Recientemente vimos recorrer en las redes sociales un vídeo de la youtuber Nath Campos en donde hace su denuncia pública por abuso sexual cometido por uno de sus falsos amigos, Ricardo González, mejor conocido como “Rix” quien también se dedica a producir contenido de “entretenimiento” a través de plataformas digitales.
En el vídeo detalla que esa noche salió de antro con un par de amigos que conocía hace ya varios años, señaló haber tomado demasiado alcohol y que por lo mismo, ofrecieron llevarla a su casa. Al llegar al lugar, Rix la acompañó a su cuarto pero no se fue, aprovechó que ella estaba inconsciente para abusar de ella.
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Y para las mujeres feministas que escuchamos su testimonio, entendemos el dolor por el que atravesó en ese momento, el haberse culpado por no saber cómo actuar ante un abuso, pero en realidad, ¿quién tendría que estar preparado para defenderse en esa situación?
Entendimos lo difícil que fue para ella haberlo contado a personas en las que ella confiaba y que nadie se inmutara, que normalizaran la situación e incluso invalidaran o minimizaran sus emociones.
Comprendimos que ella intentara justificar la situación por haber tomado copas de más y que sintiera mucha vergüenza de contar lo vivido a sus propios familiares, porque para quien únicamente escuchó su historia sin ser sensibles ante la violencia que vivimos día a días las mujeres, todo eso les parece fácil de vivir, de contar y de superar.
También entendemos que el alcohol juega un doble papel según quien lo consuma, pues mientras a las mujeres se les revictimiza por haber sido agredidas mientras estaban tomadas, la justificación que ocupan los hombres es que no estaban en sus cinco sentidos y no sabían lo que hacían por haber ingerido alcohol.
Día con día se muestran historias de mujeres desaparecidas, víctimas de feminicidio, y abuso sexual pero millones de personas deciden juzgar a las víctimas y sobrevivientes de la violencia machisma antes que mencionar o cuestionar a los agresores. Nunca falta quien sale a comentar que por qué no denunció antes sin saber el proceso que experimentan las sobrevivientes y cómo si no supieran que lo último que llega en este país es la justicia.
Solo para contextualizar, 8 de cada 10 feminicidios quedan impunes y que las mujeres que exponen a violadores y agresores, la mayoría son asesinadas.
Por ello, para nosotras las mujeres feministas, la denuncia pública de Nath Campos representa un acto de valentía porque cada vez que una mujer levanta la voz, ayuda a muchas más a perder el miedo para hablar una situación similar o igual que hayan vivido.
A través de las denuncias públicas se van tejiendo redes de apoyo con personas que entienden y comprenden la magnitud del problema, que acompañan y defienden, porque nunca más tendrán la comodidad de nuestro silencio.
“Nadie debería tener miedo de salir a tomar con sus amigos. Si no puedes salir tranquila y con confianza con tus amigos, ¿con quién sí?” –Nath Campos.
@DianaGalavizBr