Crisis, indignación y lucidez

Lunes, Abril 19, 2021 - 09:15

La OMS señaló: un buen manejo de la crisis sanitaria pudo evitar 190,000 muertes

Doctor en Educación UAT. Tuvo estancias postdoctorales en Lonergan Institute de Boston College. Miembro de SNI, Consejo de Investigación Educativa, Red de Investigadores en Educación y Valores, y ALFE. Decano UPAEP

“La crisis favorece a las fuerzas más opuestas. Espero que sean las fuerzas creativas, las fuerzas lúcidas y las fuerzas que buscan el nuevo camino, las que pueden imponerse aunque todavía estén muy dispersas y muy débiles. De lo contrario, nos perdemos en la ira que puede estar justificada, pero que vuelve la mente ciega y unilateral.

«Podemos estar indignados con razón, pero no debemos estar encerrados en la indignación. Debemos tratar de ver hacia dónde vamos, qué está pasando»”.

Edgar Morin. Entrevista para la cadena de radio Franceinfo.

https://multiversidadreal.edu.mx/la-crisis-favorece-a-las-fuerzas-mas-contrarias-dijo-edgar-morin-en-entrevista-a-cadena-de-radio-franceinfo/

 

            Vivimos en un país en el que la crisis mundial generalizada por la pandemia del nuevo coronavirus, por el deterioro ambiental, por los cuestionamientos a las democracias y la cada vez más evidente necesidad de combatir la desigualdad y la pobreza  se está manifestando con una enorme fuerza.

            En lo relativo a la pandemia, a pesar de la narrativa triunfalista y carente de autocrítica del gobierno, la OMS acaba de declarar que con un buen manejo de la crisis sanitaria se hubieran podido evitar en México alrededor de 190,000 muertes. Por otra parte, el proceso de vacunación ha sido mal planeado y se van cambiando las estrategias sobre la marcha además de ser discriminatorio porque el presidente, contradiciendo su propio discurso del mes de enero, decidió de pronto que el personal médico y sanitario del sector privado no debería recibir la vacuna a pesar de estar en riesgo mucho más alto de contago que los profesores de Campeche, por ejemplo.

            En el deterioro ambiental, el gobierno ha apostado por la nostalgia que implica volver a los monopolios estatales en el petróleo y sus derivados y en la generación y distribución de electricidad, dejando de lado las energías limpias y volviendo a los tiempos de los combustibles fósiles más contaminantes. Además de ello se están destruyendo áreas naturales importantes para la construcción de la refinería de Dos Bocas y sobre todo del Tren Maya.

            En la parte de la crisis de las democracias en el mundo y el surgimiento de regímenes populistas, estamos en el momento más delicado de un gobierno centrado cada vez más en el poder absoluto del presidente, con el sometimiento del poder legislativo que responde a sus instrucciones de aprobar modificaciones legales “sin modificar ni una coma” -a pesar de que varias sean anticonstitucionales- y con el intento de control del poder judicial con la reciente aprobación de la extensión de la presidencia del ministro Saldívar, claramente afín al presidente.

            La democracia está en riesgo además por la sistemática descalificación del árbitro por parte del presidente y su partido que han organizado una embestida contra el Instituto Nacional Electoral y anunciado que harán una reforma para someterlo también a las decisiones y preferencias presidenciales. Estando justamente en el inicio de las campañas electorales para la más grande elección de la historia nacional que se realizará en junio, esta descalificación es muy riesgosa porque anuncia que no se van a aceptar los resultados si estos no le favorecen al presidente.

            En cuanto al combate a la desigualdad y la pobreza que era la bandera más relevante del actual presidente junto con la desaparición de la corrupción, no se ven avances sustanciales y por el contrario, además de la caída de la economía en el 2019 previo al coronavirus, se estima que habrá entre diez y doce millones de nuevos pobres a partir de esta pandemia y millones de pequeñas y medianas empresas van a desaparecer. Si a esto se le suma la baja de inversiones nacionales y extranjeras de grandes empresas debida a la falta de certeza jurídica, el panorama es muy desalentador.

