública; los abusos de la autoridad estatal cometidos contra ayuntamientos legalmente electos; los incesantes cambios de colaboradores en el gabinete, justificados con filtraciones calumniosas y ofensivas por parte del gobernador; el abuso de la fuerza pública para invadir la UDLAP; cobrar venganza y apoyar a “sus cuates”; apoyar a caciques para continuar robando, matando, violando y así someter al pueblo de Santa María Coyomeapan por la fuerza del poder y de las armas; acusar de delitos que sólo existen en la mente calenturienta del gobernador; apresar, a los líderes de la Unidad de Coyomeapan mediante una emboscada, después de citarlos a dialogar; la campaña grosera, calumniosa, falsa y mentirosa en contra de Antorcha Campesina; todas son pruebas (aunque no todas las que se pueden enumerar) de acciones que explican de sobra, el desprestigio total y absoluto del que goza Barbosa, ganado tesoneramente con tonterías que a cada paso comete.

Tuve la oportunidad de escuchar las declaraciones de la diputada Inés Parra, en las que afirmó cosas que están en la mente de la gente de la región de la Sierra Negra, dichos que reflejan fielmente la realidad sobre hechos hasta ahora no desmentidos por nadie, incluida ContraRéplica. Así, acusar a la legisladora para desprestigiar al gobernador, no es más que una forma de ocultar la verdad del problema y así quedar bien con el poder, aun a costa de hacer el ridículo.

Segundo: Nótese cómo, en el cuerpo de la nota, sin venir a cuento y nada más por sus puras pistolas, ContraRéplica, como prestidigitador de pacotilla, incluye en su farsa de desprestigio a Antorcha Campesina. Empieza por ensalzar el triunfo de Antonio López Ruiz -que se logró con dinero y bajo presión política-, cuidando burdamente de ocultar su origen morenista, tratando de evitar así que el lector lo asocie como protegido de Barbosa, verdadero autor del fraude, e impedir que concluya que el triunfo de Antonio es fruto del uso abusivo de poder.

Tan abierto fue el derroche de recursos, que fueron las autoridades electorales estatales las que le advirtieron a Antonio López de los peligros que encerraban sus desmanes, según la propia nota. No hubo ninguna “alteración” de parte de Soraya, y todos los alegatos presentados por ella, corresponden total y absolutamente a su derecho de reclamar la aplicación justa y recta de la ley. La conclusión de que la intención era volver a competir y ganar el distrito es una verdad de Perogrullo, “que a la mano cerrada le llamaba puño”. Eso por sabido se calla. Entonces manejar el argumento de la manera como se hace es para desprestigiar, para hacer aparecer el reclamo legal, como demostración de ansias de poder. Al mismo tiempo, la nota exhibe el gran temor que invadía a Antonio y a Barbosa, ante la posibilidad de repetir la elección: saben bien que habrían mordido el polvo, lo que los obligó, seguramente, a poner en juego su influencia para obtener un triunfo pírrico.

Concluyo: la nota a que me refiero, está plagada de mentiras, de falsedades, de aseveraciones no comprobadas, de argumentos mentirosos, que dejan en total ridículo al autor y al mandamás de la misma. Esto se explica no por la incompetencia del redactor, no porque no tenga clara la verdad sobre lo sucedido en Coyomeapan y en la elección del Distrito 20, sino por el hecho de escribir por consigna, por el hecho de tener que ponerse a inventar falsedades “creíbles”, lo que lo lleva, tarde o temprano, a caer en el peor de los ridículos. Por ello y parafraseando, diré: pobres lectores, tan cerca de la mentira y tan lejos de la verdad.

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