Argumentos por la reelección

Lunes, Abril 5, 2021 - 20:37

En la labor legislativa es criticable la experiencia en el cargo; en casi todo lo demás es loable

El profesor universitario en la Universidad de las Américas - Puebla. Es licenciado en sociología por la UNAM y doctor en Ciencia Social con especialidad en Sociología por El Colegio de México.

Hace unos días un periodista de televisión presentaba con ánimo crítico, y hasta con cierto horror, casos de políticos que tenían seis, nueve y hasta 12 años en cargos legislativos, y todavía pensaban reelegirse. En esos mismos días un periodista de una radiodifusora nacional comentó, orgulloso y emocionado, que cumplía 15 en esa empresa. Nadie lo criticó: lo felicitaron y hasta le tocaron Las Mañanitas.

Llama la atención el contraste. En la labor legislativa es criticable la experiencia en el cargo; en casi todo lo demás es loable. Es una idea muy difundida en nuestro país, como lo muestra la reciente encuesta de e-consulta. Como en muchas ocasiones, sería deseable que las encuestas tuvieran dos grupos de preguntas: “Qué opina usted de…”. Y después: “¿Qué sabe usted de…?”. Imposible, pero sería interesante conocer el fundamento de nuestras opiniones.

Sospecho que la mayoría de los mexicanos no saben cuándo se estableció la no reelección inmediata de diputados, senadores y miembros de cabildo. Sospecho que la mayoría cree que era parte del lema maderista en 1910, y que por tanto esa prohibición está desde la constitución de 1917.

Pero no es el caso. La prohibición de reelegirse en esos cargos no la planteó Madero, ni ningún otro revolucionario: se estableció en 1933 y fue una pieza clave del sistema autoritario que se empieza a consolidar desde entonces.

Supongo también que la mayoría de los mexicanos no saben en cuántos países democráticos existe la no reelección. Hasta dónde tengo datos, solo en dos: Costa Rica y Filipinas. Todas las demás democracias consolidadas ven la reelección (inmediata y en la misma institución) como algo normal y positivo.

Desde fines del siglo pasado se ha planteado considerar la reelección en algunos cargos (no en la presidencia, ni en las gubernaturas). Quien presentó con más claridad los argumentos fue Alonso Lujambio. Reproduzco los cuatro que planteó en el 2000:

Primero: la reelección profesionalizaría a los legisladores. Nadie adquiere profesionalismo en 3 años. Esto, que es obvio para casi todas las actividades profesionales (periodismo, academia, medicina), etcétera, no lo vemos obvio para la actividad legislativa.

Segundo: permitirían que los ciudadanos llamaran a cuentas a sus representantes. Hay políticos impresentables: si trataran de reelegirse, los más probable es que los ciudadanos los rechazaran Hay políticos presentables, incluso brillantes y productivos: seguramente sus electores estarían dispuestos a volver a votar por ellos.

Tercero: capacidad para negociar compromisos de mediano y largo plazo. La política es negociación. Pero si la perspectiva del político es máximo de tres años, las negociaciones posibles son muy limitadas.

Cuarto: productividad legislativa. Es frecuente que legisladores y miembros del cabildo dediquen parte de su tiempo al final de su cargo para buscar su próxima chamba, descuidando sus actividades.

Estos cuatro argumentos me parecen atendibles. No plantean que la reelección sea una panacea, por dos razones. Primero porque las panaceas no existen. Segundo, porque hay otras variables y realidades que complican el asunto.

Pero sí inclinan la balanza, hasta donde alcanzo a ver, a favor de la reelección inmediata.


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