Educar en democracia: el antídoto

Lunes, Junio 7, 2021 - 00:23

Formar a la niñez para enfrentar la omnipotencia del Estado y locura del poder personal

Doctor en Educación UAT. Tuvo estancias postdoctorales en Lonergan Institute de Boston College. Miembro de SNI, Consejo de Investigación Educativa, Red de Investigadores en Educación y Valores, y ALFE. Decano UPAEP

“En tanto que sistema que comporta el control de los ciudadanos, la separación de los poderes, la pluralidad de las opiniones y el conflicto de las ideas, la democracia es el antídoto a la omnipotencia del aparato de Estado y a la locura del poder personal”: Edgar Morin. Método V. La humanidad de la humanidad, p. 204

Escribo este artículo unas horas antes de que abran las casillas e inicie el proceso de votación en estas que son, según han repetido mucho, las elecciones más grandes de la historia de México y en términos de elecciones intermedias, las de mayor tamaño en toda América Latina.

Este proceso electoral será también tristemente recordado como el más violento, porque durante las campañas se han asesinado a un mayor número de candidatos a diversos puestos que en elecciones anteriores en las que desafortunadamente también se han producido homicidios en contra de aspirantes a los cargos de elección.

Como aún no se produce la votación, no sé cómo haya transcurrido la jornada de este domingo en términos de porcentaje de participación ciudadana, número de casillas instaladas, incidentes o irregularidades reportadas por los funcionarios de casilla, los representantes de los partidos o los observadores electorales cuyo número fue también muy abundante.

En primer lugar espero que el día de votaciones se haya realizado en paz y sin incidentes de violencia que manchen esta fiesta cívica, y pretendan acallar la voz de los mexicanos expresada con sus decisiones en las boletas electorales. Ojalá los votos hayan callado las balas y las agresiones y todos los ciudadanos y los actores políticos de los partidos hayan actuado de manera corresponsable para lograrlo.

A pesar de la situación de gran polarización social que es natural en todas las campañas políticas no sólo en México sino en cualquier país del mundo, a pesar de que esta polarización ha ido creciendo en nuestra patria en los años recientes, creo y espero que la cordura y la civilidad hayan prevalecido durante toda la jornada electoral.

En segundo lugar espero que sin importar el contexto desalentador en el que se han producido estas elecciones, donde no hubo prácticamente propuestas sino una guerra de descalificaciones mutuas entre todos los candidatos de los distintos partidos, la votación se haya realizado con esperanza y consciencia de la enorme relevancia que tiene este ejercicio democrático para que sea la gente la que defina con su participación el rumbo que quiere para este país lleno de retos y problemas de urgente atención.

Ojalá también además de que haya prevalecido la paz y la esperanza por encima de la violencia y la desmoralización frente a nuestra aún frágil transición democrática, los que pierdan los distintos cargos acepten los resultados y aquéllos que ganen comprendan que han recibido un mandato de la ciudadanía para ejercer sus funciones pensando en el bienestar de todos los mexicanos y no sólo de los que votaron por ellos, porque la democracia es la expresión y el gobierno de las mayorías pero es también el sistema que garantiza el respeto a los derechos de las distintas minorías.

Deseo también que en este ejercicio todos los jóvenes y adultos hayamos involucrado a los niños y adolescentes para que con nuestro ejemplo de responsabilidad y participación libre, responsable y consciente; y con el diálogo que establezcamos con ellos respecto de la relevancia que tiene construir entre todos un sistema realmente democrático en el que puedan expresar su opinión y defender sus derechos y en el que entre todos podamos combatir la corrupción, la impunidad, las enormes desigualdades, la terrible pobreza, la desgarradora violencia y la falta de oportunidades de desarrollo, empezando por una educación de igual calidad para todos, que viven muchos de nuestros compatriotas.

Decía la semana pasada y lo sostengo aquí ahora que ha pasado el día de votación, que este ejercicio de participación responsable como ciudadanos forma mucho más en ciudadanía y en democracia a las futuras generaciones que cualquier materia de Formación Cívica y Ética o de educación ciudadana.

Pero también es necesario que esta tarea y este ejemplo de participación ciudadana responsable y comprometida no sea solamente el día de la elección. Que no enseñemos a los niños y niñas de este país que para que exista democracia es suficiente con ir a votar cada tres años y después desentenderse y dejar todo en las manos de los que ganan los distintos puestos en el poder ejecutivo o el legislativo.

Necesitamos enseñar a nuestros hijos y a nuestros educandos que la democracia se construye todos los días y entre todos: gobernantes y gobernados, que la emisión del voto es una condición necesaria e importantísima pero no suficiente para que exista una democracia real en el país. El día de la votación no es el fin del compromiso democrático sino sólo el inicio.

Esta enseñanza de la participación constante, el respeto a la ley, la organización ciudadana para colaborar de manera solidaria y subsidiaria en la resolución de los problemas acuciantes del país; tiene que hacerse desde el mensaje claro de que la democracia no es una especie de receta mágica para resolver automáticamente todos los problemas de México, sino un modo de organización sociopolítica que pone las condiciones básicas de libertad, estado de derecho y respeto a todas las expresiones ciudadanas para poder ir trabajando juntos, dialogando y resolviendo pacíficamente los conflictos y emprendiendo proyectos y acciones encaminados a estas soluciones siempre parciales e imperfectas.

Esta enseñanza de la democracia como sistema imperfecto y nunca exento de contradicciones, problemas, crisis, inconsistencias y frustraciones pero al mismo tiempo como el único sistema hasta hoy conocido y probado que comporta, como dice Morin, el control de los ciudadanos -mediante la exigencia de rendición de cuentas-, la separación de poderes para que haya contrapesos reales, la pluralidad de las opiniones en libertad y sin descalificaciones y el conflicto de ideas que produce si es conducido de forma inteligente y civilizada, propuestas de solución y avances concretos en los diferentes campos de la vida social es básica si queremos formar adecuadamente a los ciudadanos del futuro.

Estos elementos señalados por Morin son indispensables en todo sistema realmente democrático porque como bien señala, la democracia es el antídoto contra la omnipotencia del aparato de Estado que oprime, esclaviza o enajena a los ciudadanos y también es el antídoto contra la locura del poder personal.

Ojalá este domingo se haya manifestado en las urnas esta pluralidad que constituye el mosaico ideológico, cultural y social que es nuestra patria rica y diversa, para que exista realmente una separación de poderes, una pluralidad de opiniones y un conflicto productivo de ideas -y no sólo de descalificaciones e insultos- entre los distintos grupos de poder que miran por sus propios intereses de poder y no por el bien común de todos los mexicanos.

Ojalá hayamos dado un paso hacia la alta complejidad de nuestra sociedad (democracia) y no hacia la baja complejidad (poder autoritario), porque como afirma el mismo Morin, una misma sociedad puede oscilar políticamente entre ambos lados (p. 214) y la búsqueda de una sociedad de alta complejidad es una enseñanza fundamental de democracia para nuestros niños y niñas, para estar siempre atentos a preservar el antídoto frente a esa omnipotencia del Estado y ese riesgo de locura del poder personal.


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