Elegir-renunciar: educando la libertad

Lunes, Septiembre 20, 2021 - 11:58

La vida misma es una serie continua de decisiones que van implicando renuncias

Doctor en Educación UAT. Tuvo estancias postdoctorales en Lonergan Institute de Boston College. Miembro de SNI, Consejo de Investigación Educativa, Red de Investigadores en Educación y Valores, y ALFE. Decano UPAEP

Toda expresión humana implica una renuncia. El fotógrafo fija su objetivo sobre un lugar en un momento determinado; en ese mismo momento hay otro lugar que no está fotografiando. Tiene que elegir. El pintor decide un tema, prefiere una emoción a otra. El músico opta por una tonalidad, por una orquestación. El escritor elige sobre qué escribir, elige una trama, un motivo. Escribir es elegir, y por tanto renunciar, porque la vida del escritor no es eterna ni omnipotente. La existencia humana es una existencia de renuncias, por eso hay que valorar las elecciones que se hacen.

Alfonso Salazar. Escritor. Entrevista en La voz de Granada.

La sociedad contemporánea centrada en la visión del mundo como un gran mercado global lleno de objetos y propuestas de experiencias nos hace crecer deseando todo lo que no tenemos e ignorando muchas cosas que sí hemos conseguido con esfuerzo y tesón pero que a la luz de este gigantesco escaparate donde todo se fabrica con un tiempo de obsolescencia programada y las cosas, las experiencias y hasta las personas tienen fecha de caducidad, se desvanecen ante nuestros ojos y pierden el valor que les otorgamos originalmente.

Nunca como ahora se había enfatizado tanto el derecho a desear, a elegir, a seguir “nuestros sueños” y “nuestra pasión” en la vida, sin importar el precio que tengamos que pagar por ello.

Es así que la vida se vuelve una carrera sin límites hacia la satisfacción de nuestros deseos y de nuestras necesidades existenciales reales o creadas por la sociedad de consumo; una búsqueda insaciable de aquello que llene por fin nuestras aspiraciones y nuestros deseos, una competencia por “gastar el dinero que no tenemos para comprar cosas que no necesitamos, para generar impresiones temporales en personas que no deberían importarnos”, según la frase atribuida al periodista estadounidense Émile Henri Gauvreau, replicada posteriormente por el actor Will Smith y el profesor británico Tim Jackson, según el portal Consejos financieros.

Pero esta búsqueda no es solamente de cosas materiales por comprar, pues según la mercadotecnia actual, las empresas no venden productos sino experiencias o narrativas vitales para las personas, que en realidad han dejado de ser vistas como tales o consideradas como ciudadanos y son ahora simplemente consumidores potenciales.

Esta es la atmósfera social en la que han crecido las generaciones actuales que hoy exigen -en alguna medida con razón, pero también en ciertas visiones desmedidas- la reivindicación su derecho a elegir y se rebelan contra toda imposición, desde las formas tradicionales de comer o vestir hasta el uso de la lengua y las creencias, significados y valores de la historia o la cultura en la que han nacido.

Paradójicamente esta exigencia que nace de la rebeldía frente al sistema de mercado y la globalización económica se convierte en nuevas formas de mercadización de la vida y hace que se creen otros mercados, objetos y experiencias “alternativos” que finalmente corren el riesgo de ser devorados por la lógica del mismo mercado al que dicen combatir.

En esta vida entendida como el ejercicio de la capacidad de elección pero sesgada por la lógica mercantil resulta indispensable construir una auténtica educación de la libertad. He abordado este tema en un libro publicado hace muchos años -pero aún disponible y desde mi punto de vista, vigente- y en algunos artículos que he publicado a lo largo de mi camino como profesor, investigador, reflexionante de la educación humanista que esté a la altura de estos tiempos de crisis civilizatoria o cambio de época. (1)

La educación de la libertad tiene en primer lugar el desafío de formar la capacidad de elección o de toma de decisiones de los ciudadanos del futuro, no desde un código o listado de normas morales o deontológicas sino desde la experiencia atenta. el procesamiento inteligente, la reflexión crítica y la deliberación responsable de la dimensión existencial de cada educando como sujeto humano que experimenta, busca comprender, cuestiona para conocer y valora para decidir el curso de su propia vida en el mundo y de sus formas de convivir consigo mismo, con la naturaleza, con los demás, con la sociedad y la humanidad toda y finalmente, con el misterio o la pregunta final por el sentido de su paso por el mundo.

