A mi querida hija Verónica, con motivo de su cumpleaños
Generalmente, a principios de cada año, nos fijamos metas o propósitos de año nuevo, y podemos decir que mucha gente fracasa en cumplir dichos propósitos o metas, pero también debemos reconocer que hay gente, que sí logra plenamente, los objetivos o metas que se proponen.
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Empecemos por definir qué es una meta. “Una meta o fin es el resultado esperado o imaginado de un sistema, una acción o una trayectoria, es decir, aquello que esperamos obtener o alcanzar mediante un procedimiento específico. Las organizaciones, los individuos, los colectivos, todos se trazan metas y procedimientos para tornarlas realidad”. 1
La metas tienen entre otras, las siguientes características: deben ser alcanzables, deben ser observables y deben poder cumplirse en un tiempo determinado.
Atendiendo al tiempo, en el cual se pretenden cumplir las metas, podríamos clasificarlas, en: metas a corto, mediano o largo plazo.
Podemos mencionar algunos ejemplos de metas: ganar una competencia deportiva, perder peso, terminar con éxito un ciclo escolar, aprender a tocar un instrumento musical, mejorar la relación en familia, ganar un concurso académico, alcanzar el puesto de jefe de departamento o de gerente general en una empresa, etc.
Habría que analizar qué se requiere, para lograr con éxito, nuestros objetivos o metas, porque ciertamente, se requiere mucho esfuerzo, dedicación, pasión y perseverancia, entre muchos otros requisitos a cubrir, para alcanzar nuestras metas.
Es indudable, que para el logro de las metas, que realmente valga la pena alcanzar, es necesario que tengamos una gran pasión en nuestra vida, para lo cual es conveniente, que comentemos las reflexiones que el brillante escritor estadounidense, Stephen R. Covey (1932-2012), menciona en su libro: “El 8° hábito. De la efectividad a la grandeza", cuando habla de que debemos encontrar nuestra voz, es decir, descubrir en nosotros, un poderoso motivo para luchar y trabajar en la vida, y también nos habla de que es necesario expresar nuestra voz, a través de: visión, disciplina, pasión y conciencia. "Cuando estudiamos la vida de todas las personas que han alcanzado el éxito - que han ejercido la mayor influencia en los demás, que han hecho contribuciones importantes, que simplemente han hecho que ocurrieran cosas - encontramos un patrón. Mediante su lucha interior y la perseverancia en su esfuerzo han aumentado en gran medida sus cuatro inteligencias o capacidades humanas innatas. Las manifestaciones más elevadas de estas cuatro inteligencias son: para la mental, la visión; para la física, la disciplina; para la emocional, la pasión; para la espiritual, la conciencia”. 2
Podríamos decir que la pasión, es como una llama que alienta e inspira las acciones de la gente, lo que hace que las personas apasionadas, destaquen en los diferentes campos del quehacer humano, como el artístico, el empresarial, el científico, el deportivo, etc.
También la pasión, es como un motor, mediante el cual la gente logra actuar con una gran energía y disposición, en la consecución de sus metas, las cuales logra frecuentemente, no sin antes realizar enormes esfuerzos y sacrificios.
Por otra parte, para lograr el éxito es necesario que la gente, sea perseverante y tenaz, en la consecución de sus objetivos.
Recordemos el famoso refrán: “La gota de agua taladra la roca”, lo que podría significar que una persona es capaz de vencer los obstáculos más difíciles, si es constante en el logro de sus objetivos.
Podríamos preguntarnos, ¿por qué hay gente que se enfrenta a grandes retos, a muchos obstáculos, a enormes desafíos, para lograr sus objetivos?
La respuesta podría ser, que son personas con una profunda convicción de que lo que están haciendo es lo mejor para ellas y tienen una gran pasión, en el desarrollo de sus actividades, a las que no les importan los sacrificios y problemas que tengan que afrontar, con tal de lograr sus objetivos, que consideran, es lo mejor que pueden hacer en su vida.
Existen a lo largo de la historia, extraordinarios ejemplos de personas con una gran pasión y con una gran perseverancia, y gracias a ello, lograron sus metas y objetivos, a pesar de los múltiples fracasos que sufrieron en su vida, o a pesar de los innumerables obstáculos que tuvieron que vencer, hasta alcanzar con éxito sus objetivos.
