El tema son las ejecuciones cometidas en el estado de Puebla por algunas agrupaciones de la delincuencia organizada, ya sea cártel, clan o pandilla de alto impacto.
En distintos medios, he atendido la problemática en función a que creció notoriamente el número de ejecutados en los meses mencionados y no solamente eso: de cinco municipios con ejecuciones que se dieron en enero, Puebla está a un tris de rebasar los sesenta municipios con ese tipo de muertes, algo claramente sospechoso.
Más artículos del autor
Permitir el salto de cinco municipios a sesenta, solo tiene tres explicaciones: complicidad, miedo o indiferencia criminal. O una combinación de ellas.
La criminología y la criminalística ofrecen herramientas de análisis que al combinarse con la minería de datos, permiten identificar elementos importantes para la toma de decisiones.
Comunicándose con la muerte
En la actualidad, los cárteles, clanes y pandillas de alto impacto han desarrollado un sistema de señales en las ejecuciones, haciendo que éstas sean un medio de comunicación, que fundamentalmente tiene a tres destinatarios.
Tales receptores son: las organizaciones rivales; las dependencias públicas involucradas (policía municipal y estatal; Fuerzas Armadas, servicios de Inteligencia, así como alcaldes y gobernadores) y el público en general. Le explico un poco del asunto:
1. A las organizaciones rivales se les reta y se les delimita un territorio criminal al que no podrán acceder, aunque también se les puede declarar la guerra y se burla de ellas porque uno o varios de sus cuadros fueron ejecutados.
En este rubro, también caben los imitadores, los que pasan información a los contrarios, los que decidieron cambiarse de bando y los que funcionan como espías de una corporación policiaca, militar o de Inteligencia, ya sea civil o de las Fuerzas Armadas.
En las ejecuciones, cada muerte se explica en los detalles: no es lo mismo ejecutar a alguien lisa y llanamente, que torturarlo, mutilarle los dedos o quemarle la piel sobre el tatuaje que lo identificaba como miembro de un grupo.
2. Por lo que se refiere a las dependencias públicas involucradas, el mensaje se divide por lo general en dos modalidades: la primera es que se le exige no meterse en un pleito entre organizaciones delictivas. “Respetamos al gobierno”, suele ser la frase empleada que debe interpretarse como “no te metas en mis asuntos y yo no me meto en los tuyos”.
La segunda modalidad es retar a un funcionario específico o bien, denunciarlo porque no cumplió los acuerdos que había pactado con el grupo criminal que le reclama. O como ya ocurrió en Puebla, se le amenaza por haberse “torcido”; es decir, que se mudó de proteger a los Zetas a hacerse aliado de CJNG, como ahora mismo está ocurriendo.
3.-Y al público en general, se le avisa una de tres cosas, usualmente: la primera es que vienen los castigos a quien no pague “piso”; la segunda es que “no se dejen sorprender” porque un imitador de un grupo delictivo anda cobrando “piso” y la tercera es que se le anuncia que “vamos a limpiar de ratas, a este lugar”, lo que significa que hay una pelea por la plaza.
Las ejecuciones, las mantas y las cartulinas suelen combinarse para enviar un mensaje, de tal suerte que se combine el escarmiento a un grupo rival con una amenaza para un gobernante y un aviso para la gente en general.
Un honor nacional, dudoso
De enero 1 a julio 31, Puebla ha tenido un total de 185 ejecuciones, lo que convierte a la entidad en un territorio en el que la delincuencia organizada se autorregula. En el mes de julio, se dieron 50 ejecuciones, un crecimiento del 37.04 por ciento en 30 días.
Para quien crea que está bien que se maten entre “delincuentes”, le recuerdo dos cosas: la primera es que entre los ejecutados, hay personas inocentes que no quisieron pagar “piso” y la segunda, es que aquellos que están protegiendo el avance de CJNG en Puebla, no se han percatado que terminarán siendo esclavos de dicho grupo delictivo.
Por otra parte, está el ominoso dato que analistas en impartición de justicia han señalado, en el sentido que la probabilidad de que un delito sea esclarecido en Puebla, es del uno por ciento, aunque tampoco es agradable saber que los paladines del tema a nivel nacional, son aquellos que ofrecen un tres por ciento de probabilidad.
Lo que verá a continuación es un análisis de mayo 1 a julio 31, de los datos que un servidor ha encontrado en las ejecuciones cometidas en el estado de Puebla. Este trimestre es crucial, porque representa el “antes”, “durante” y “después” de las elecciones.
Antes de entrar a los gráficos, le recuerdo que el “Ejecutómetro” que actualizo todos los días, se alimenta de las notas y reporteo de distintos medios de comunicación que vienen citados debidamente. Ellos son los que hacen el trabajo duro y yo solo me limito a analizar.
Los datos de mayo a julio
Las tablas que pongo a su consideración se basan en el “Ejecutómetro” y tienen una limitación: que en cada ejecución analizada, se tenga plena certeza de los mecanismos de muerte. En otras palabras, si el análisis no permite establecer que a una persona la decapitaron, no la consideré en el subapartado correspondiente, por ejemplo.
Todos los datos fueron analizados por región para identificar adonde hay más actividad de alto impacto, en términos de ejecuciones.
Como apunte, no consideré aún categorizar las ejecuciones “con cadáver abandonado en un sillón” como el del 29 de julio en la colonia San Manuel. Si los tres culpables (los tres niveles de gobierno) dejan que ocurran otros crímenes similares, ya abriré tal veta de análisis.
En el trimestre, el Triángulo Rojo es el que más narco-mensajes aporta: Tepeaca, Cuapiaxtla y San Martín Texmelucan.
El Triángulo Rojo lleva la primacía (Tepeaca y San Martín Texmelucan) pero en lo individual, Puebla capital es un nodo bizarro.
El Triángulo Rojo es el principal oferente de maniatados (Tepeaca, Cuapiaxtla, Los Reyes de Juárez, Tecamachalco, Acatzingo y Acajete) y lejos, la Sierra Norte. En Puebla capital, no gustan de maniatar ejecutados: prefieren embolsarlos.
Hay empate entre la franja central (Calpan) y la Sierra Norte. Por otra parte, hay bolsas con descuartizados que aún no se ha establecido si fueron decapitados o no, por lo que no fueron considerados en este rubro.
Es evidente que el Triángulo Rojo ostenta el liderato en tortura-ejecución en el lapso de mayo a julio 2021.
En el rubro de desmembrados o descuartizados, hay una ligera ventaja por parte del Triángulo Rojo (Tepeaca y San Martín Texmelucan) pero la franja central, la Sierra Norte y la Mixteca están muy cerca.
Los demás y lo que viene
Entre otras categorías analíticas se quedaron en el tintero las formas en que se dio muerte a los ejecutados: “a golpes”, “con arma de fuego”, “ahogados” y “calcinados”. Se atenderán en otra entrega.
Si se pregunta el lector por qué se ven pocos ejecutados en las tablas (si son docenas en el estado), se debe a que la aplastante mayoría murió por disparos, lo que comprueba que la guerra por la plaza, se da en los hechos y no solo con narcomantas.
La conclusión es evidente: el Triángulo Rojo no tiene mando ni control. Es una zona de desastre. Y detrás de él está Puebla capital, con el primer lugar en ejecuciones de todo el estado. Extiendo mi reconocimiento público para las autoridades de los tres niveles, por hacer del estado de Puebla uno de los teatros de guerra más sórdidos del país.
Y luego se sorprenden por qué protestan los familiares y amigos de desaparecidos. Pero también, los ejecutados tienen voz, y tarde o temprano se harán escuchar.