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Martes, Junio 1, 2021 - 09:12

Las encuestas no reportan cómo votarán los ciudadanos sino cómo dicen que votarán

El profesor universitario en la Universidad de las Américas - Puebla. Es licenciado en sociología por la UNAM y doctor en Ciencia Social con especialidad en Sociología por El Colegio de México.

Hay dos conjuntos de datos sobre la elección del próximo domingo, respecto a los diputados federales. Por un lado, todas las encuestas muestran que Morena y sus aliados tendrán una cómoda mayoría similar a la actual. Por otro, las actitudes del presidente de ese partido y del presidente de la República tienen rasgos de un discurso de perdedores.

Al analizar las encuestas hay que hacer una consideración importante para tener una perspectiva de cómo quedaría el congreso. Estas investigaciones deberían tener dos etapas: primero, entrevistar a ciudadanos de cada uno de los 300 distritos electorales para ver qué partidos tienen probabilidad de ganar en cada uno. Luego, agregar los resultados en cada una de las cinco circunscripciones para ver cuántos diputados de representación proporcional se asignarían a cada partido. Sumando los dos conjuntos, tendríamos la posible conformación de la Cámara de Diputados.

Pero me temo que la mayoría de las encuestas no hace esta indagación. Simplemente realizan una muestra representativa a nivel nacional y muestran los datos agregados. Lo que sería válido en una elección presidencial, pero no en una de diputados.

Si el 40% de las preferencias por Morena, reportado por Oraculus se distribuyera de manera homogénea por todo el país, sería altamente probable que ese partido ganara los 300 distritos. Tendría por esa vía el 60% de los diputados.

Pero es muy poco probable que eso suceda. La distribución de las preferencias electorales no es homogénea. Esos 300 distritos pueden tener resultados muy alejados a los que sintetiza Oraculus.

Por otro lado, hay que considerar lo de siempre: las encuestas no reportan cómo votarán los ciudadanos sino cómo dicen que votarán. Por diversas razones pueden mentir. En Estados Unidos hubo muchos ‘trumpistas de closet’ que ocultaron su preferencia. También hay que considerar a los indecisos que no necesariamente lo son, pueden ser abstencionistas, o gente que no le da la gana expresar su preferencia.

No hay más remedio que esperar los resultados.

En cuanto a la actitud del presidente de la República y del presidente de su partido, son muchos los rasgos de nerviosismo que han mostrado. No expresan la actitud de alguien que se siente ganador, destacadamente su descalificación anticipada del árbitro del INE, o la más reciente de Mario Delgado, declarar a sus adversarios ‘traidores a la patria’. O está muy nervioso, o muestra ya una actitud abiertamente dictatorial: los que son distintos a mí no tienen derecho a existir.

Lo más probable es que Delgado no crea en esto que dice. Pero eso no es lo importante. Como Donald Trump, lo que busca es mantener a su base electoral, que sí puede creer esas cosas.