Entre esos ejemplos podemos mencionar el brillante caso de Walt Disney (1901-1966), que prácticamente de la nada, logró formar una empresa de clase mundial, además de que como productor de cine, Disney ostenta el récord de persona con más Premios Óscar, con 22 estatuillas y 59 nominaciones. De sus más famosas películas, podemos mencionar: Blancanieves y los siete enanitos, Pinocho, Fantasía, La Cenicienta y Mary Poppins, entre otras.
“Con 22 años y tras el fracaso de su segunda empresa, Disney llega a Hollywood con 40 dólares y vive un periplo amargo al no conseguir empleo en los estudios de cine. Tras algunos meses buscando un empleo donde colocarse, decide fundar junto a su hermano Disney Brothers, la primera versión del emporio creativo Walt Disney. No obstante, no fue sino 5 años después de trabajo duro y sacrificios, que Disney Brothers empezó a ver rentabilidades y éxito. Estos llegaron de la mano del famoso ratón Mickey y la historia de ahí en adelante ya todos la conocemos”. 3
Otro extraordinario ejemplo de pasión y de perseverancia, es sin duda alguna, Helen Keller (1880-1968), quien a la edad de diecinueve meses sufrió una grave enfermedad que le provocó la pérdida total de la visión y la audición, pero a pesar de ello nunca se desanimó, sino que por el contrario, bajo la magistral dirección de su maestra Ann Sullivan, logró estudiar con gran éxito una carrera universitaria, y llegó a ser una destacada escritora y conferencista. “Cuando tan sólo era una niña, esta emprendedora sufrió una congestión de estómago y cerebro que, aunque fue curada en poco tiempo, le desencadenó la aparición de unas graves secuelas: Helen quedó sorda, ciega y muda. Con mucha dedicación, esfuerzo y motivación, Helen aprendió el lenguaje de los sordomudos. Pero el aprendizaje proporcionado durante años por Sullivan no sólo le permitió a Helen poder comunicarse con el mundo, también llegar a cursar estudios superiores en la universidad, con los cuales incluso se graduó con mención honorífica”.
Es necesario que tanto hombres como mujeres, logren identificar el motivo de su vida, la fuerza que les motiva a trabajar, esforzarse y poner su mejor empeño, cada día, con pasión y constancia.
De tal manera que, al encontrar el sentido de su existencia, puedan dar lo mejor de sus mismos, en todas las actividades que realizan, con una gran energía y con una gran perseverancia, hasta lograr las metas y objetivos, que les permitan realizarse como seres humanos de excelencia.
Y también es importante, apoyar a los niños y jóvenes, a encontrar su vocación y el motivo que les impulse a realizar su mejor esfuerzo en sus estudios y en todas las actividades que realicen, con pasión y perseverancia, en el logro de sus metas. Apoyarlos para que identifiquen los intereses que sean prioritarios en su vida, y enseñarlos a identificar y desarrollar sus talentos. Y por otra parte, es importante, enseñarles el valor del sacrificio y de la generosidad, de la responsabilidad, del esfuerzo, de la disciplina, así como el valor de la tenacidad, para que puedan alcanzar sus objetivos, que les permitan labrarse un mejor futuro.
Y también es conveniente, inculcar en los niños y jóvenes, la virtud de la laboriosidad y el amor por el estudio, para el logro de sus metas, convencidos de que si se esfuerzan y son perseverantes, podrán disfrutar más tarde, los frutos de sus sacrificios y de su tenacidad.
Sólo en la medida en que hombres y mujeres, firmemente convencidos de que lo que están haciendo, es lo que deben realizar, podrán dar su mejor esfuerzo, con pasión y perseverancia, hasta lograr sus metas y objetivos, poniendo su “granito de arena”, en la construcción de familias estables y armónicas, y de centros de trabajo con alto nivel de competitividad, en beneficio de ellos mismos y de la sociedad en general.
2 Covey, S. El 8° hábito. De la efectividad a la grandeza. México. Editorial Paidós Mexicana. 2005, p. 81.
3 https://dineroensandalias.com/historias-de-exito-despues-del-fracaso/