La elección que se avecina en junio próximo, no solo será la más importante de la historia en cuanto al número de puestos de elección popular que estarán en juego, sino que también, de las elecciones que hagamos los ciudadanos, dependerá en gran medida, la capacidad de salir adelante en mayor o menos medida, de los profundos estragos que está dejando la pandemia del covid19.
Más allá de las vidas que ha cobrado el virus, la devastación apenas comienza a mostrar su verdadera fuerza, ya que el impacto económico será, mucho más poderoso de lo que ya es ahora mismo.
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La perdida de empleo ya se cuantifica en millones, el cierre de empresas, negocios y establecimientos a la par de las víctimas, es de lo que nos enteramos por montones día con día.
Y pareciera que nada de lo que el gobierno federal o Estatal hacen, es suficiente para mitigar ni una ni otra situación, mientras la gran mayoría de Presidentes municipales nadan de a muertito o sencillamente se limitan a implementar acciones basadas en meras corazonadas o por imitación, sin ningún tipo de estrategia sustentada en políticas públicas serias, de acuerdo a las muy particulares situaciones que convergen en sus territorios.
En los municipios, con sus muy diversas vocaciones productivas, perfiles sociodemográficos y circunstancias territoriales y ambientales, se deben implementar estrategias hechas a la medida, pensando de manera multidimensional, preventiva y con elementos efectivos de contención inmediata.
Si los alcaldes, desde lo local, no generan un plan integral de reactivación económica compatible con las circunstancias de salud pública a causa de la pandemia, muy pronto también lidiarán con situaciones de inseguridad, precariedad, deserción escolar, hacinamiento y muchas otras disfunciones que ni en las más remotas pesadillas, hubieran imaginado.
Aunado a lo anterior, es necesario mencionar, que desde este momento ha habido una reducción de los ingresos propios y del mismo gasto federalizado, aportaciones y participaciones que los ayuntamientos reciben.
Muchos subsidios y programas fueron eliminados y sin duda alguna, las becas Benito Juárez ni las transferencias hechas a las clases más desprotegidas, ayudarán de mucho, puesto que la capacidad productiva se concentra en las clases medias, mismas que están siendo olvidadas por las acciones del gobierno Federal y Estatal.
Encima de eso, los gobiernos municipales, lejos de implementar políticas contracíclicas, se están dedicando a recaudar riqueza que no han sido capaces de generar, mediante infinidad de prácticas opacas que en muchos casos están rayando en la extorsión.
La falta de capacidad administrativa y técnica que padecen la gran mayoría de Ayuntamientos en el país, es un lastre a la hora de enfrentar la situación que vivimos actualmente, porque sencillamente ante el reto se achican, ante el panorama claudican y ante las soluciones se vuelven ciegos y sordos.
Si deseamos salir adelante lo antes posible, los ciudadanos debeos hacer elecciones 100% cerebrales basadas en evidencia y no ideología ni militancias y mucho menos por ortodoxia política, porque un color, o un instituto político no representan absolutamente nada al momento de gobernar, puesto que son personas, las que con sus capacidades, aptitudes y valores transforman.
Necesitamos a las y los mejores dotados técnicamente, hombres y mujeres con visión de mundo capaces de anticiparse a los grandes problemas de nuestra generación, capaces de generar condiciones de desarrollo sostenible que nos doten de los elementos necesarios para enfrentar esta y cualquier otra crisis.
Necesitamos alcaldes, que sean capaces de entender la importancia de la conectividad y el acceso a internet de los más desprotegidos, a fin de disminuir las brechas digitales que la pandemia ha profundizado mucho más.
Necesitamos acaldes que adopten modelos de eficiencia administrativa y mejora regulatoria capaces de incentivar la reinversión de las empresas establecidas en sus demarcaciones y de atraer nuevas inversiones.
Necesitamos alcaldes capaces de identificar áreas de oportunidad en medio de la mayor crisis vivida en nuestra historia reciente y convertirlas en palancas de desarrollo.
La depresión económica, está creando niveles de informalidad jamás vistos antes, y la única forma de contrarrestar ese cáncer en la productividad, será impulsando el autoempleo y el emprendimiento, digitalizando los medios de pago de absolutamente todas las pymes, para que, en lugar de castigo, sea un incentivo integrarse a la economía formal.
Esta elección por venir, marcará radicalmente nuestras posibilidades como sociedad, los alcaldes importan, importan más que cualquier otro puesto en juego.
Reflexionemos.
Nos vemos cuando nos leamos.