Visto está que los errores son uno de los mejores caminos del aprendizaje. Claro, es requisito ser un modesto y eficiente aprendiz.
Cada día, en la vida pública y en la doméstica vemos, vivimos o conocemos casos de esto.
Más artículos del autor
Hay ejemplos recientes. El bloqueo del palacio nacional con vallas, a mi me parece que fue una medida acertada.
Situémonos del otro lado e imaginemos los resultados. El movimiento feminista reiteradamente vive una paradoja: protesta contra la violencia hacia las mujeres, y desata desfogues violentos, violentísimos contra casi todo. En teoría desemboca su furia hacia la autoridad, pero arrasa casi contra todo lo que se encuentra a su paso.
Repetidamente hemos visto brutales agresiones hacia monumentos, edificios, comercios y hasta librerías. Ataques bárbaros. ¿Qué culpa tienen inmuebles de admirable valor artístico?
Cierto, no actúan así todas, pero lo hace un buen número. Otras cobijan o justifican a las hordas anarquistas. Algunas aducen: “son infinitamente peores las agresiones a las mujeres”. Lo cierto es que, al menos en México, en muchas ciudades del país, es común asociar el feminismo con la violencia sin sentido.
(Dicho sea de paso, en todo el movimiento del 68 jamás hubo muestras violentas en las multiplicadas protestas. López Obrador, en sus años de marchas, tampoco recurrió a este mecanismo.)
En cambio, abundan las mujeres que con sentido de responsabilidad, madurez y prudencia, simpatizan con algunas de las causas feministas pero se desmarcan de tales formas de destrucción dizque de protesta.
Con lo que vimos el lunes, fuego y martillos manejados con odio y furia sin límite, no cuesta trabajo imaginar qué habría pasado en los muros, puertas y ventanas del palacio. Más aún, frente a la infinita pasividad de la fuerza pública y el “respeto a la protesta”, el saldo habría sido de heridos, quizá muertos, y el daño patrimonial dentro del inmueble inimaginable.
Abundaron las críticas a la muralla, pero la sangre no llegó al río. El cálculo de un final crudelísimo de los grupos anarquistas enquistados en el referido movimiento, para fortuna de todos, se frustró
El muro, como recurso preventivo funcionó, pero también es verdad que al gobierno federal le ha faltado sensibilidad e imaginación para atender la causa de las mujeres. De su lado, igualmente hay que consignarlo, más allá de la retórica, es el gobierno que mayor cantidad de mujeres ha incorporado en puestos antes machistamente privativos de los varones.
En ese aspecto, la práctica va más allá de la prédica.
Ha actuado sin aspavientos, más allá de eso que a mi siempre me ha parecido absurdo: el darle espacios a las mujeres por el simple hecho de ser mujeres. El ser humano, mujer o varón, merece y conquista sitios en razón a su trabajo, talento, preparación, lucha, honestidad y dignidad.
Quienes reclaman “derechos” o privilegios por ser mujer, se quedan muchos escalones abajo del valor real al que debe aspirar todo ser humano.
Ojalá algún día eso que llaman feminismo aprenda con toda humildad de sus reiterados errores. Y el gobierno federal otro tanto, tomando de frente y con toda seriedad las causas de las mujeres.
Por cierto, al presidente y su equipo parece que le resulta más fácil lidiar y salir airoso de espinosos y peligrosos problemas, y se tropieza y hace bolas con algo que podría superarse simplemente escuchando y aplicando el sentido común.
Esto lo hemos visto varias veces.
Es el caso de la postulación de Félix Salgado Macedonio. Un sujeto con una pésima fama e imagen, el prototipo de un anticandidato por el partido que se propone sanear y dignificar la vida de México. Y sin embargo…ahí está.
Si bien la ley, por maniobras legaloides no lo ha tocado, y en estricto sentido legal tiene a salvo sus derechos, sus antecedentes machistas, antifemeninos y abusos, lo colocan en el blanco del repudio social, es el modelo de lo que se abomina de la política en nuestro país.
Y con todo esto, expediente que merecería un trato de política fina, sensible y lógica, el individuo es cubierto con un inexplicable manto de protección que daña severamente al gobierno de Morena en todos sus flancos.
¿Qué necesidad tiene ese partido en el gobierno de proteger basuras de esta calaña?
Grave, gravísimo error, de esos que cuestan más de lo imaginado.