            Pero como afirma Edgar Morin en la entrevista de la que tomo el epígrafe de hoy, las crisis desatan a las fuerzas más opuestas y podría ser, ojalá sea el caso, que las fuerzas creativas y más lúcidas de la sociedad, las fuerzas que buscan nuevos caminos para responer a estos grandes retos se vayan imponiendo a pesar de que hoy se ven muy dispersas y débiles.

            Si logramos impulsar y organizar estas fuerzas creativas y disruptivas podrían ocurrir cosas muy buenas en este país siempre lastimado por la pobreza, la desigualdad y la aún no terminada y muy amenazada transición a la democracia.

            Las evidencias muestran que en efecto estas fuerzas están muy dispersas y débiles. Si revisamos el panorama nacional y los mensajes de las campañas y de la política actual podemos constatar que está imperando más bien la ira -que como dice el pensador francés, puede estar justificada pero nos ciega- tanto del gobierno y sus seguidores como de los partidos opositores en los que la apuesta clara es trabajar por un NO al gobierno actual y al presidente pero sin tener una propuesta de alternativas a lo que hoy estamos viviendo que no sean el regreso al pasado que ya fue rechazado ampliamente en las urnas en las elecciones presidenciales del 2018.

            Como dice el mismo Morin, “Podemos estar indignados con razón, pero no debemos estar encerrados en la indignación…” sino tratar de buscar caminos para descubrir hacia dónde queremos ir como sociedad y qué es lo que realmente está impidiendo ese camino.

            La educación tiene un papel muy importante en este desafío de salir del círculo vicioso de la indignación que llevó al poder a un gobierno que no está siendo consistente con sus promesas de campaña y de la indignación de los que quisieran que nada hubiera cambiado.

            Estoy convencido de que ese círculo vicioso se debe a que todos los partidos representan a la misma vieja clase política del sistema de dictadura de partido que vivimos durante casi nueve décadas y que ese sistema no va a cambiar mientras no haya un auténtico relevo generacional -que implica el surgimiento de nuevos políticos con nuevas mentalidades y no simplemente la incorporación de jóvenes que se insertan en la vieja cultura decadente- por más nuevos logotipos y nombres de partidos surjan dando espacio al llamado “chapulineo” en el que los mismos rostros y nombres saltan de un partido a otro sin importar la ideología ni los principios sino la oferta de puestos de poder.          

            La única alternativa posible para impulsar estas fuerzas creativas y lúcidas tomen fuerza y se organicen es la formación de ciudadanía democrática en las nuevas generaciones que hoy están en la educación básica o media superior.

            No habrá posibilidades de cambio ni de ruptura del círculo vicioso de la indignación y la polarización mientras no haya un verdadero y profundo relevo generacional en el que los nuevos políticos profesionales sean jóvenes formados en una nueva visión de ciudadanía corresponsable, participativa y genuinamente democrática.

            El mismo Morin dice que para lograr la transformación social debemos cambiar las mentes para que cambien las instituciones y cambiar las instituciones para que cambien las. Mentalidades. Este doble trabajo nos toca hoy de manera urgente a los educadores: formar a los nuevos ciudadanos cambiando la mentalidad de las nuevas generaciones a partir de un cambio en las formas de gestión y convivencia escolar y al mismo tiempo generar un cambio en la gestión y la convivencia escolar para poder transformar las mentalidades de los estudiantes que experimenten que es posible otra forma de organización sistémica de las relaciones humanas para incluir a todos, permitir y estimular la pluralidad, debatir de manera argumentada e inteligente, construir propuestas responsables y buscar el bien común en lugar del beneficio individual o de grupo.

            Trabajar por la lucidez y desde la lucidez, rompiendo el círculo vicioso de la indignación ciega y simplificadora para lograr aprovechar esta crisis como una oportunidad de transformación. No veo señales de que esto ocurra de arriba hacia abajo. Es un trabajo que tenemos que hacer desde abajo los docentes y directores escolares con ayuda o a pesar de lo que la autoridad educativa esté marcando como línea hoy,   

 

 


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