Miércoles, 20 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

La urgencia de formación política en la escuela

Tenemos una clase política encerrada en el pasado

Juan Martín López Calva

Doctor en Educación UAT. Tuvo estancias postdoctorales en Lonergan Institute de Boston College. Miembro de SNI, Consejo de Investigación Educativa, Red de Investigadores en Educación y Valores, y ALFE. Profesor-investigador de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP).

Lunes, Abril 26, 2021

“La historia ha llegado a un punto en el que el hombre moral, el hombre íntegro, está cediendo cada vez más espacio, casi sin saberlo […] al hombre comercial, el hombre limitado a un solo fin. Este proceso, asistido por las maravillas del avance científico, está alcanzando proporciones gigantescas, con un poder inmenso, lo que causa el desequilibrio moral del hombre y oscurece su costado más humano bajo la sombra de una organización sin alma”.

Rabindranath Tagore, Nacionalismo, 1917.

Más artículos del autor

Citado por Marhta Nussbaum en el epígrafe de su libro: Sin fines de lucro. Por qué la democracia necesita de las humanidades.

https://repensarlafilosofiaenelipn.files.wordpress.com/2015/11/martha-nussbaum-sin-finesde-lucro.pdf

 

            Estamos prácticamente a dos meses de las elecciones más grandes de la historia de este país, tanto por el número de cargos que se van a votar como por las implicaciones que tendrán los resultados para el rumbo que tome nuestro futuro. El panorama no es alentador.

            En términos generales vemos una cada vez mayor y más riesgosa polarización entre un presidente que no se ha dado cuenta que ya está gobernando y sigue hablando y actuando como candidato opositor y víctima del sistema  y una oposición que tiene como única bandera decir NO a todo lo que este gobierno propone, dice o realiza, como si pensara que en el pasado todo estaba bien y que hay que restaurar lo que había.

            En resumidas cuentas tenemos una clase política encerrada en el pasado, Por una parte el presidente y sus seguidores viendo hacia atrás para culpar a otros y justificar todos sus errores actuales, sus violaciones a la Constitución y a las leyes y su falta de visión de futuro. Del otro lado, los opositores -débiles, desorientados y divididos- viendo hacia atrás como si hubieran sido expulsados del paraíso terrenal y sin comprender las razones del hartazgo que los sacó del poder, intentando negar la realidad actual sin poder articular un proyecto claro y viable que invite a un mejor porvenir a los mexicanos.

            Nos enfrentamos al proceso de decadencia de la vieja clase política aún marcada por la genética del viejo régimen postrevolucionario del viejo PRI que el presidente ve con añoranza y quiere revivir y los opositores dicen repudiar pero llevan tatuado en la piel sin remedio.

            Seguimos estancados en lo que el maestro Germán Dehesa llamaba, apelando a Jean Paul Sartre “el universo de las opciones degradadas. Veamos lo que decía en el ya lejano 2004[1]: “…¿qué ocurre cuando todas las opciones que una realidad ofrece están degradadas?, ¿qué ocurre en un universo en el cual, escojas lo que escojas, desembocarás en la frustración?...tal como viene la oferta mexicana, el universo de las opciones degradadas es la mera, la inescapable, la puritita realidad…”

            En efecto, hoy tenemos tres opciones: votar por seguirle otorgando el poder absoluto a un gobierno con claros visos autoritarios, que ganó legítimamente las elecciones del 2018 debido al hartazgo y la indignación generalizada por tanta corrupción, desigualdad, pobreza, exclusión, violencia y muerte pero no ha cumplido ninguna de sus promesas de campaña y apunta a ser un período de seis -¿o más?- años de catarsis colectiva sin soluciones. Votar por una alianza opositora en la que se juntan el agua, el aceite y la nada cuya única meta es quitarle ese control absoluto al gobierno actual pero que no tiene, como ya dije, una propuesta sobre lo que sí quiere que suceda para la transformación efectiva del país, o bien por un movimiento que no se unió a esa alianza porque pretende convertirse en una tercera opción realmente alternativa pero que en el fondo, al menos en estas elecciones, lo que hará será beneficiar al partido en el poder dividiendo el voto opositor.

