AMLO a los pies de Cienfuegos

Viernes, Enero 22, 2021 - 07:31

Las formas mostraron miedo, sumisión y corrupción entre la 4T y las fuerzas armadas

Doctor en Ciencias Sociales y Políticas por la UIA. Comunicador y filósofo por la UNAM y teólogo por la UCLG.

La semana anterior, el gobierno de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) exoneró, de facto, al General Salvador Cienfuegos Zepeda, quien fungiera como titular de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) durante el sexenio del expresidente, Enrique Peña Nieto. Es sabido el amplio poder que tienen algunos personajes y grupos dentro del Ejército Mexicano, como en la política interior, sin embargo, parecería difícil que doblaran al Ejecutivo nacional, pero, a final de cuentas, lo hicieron. La forma en que recuperaron a Cienfuegos Zepeda, así como la premura para su dispensa por parte de la Fiscalía General de la República (FGR), muestran el miedo, la sumisión y la corrupción que hay entre el gobierno de la Cuarta Transformación y las fuerzas armadas, por no decir, con el narcotráfico.

Lo que perecería que era el regalo que el gobierno de los Estados Unidos le hacía a Andrés Manuel López Obrador, para castigar a la figura controversial de Salvador Cienfuegos, se convirtió en el revés que gran parte de los opositores políticos capitalizarán en las próximas elecciones intermedias, por no decir del gran desencanto que provocó entre la izquierda no institucional mexicana, las organizaciones de defensa de los derechos humanos, entre otros. Al presidente de la República y a sus recaderos del gabinete, así como una pseudoautónoma Fiscalía General de la República, les preocupó más que liberaran a Cienfuegos, bajo la absurda noción que la Administración de Control Antidrogas (DEA) de los Estados Unidos no avisó al gobierno mexicano que investigaba al militar. Bajo este irracional argumento diplomático, AMLO impidió que se le enjuiciara en el país del norte, pero ¿por qué no dejar que se juzgara si se probaría su inocencia?, ¿debía algo el general y lo sabían en México?

El gobierno de los Estados Unidos entregó a México a Cienfuegos no porque fuera inocente, sino por no afectar la relación entre ambos países. El extitular de la Sedena tenía las mismas posibilidades de ser culpable y de no serlo, pero el gobierno mexicano optó por que nunca se supiera. Cínicamente, el fiscal, Alejandro Gertz Manero, deja ver en entrevista con Carmen Aristegui que los agentes de la DEA son unos “pendejos”, aunque tampoco deja muy en claro cuáles fueron los motivos del perdón de Salvador Cienfuegos y, por el contrario, aparece un expediente lleno de tachaduras sobre datos importantes del vínculo y los favores del general con el narcotráfico en México. ¿Usted cree, estimado lector, que el país con uno de los mayores aparatos de espionaje del mundo no tendría suficientes pruebas para procesar a salvador Cienfuegos, tal y como lo está haciendo con Genaro García Luna?, ¿por qué a este segundo personaje el gobierno mexicano si lo dejó en manos de Estados Unidos, pero al primero no?, ¿será por qué Cienfuegos sigue cobrando en Palacio Nacional, como consejero? Qué interesante, el gobierno estadounidense menciona que Cienfuegos Zepeda, El Padrino, cobra con el cartel de los Beltrán Leyva, y a su vez, también es asesor de la presidencia de México.

El gobierno de Andrés Manuel López Obrador tiene ahora su verdad histórica del sexenio, muy al estilo de este mandato presidencial, con información que sólo el Ejecutivo y sus compinches tienen, pero nadie más. ¿Imagine qué pasará, entonces, con los casos de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, desaparecidos de manera forzada, en Iguala, Guerrero, o; con los 22 civiles asesinados en Tlatlaya, Estado de México, en los que estuvo involucrado el Ejército Mexicano, al mando del General Salvador Cienfuegos Zepeda?, ¿también su juicio será exprés, librándolo de todo cargo? Increíblemente, estos casos llevan más de seis años sin resolverse y el del general se consumó en menos de dos meses. Claro que la justicia es expedita en México, para los amigos y compromisos de la presidencia de la República.

Es una vergüenza el tratamiento de este caso por parte del presidente, Andrés Manuel López Obrador, el secretario de relaciones exteriores, Marcelo Ebrard Casaubón, y el fiscal general de la República, Alejandro Gertz Manero, quienes muestran que son unos verdaderos tapetes donde pueden pisar, muy seguros, los integrantes del Ejército. Ahora el gobierno de la 4T también dejará en el olvido las 83 recomendaciones por vulneraciones graves a los derechos humanos (asesinato, tortura, desaparición forzosa) al Ejército Mexicano, cuando Cienfuegos estaba a su mando; las, al menos, 169 víctimas documentadas de tortura, asesinato y desaparición forzada por militares en el sexenio de Peña Nieto; el uso de por lo menos 7 instalaciones militares para torturar y retener personas, de las que tres correspondían a la Sedena en Zacatecas, Nuevo León y Durango.

Tal parece que este gobierno refritea aquella emblemática frase mencionada por el general Salvador Cienfuegos Zepeda, un año después de Ayotzinapa y Tlatlaya: “No voy a permitir que interroguen a mis soldados”. Ahora, Andrés Manuel López Obrador tampoco permitirá que investiguen, juzguen y sancionen a su soldado.

 

Picaporte

Uno de los mayores peligros para el pensamiento humano y para la democracia es que la ciudadanía adopte una posición de alienados, descerebrados, zombis, dormidos y alelados. Cuando se ataca la libertad de expresión se hace en todo sentido. ¿Por qué el presidente, Andrés Manuel López Obrador puede salvar abiertamente a militares presuntamente ligados al narcotráfico o no obedecer el mandato constitucional de cesar con la propaganda política de las conferencias matutinas, Las Mañaneras, pero la turba de sus feligreses si cuestionaron desde Chumel Torres, por el asunto del apodo de Chocoflan, y ahora a Elena Poniatowska y Carmen Aristegui, por mostrar acciones indebidas del gobierno federal indignándose? ¿Qué pasó?, ¿cuándo sí aceptan los apóstoles de AMLO y su “poder popular” la libre expresión y cuando no? Indiscutiblemente, sale el priista que muchos llevan dentro o al menos las personalidades de personajes de película de El Santo.  

 

 


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