Modelo Educativo Híbrido y los profesores

Viernes, Julio 23, 2021 - 18:22

Es necesario repensar los paradigmas sobre los que se sostiene la formación de nuestros formadores

Doctor en Educación, Sistema Universitario Jesuita ademas de ser maestro en Investigación Educativa por la Ibero Puebla realizó su licenciatura en Sociología por la UNAM . Actualmente es Académico de Ibero Puebla

El pasado 8 del mes de julio, dediqué mi colaboración al “Modelo Educativo Híbrido 2021-2022" presentado, a principio de esa semana, por el secretario de Educación de Puebla. De manera central mencioné que la mayor de sus virtudes era el representar un esfuerzo propio, estatal, por enfrentar los retos que presenta la educación en nuestro estado. Soy un convencido de aceptar el riesgo de equivocarse intentando respuestas a lo inaceptable de las realidades educativas; contrario a esto, desprecio la parálisis indiferente y segura, de evitar el compromiso de la denuncia y de la propuesta innovadora.

Pues bien, ahora quisiera retomar otro aspecto que apenas referí en la colaboración citada, y que tiene que ver con los profesores. Me centraré en dos aspectos que resultan necesarios de atender: a) El perfil de nuestros profesores en funciones, así como la vocación de la formación inicial de quienes se encuentran en las Escuelas de Educación Normal, y b) La importancia de tomar decisiones y diseñar acciones, a partir de la participación estratégica y efectiva de quienes están en la primera línea de cualquier esfuerzo educativo.

En cuanto al perfil de nuestros profesores, aún cuando pareciera baladí, es necesario traer a colación la dificultad que representa el intentar resultados diferentes a través de acciones nuevas, pero con profesionales no formados para ello. Reitero mi convicción, ya expresada en multiplicidad de ocasiones, de que es el profesor quien sostiene nuestro sistema educativo, y que así ha sido históricamente; sin embargo, considero necesario el repensar los paradigmas sobre los cuales se sostiene la formación de nuestros formadores, orientándolos hacia la formación en y para la toma de decisiones. Hoy se evidencia la necesidad de la permanente toma de decisiones, por parte de los profesores, de acuerdo al contexto general de dónde realizan su labor, pero también por los escenarios particulares, de cada uno de los aprendientes que atiende. No es asunto de capacidad que sin duda se tiene, se trata de cambios estructurales en las Escuelas de Educación Normal y de un marco administrativo que se lo permita ejercer.

Con relación la participación estratégica y efectiva de los profesores, tanto en la toma de decisiones como en el diseño de las acciones diferenciadas, consideradas como pertinentes a las diversas realidades educativas de los aprendientes, quisiera resaltar el foro realizado para la “democratización del modelo” el pasado miércoles 7 de julio, mismo al que “asistieron” de manera remota, alrededor de 55 mil figuras educativas de la entidad, correspondientes a la educación obligatoria del estado, entre profesores, directores de escuela, supervisores, jefes de sector, directores de nivel, entre otros. Seguramente un ejercicio plagado de oportunidades de mejora, sin embargo, no puedo dejar de hacer notar lo inusual de acudir a los expertos, para que sean ellos, quienes reconstruyen, a través de un diagnóstico colectivo, su propio contexto de actuación, identificando las dificultades educativas generales, pero también aquellas que condicionan el contexto de su esfuerzo, para posteriormente, definir acciones que pudieran mejorar el aprendizaje en las personas a quienes acompañan durante su experiencia educativa.

Diagnóstico contextual y particular de sus aprendientes, así como la definición de acciones posibles para la mejora del aprendizaje son más que sobresalientes, más aún si se considera el proceso de diálogo de pares, que lo hizo posible; no obstante, hay un tercer elemento que me llamó la atención, y es la declaración de compromisos por parte de los colectivos docentes, así como de directores, supervisores, jefes de sector y directores de nivel. Ojalá, esto se constituya como práctica común, en esta administración y logre consolidar que las decisiones y acciones, se definan a partir de los contextos particulares que cada profesor enfrenta; rompiendo, en definitiva, la verticalidad descendente que caracteriza a nuestro sistema educativo.

Habrá que permanecer atentos, pues falta mucho camino y los resultados en educación requieren de paciencia, además de la reflexión y la acción; ya se verá.

¡Ah! Significativa la ausencia de aparatos sindicales. Ya habrá tiempo de comentar.