Porque el deseo de elegir es ilimitado: cada ser humano desea en el fondo de su ser elegir todo en todos los campos de la realidad, pero si el deseo no tiene fronteras, su realización es siempre imperfecta y limitada porque somos seres limitados e imperfectos, de manera que necesitamos aprender a elegir lo que más conviene a nuestro propio desarrollo humano y a la realización de la humanidad.

En un mundo que estimula este deseo de elegir todo acerca de todo pero oculta la realidad limitada porque el mercado de nutre de la insatisfacción permanente de los deseos reales o creados de los consumidores, resulta indispensable facilitar procesos educativos en los que el niño, el adolescente, el joven, aprendan los alcances y las limitaciones de su propio deseo de elegir y construyan un proyecto de vida realista que no los lleve a la frustración constante por no poder elegir todo lo que este gran mercado de objetos y experiencias les ofrece.

Pero hay otra dimensión en este bucle de la educación de la libertad. Se trata de la constatación aparentemente obvia pero en realidad no muy claramente desarrollada de que toda elección implica una renuncia o una serie de renuncias.

Lo ilustra muy gráficamente el epígrafe de hoy, tomado de una entrevista al escritor granadino Alfonso Salazar quien aplica esta realidad al mundo de la expresión humana y nos dice que toda expresión artística implica una renuncia. Cuando el fotógrafo elige aquello que ha de entrar a cuadro en la lente de su cámara, esta renunciando a incluir muchos otros elementos del paisaje que tiene enfrente, cuando un pintor decide el tema, la técnica, los colores de su obra, está renunciando a otros temas, técnicas, colores y texturas y así en todas las expresiones de lo humano, siempre hay una serie de renuncias que acompañan el proceso de elección.

Lo mismo pasa cuando compramos un objeto en una tienda en la que seguramente veremos varios modelos de aquello que necesitamos o queremos adquirir, pero tenemos que elegir el que consideremos más acorde a nuestras necesidades o expectativas y dejar de lado todos los demás.

La vida misma es una serie continua de decisiones que van implicando renuncias: al elegir una escuela estamos renunciando a otras opciones de institución educativa, por múltiples razones que van desde la ubicación hasta la calidad o el modelo educativo y el sustento filosófico en el que queremos formarnos o que nuestros hijos se formen. Al optar por una profesión estamos renunciando a otras opciones formativas y por más que podamos elegir una segunda o tercera carrera, estaremos siempre renunciando a otras que podrían haber sido decididas.

La educación de la libertad requiere del desarrollo de la capacidad de elegir de manera atenta, inteligente, razonable y responsable lo que más conviene para nuestras propias vidas y para las de los demás, pero también requiere desarrollar la conciencia de que cada decisión que tomemos implicará una serie de renuncias que tenemos que ser capaces de asumir en sus consecuencias.

Estas son las dos caras de la responsabilidad que es la exigencia de autenticidad básica de una educación de la libertad: la responsabilidad para decidir aquello que sea verdaderamente bueno para nosotros y para los otros asumiendo las consecuencias de nuestras decisiones y, por otra parte, la responsabilidad para asumir las renuncias que vamos haciendo en cada elección que tomamos.

El mundo de hoy nos presenta el espejismo de un derecho a elegir sin límites y nos oculta la realidad de que por cada elección hay muchas renuncias. Esta es la fuente de muchas vidas frustradas y de muchos cursos de acción deshumanizantes que se guían por el espejismo que nunca se cumple y niegan la realidad que termina por imponerse.

(1) López-Calva, M. (2009). Más allá de la educación en valores. México. Trillas.

Referencias

López Calva, J. Martín EDUCACIÓN DE LA LIBERTAD. UN NUEVO ACERCAMIENTO PARA COMPRENDER LA RELACIÓN VALORES-EDUCACIÓN EN EL CONTEXTO DE PLURALIDAD E INCERTIDUMBRE DEL MUNDO ACTUAL REICE. Revista Iberoamericana sobre Calidad, Eficacia y Cambio en Educación, vol. 7, núm. 2, 2009, pp. 184-199 Red Iberoamericana de Investigación Sobre Cambio y Eficacia Escolar Madrid, España. Recuperado de: https://www.redalyc.org/pdf/551/55111725011.pdf