            En cuanto a candidatos las cosas no parecen estar mejor: tenemos desde un hombre acusado de violación, con una trayectoria escandalosa de machismo, ineptitud y corrupción hasta uno que pretendía la reelección pero fue acusado de intentar abusar de un menor de edad, pasando por un aspirante a gobernador que presume como su máximo sacrificio haber tenido que acompañar a su papá a jugar golf y piensa que treinta o cuarenta mil pesos son “suelditos” insignificantes en un país donde muy pocos logran tener ese ingreso u otro más que comparó al presidente con Jesucristo en el colmo de la sumisión y el absurdo. No faltan tampoco algunas “estrellas” del espectáculo o ex deportistas con cierta fama y mucha ambición.

Podría seguir pero todos sabemos que de la enorme lista de candidatos de cada opción que no es opción -en la que además muchos han ido saltando de partido en partido según lo que les han ofrecido en el reptarto del pastel- muy pocos se salvan en cuanto a preparación, honestidad y compromiso real con el bien común.

Esta decadencia de la vieja clase política -con sus cuadros jóvenes, porque la edad no importa sino la impronta de creencias y conductas no éticas- ha hecho que en general en la ciudadanía la política sea vista como una actividad indeseable y corruptora y que nadie quiera a los políticos profesionales, que en general tienen un pésimo prestigio ganado a pulso por décadas de malas prácticas.

A partir de este desprestigio de la política y los políticos, han surgido todavía muy tímidamente candidatos ciudadanos, candidatos llamados independientes, que por un lado no tienen todavía la fuerza suficiente para ganar una elección salvo contadas excepciones y que también muy excepcionalmente dan resultados diferentes porque como afirma un conocido opinólogo nacional: “hay algo peor que un político profesional y es un político no profesional”.

Por todo lo anterior considero que el cambio en primer lugar, no va a venir de los políticos si no construimos una ciudadanía democrática, participativa, crítica y exigente en la rendición de cuentas y en segundo lugar, que esa transformación tan necesaria no va a llegar de la clase política actual, vieja o envejecida, decadente, corrupta y corruptora, centrada en los intereses individuales y de grupo y no en el bien de la sociedad.

Como un profesional de la educación, es decir, como un profesional de la esperanza –disculpen lo reiterativo de esta definición pero creo firmemente que debemos irla posicionando y apropiando- considero que la respuesta a los retos de transformación social del país hacia la justicia, la equidad, la paz, la auténtica democracia y la rorresponsabilidad de todos en el trabajo diario por el bien común es una apuesta de futuro.

Una apuesta porque nada garantiza que nuestros esfuerzos para formar a las nuevas generaciones en una visión política regenerada y regeneradora tenga resultados positivos, pero es una labor necesaria, urgente, prioritaria, que tiene sentido realizar.

Se trata de una apuesta porque implica que nosotros mismos como educadores cambiemos nuestra concepción como seres estructuralmente políticos, que necesitan construir sociedades en las que cada uno se vuelque hacia el bienestar de todos y que todos sean solidarios y apoyen el bienestar de cada uno. Cambiar nuestra visión negativa de la política por una visión edificante y humanizante que dignifique esta actividad en el sentido amplio de participación y corresponsabilidad ciudadana y en el sentido especiaizado de una profesión a la que vale la pena dedicarse no porque se gana mucho dinero de manera fácil sino porque se puede servir a los demás transformando este mal estructural en que hoy vivimos en un auténtico bien de orden siempre limitado, pero posible.

Como dice Morin, toda apuesta necesita de una estrategia y la apuesta por la formación política humanizante de los niños y jóvenes requiere de una visión que desarrolle seres humanos morales e íntegros que sustituyan a los actuales hombres y mujeres comerciales para que se pueda lograr el cambio de una organización sin alma a un sistema que verdaderamente se mueva por un espíritu derivado de una alta moral -que no es la moralina del discurso actual-.

La estrategia de una formación para la democracia según la filósofa estadounidense Martha Nussbaum implica -dejo solamente listadas las dimensiones para que las pensemos todos- desarrollar la aptitud para reflexionar sobre las cuestiones políticas, la aptitud para reconocer al otro como persona con los mismos derechos, la actitud para interesarse por la vida del otro (comprensión), asumir la complejidad de la existencia humana, la aptitud de juicio crítico sobre los dirigentes políticos, la de pensar en el bien común de la nación como un todo y la aptitud para concebir a la propia nación como parte de un orden mundial complejo.

Si queremos un mejor mañana, empecemos hoy con paciencia histórica la urgente formación política en la escuela.

 

 

[1] Germán Dehesa. Las opciones degradadas. El Norte, 24 de noviembre de 2004.

. https://norte-monterrey.vlex.com.mx/vid/german-dehesa-opciones-degradadas-78616853

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