Si usted estaba haciendo planes para no enviar a sus hijos a la escuela en este ciclo escolar, pues le tengo malas noticias. El epidemiólogo Anthony Fauci vaticinó que la pandemia por Covid-19 no se irá ni en este año ni en la primavera que viene, sino hasta el otoño de 2022. Así que nos queda un año más de confinamientos, restricciones en los aforos de restaurantes, cines, lugares de trabajo y demás sitios.
Esto significa que los niños tendrán que tomar un año más de clases a distancia o de plano tiene la opción de enviarlos ya con una buena estrategia familiar y adoptando todas las medidas sanitarias que ya conocemos para que su hijo recupere algo de la vida escolar perdida durante los últimos 17 meses.
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El doctor Fauci, el principal experto de enfermedades infecciosas de Estados Unidos, declaró a la cadena CNN que la crisis sanitaria no estará bajo control sino hasta el próximo año. Ello, en un intento desesperado por convencer a los estadounidenses escépticos sobre las vacunas, a que cambien de opinión.
En México no es menor la cosa. Hace dos meses, los semáforos epidemiológicos ya estaban en verde o amarillo. Los estados de la República en naranja, los hospitales llenos con escenas de pánico parecían cosa del pasado; hasta el doctor Hugo López Gatell, subsecretario de Salud, dejó de dar su reporte diario sobre Covid. Parecía que por fin comenzábamos a vencer la epidemia, pero llegó la variante Delta y las escenas de hospitales llenos y las cifras de muertos volvieron a desbordarse, incluso por encima de las cifras de la primera y la segunda ola.
La mayoría de mexicanos, animados por el propio Gatell, esperábamos que se restableciera la normalidad en este año, pero no será así. Aunque no estemos preparados para vivir más meses de privaciones en toda nuestra vida, de por sí ya bastante alterada por año y medio de restricciones.
Para Fauci, el retraso en el fin de la pandemia se debe a que hay millones de personas que no quieren vacunarse. En el caso de México, todavía hay millones de adultos y jóvenes por vacunar, a pesar de que se tienen 20 millones de vacunas esperando a ser inoculadas.
Desde mi punto de vista, la estrategia de vacunación en México ha sido lenta y complicada porque por nada del mundo se quiso recurrir a la experiencia que se tenía con las jornadas de la Semana Nacional de Vacunación, cuyo personal tenía ya mucha experiencia.
En fin, la cosa inmediata que resolver es qué haremos con las niñas y niños que siguen tomando clases en línea, ¿los mandamos o no a la escuela en este terrible escenario? Es un tema que debemos analizar y resolver.
En lo personal, tengo una hija universitaria, estudiante de Odontología que ya volvió a sus aulas. Durante lo que va de la pandemia, ya perdió un año de clases porque sus clínicas estuvieron cerradas. Ya no era posible tenerla en casa.
Lo que se me ocurre es que como madres y padres de niños más pequeños y de jóvenes, debemos ponernos las pilas e ir incluso a los planteles a armar pupitres anticovid (hay muchos tutoriales sobre eso) para ayudarles a volver a los colegios en condiciones más o menos seguras.
Parece que millones de niños están regresando a clases presenciales en el peor momento, pero también es cierto que la variante Delta no se irá pronto. Lo que sí es una realidad es que conforme avanza la vacunación, hay menos cifras de muertos y enfermos graves.
Habría que recordar que en los países desarrollados, que ya van en la tercera y cuarta ola, no se restringieron las clases. Han adoptado estrategias adaptativas en la marcha. Aumentan los contagios en los planteles, los niños van a casa. Disminuyen, los niños vuelven. Así las cosas.
Nos vemos la próxima semana. Y recuerde, si compartir algún comentario, póngase en contacto conmigo en norcudi@gmail.com