Día de la Maestra y el Maestro

Jueves, Mayo 13, 2021 - 15:32

En pandemia han sido más las y los docentes comprometidos con sus estudiantes y la sociedad

Ingeniero Civil, estudios de Maestría en Ingeniería de Tránsito y Transporte, empresario, especialista en infraestructura, operación y educación vial, docente de matemáticas y diseñador curricular de la disciplina.

Mi reconocimiento a mis compañeras y compañeros maestros. ¡Felicidades en su día!

Para Tere Galicia, educadora de toda la vida

 

En Puebla somos 102,091 docentes (Principales Cifras del Sistema Educativo Nacional 2019-2020, SEP), quienes hasta este momento llevamos más de un año trabajando en una nueva modalidad de manera forzada dadas las circunstancias derivadas de la pandemia. Ha sido un enorme esfuerzo para toda la comunidad educativa, ya que muchos docentes han perdido la vida, se ha trastocado la cotidianidad social y la economía ha sufrido las consecuencias.

 

Este es el segundo año que no se ha tenido la oportunidad de reconocer y felicitar personalmente a grandes maestras y maestros el 15 de mayo. Estamos ante una situación inédita con la pandemia provocada por el coronavirus. 

Maestras y maestros han sentido el incremento de su labor docente; se han abocado a crear estrategias y buscar herramientas para el logro de los aprendizajes de sus alumnas y alumnos. También han participado en el control administrativo necesario para que una escuela funcione y no solo eso, tienen que resolver problemas que aquejan a sus jóvenes estudiantes.

Las autoridades educativas han sometido a las y los maestros a un trabajo exhaustivo. La exigencia de evidencias de todo tipo, el crear guías, planeaciones, videos, llevar estadísticas, revisar actividades, evaluar, buscar por todos los medios a alumnas y alumnos que no dan señales de actividad académica, las capacitaciones, conferencias y así, una larga lista de tareas; han provocado un estado de tensión continuo. El ánimo está por los suelos, ¡las y los maestros están agotados!

También el desánimo flota en el aire. Las autoridades han reducido las opciones de una mejora en las percepciones, el ascenso, recategorizaciones e incremento de horas han sido acotados. En tono amenazante y considerándonos como burócratas exigen -basados en una ley poco sensible y descontextualizada- que presentemos la declaración patrimonial, ¡como si los maestros pudiéramos enriquecernos en una escuela!

Se sabe que desde hace mucho México no cuenta con una población bien educada, con los conocimientos, habilidades y destrezas que le permitan enfrentar los retos que la vida cotidiana exige. Tampoco somos una sociedad comprometida con nuestros semejantes, no hay empatía hacia ellos, no se ha podido erradicar el analfabetismo y no hemos logrado ocupar los primeros lugares en educación.

Hasta el momento la educación ha ido en caída libre. La pandemia no ha impactado en algún cambio de paradigma. Existen propuestas de dar un giro de 180 grados pero la autoridad no lo toma en cuenta, sigue empecinada en aprendizaje de contenidos y evaluación de los mismos; no hace caso en la enseñanza para la vida y presiona a los maestros a hacer hasta lo imposible para obtener resultados positivos.

Prácticamente se ha obligado a la y el docente a que alumnas y alumnos acumulen información y saberse de memoria cifras y datos. Muchos lo hacen porque así se los indica la autoridad o de esa manera fueron educados, pero cuando reflexiona, analiza o propone cambios que no son acordes con la indicación, es señalado y excluido marginándolo de cualquier posibilidad de desarrollo o promoción.

Burocratizada la educación se ha dejado llevar por un falso y corrupto sindicalismo que solo busca poder político y privilegios, cooptando espacios de influencia y poder, bajo la mirada cómplice de autoridades educativas en perjuicio de cientos de docentes puestos entre la espada y la pared.

Afortunadamente son más las y los maestros que luchan, comprometidos con sus estudiantes y con la sociedad, como tales obligados a cumplir una misión. Quiéranlo o no, son ejemplo para nuestros educandos, son elementos de transformación social; de ellas y ellos depende que haya avance en todos los ámbitos. Al fin y al cabo toda persona profesionista o no, pasa por una escuela en donde existen maestras y maestros capaces, en la mayoría de los casos. Por eso está en sus manos que el país salga adelante para un mejor futuro.

Les envío un abrazo y reconocimiento a mis compañeras y compañeros de alegrías y sinsabores. Felicidades en su día.


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