Este año, nuestro país recibirá una cifra sin precedentes de solicitantes de protección internacional provenientes principalmente de Centroamérica, pero también de otras partes del mundo. Esto constituye un fenómeno que no conocíamos y para el que, desde luego, no estamos preparados.
Hace unos días, el subsecretario de Derechos Humanos, Población y Migración de la Segob, Alejandro Encinas y el director de la Comisión Nacional de Ayuda a Refugiados (Comar), Andrés Ramírez, presentaron “Los avances en la atención a personas refugiadas y solicitantes que llegan al país”, y ambos coincidieron que hay un crecimiento vertiginoso de solicitudes de asilo.
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Lo que estamos viviendo son los estragos de un mundo que está colapsando. Desde hace unos años, funcionarios de la ONU denominaron a una amplia zona de Centroamérica como el Corredor Seco, donde ya no hay fuentes de empleo y por tanto, inseguridad alimentaria para al menos 6 millones de personas.
Antes nuestros vecinos centroamericanos cruzaban por México, a bordo de la Bestia o en camiones bien disfrazados rumbo a Estados Unidos, pero las estrategias de contención y expulsión de Estados Unidos han provocado que los migrantes comiencen a dirigir su mirada hacia México, sobre todo a los estados del norte del país, aunque los hay ya dispersos a lo largo de las rutas migratorias.
Si bien, desde la década de los ochenta, miles de migrantes provenientes del Triángulo Norte de Centroamérica cruzaban y nuestra política migratoria nunca se ocupó de ese medio millón de migrantes de tránsito. Ahora tendrán que atender estas enormes masas de personas que buscan acomodarse en un país donde no estábamos acostumbrados a verlos.
Y es que justo hace un año, en el contexto de la pandemia por Covid-19, el régimen del entonces presidente Donald Trump emitió órdenes para anular efectivamente el derecho de asilo para la gran mayoría de solicitantes que intentan ingresar al país por su frontera sur e imponer de manera unilateral su política sobre refugiados a México. La regla, presentada conjuntamente por los departamentos de Seguridad Interna y de Justicia, que entró en vigor justo el 16 de julio de 2020, estableció que migrantes que no soliciten asilo en los países por los que transitan para llegar a Estados Unidos serán inelegibles para ese derecho en Estados Unidos.
Desde ese momento, la frontera norte mexicana aloja a alrededor de 60 mil solicitantes de asilo en EU y digamos que el gobierno de Joe Biden ha tenido un discurso mucho más relajado que su antecesor, pero las cifras de migrantes taponeados que accedieron ya a sus audiencias en las cortes estadounidenses han sido muy bajas. Se sabe que muchos abandonaron ya sus juicios y se encuentran en un limbo en Tamaulipas, Nuevo León y Baja California.
Por ahora, el titular de la Comar calculó que en 2021 se rebasarán 100 mil solicitudes de asilo y protección complementaria de migrantes, ya que hasta junio de este año se tenía el registró de 51 mil 654.
Los 10 principales países de origen de personas solicitantes de asilo hasta junio de este año son: Honduras, con 22 mil 826; Haití, 9 mil 327; Cuba, con 5 mil 147; El Salvador, 3 mil 745; Venezuela, con 2 mil 945; Guatemala, con 2 mil 561; Nicaragua, mil 331; Chile, mil 6; Brasil, 6 mil 657, y Colombia, con 549.
También están llegando migrantes de Afganistán, Alemania, Bangladesh, República Popular de China, Costa de Marfil, España, Estados Unidos, Francia, Italia, Palestina, Reino Unido, Suiza, Turquía, Vietnam y Zimbabue.
Otro fenómeno que se observa es que están llegando migrantes que huyen de la violencia política en sus países, particularmente Cuba, Nicaragua y Haití.
En 2013 se tuvieron mil 296 solicitantes de asilo; en 2018 fueron 14 mil 619; para 2019, sumaron 70 mil 426 y en los primeros seis meses de este año van 51 mil 654 y se espera llegar a 100 mil, lo que representará una cifra histórica.
Lo cierto es que el cambio climático está haciendo estragos en diferentes regiones del orbe. Hoy vemos altas temperaturas en Canadá, inundaciones en Alemania, Bélgica, Holanda, Luxemburgo. Sequías en Centroamérica. Urge hablar ya de refugiados climáticos. De eso hablaré en nuestra próxima entrega. Mientras, cuídese, seguimos en pandemia. Si quiere contarme algo, póngase en contacto conmigo.
Me interesa mucho su opinión. norcudi@gmail.com